Diego Croci es un investigador riocuartense que se encuentra trabajando en el equipo de Gabriel Rabinovich, uno de los científicos más importantes del país. En los últimos años, el grupo ha avanzado en la búsqueda de alternativas para tratar una enfermedad clave: el cáncer. Con hallazgos más que significativos, los especialistas esperan que en un futuro cercano dicha enfermedad se vuelva crónica y controlable.
En diálogo con Puntal, Croci aseguró que, pese a los recortes presupuestarios, siguen investigando y contó detalles de su presente en Mendoza.
-¿En qué etapa investigativa están en este momento?
-Seguimos investigando para tratar de entender cómo el sistema inmunológico interacciona con los tumores. Se trata de un área que ha explotado en los últimos años porque hubo hallazgos muy relevantes en el campo en todo el mundo. Hay muchas terapias nuevas que tienden a fortalecer el sistema inmunológico para combatir a los tumores. Sobre eso seguimos nosotros.
-¿Dónde estás actualmente?
-Estoy en el Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) de Mendoza. Yo me recibí de licenciado en Biología en la Universidad Nacional de Río Cuarto y me fui a Buenos Aires a cursar el doctorado en Química Biológica en la Universidad de Buenos Aires. Continué en Capital Federal hasta que surgió la posibilidad de venir a Mendoza para armar un laboratorio para realizar parte de nuestras investigaciones. Ahora estoy abocado a esa tarea.
-En el último tiempo, se ha difundido mucho la posibilidad de fortalecer el sistema inmunológico para combatir el cáncer. Es decir, ha habido una gran difusión sobre ese tema, ¿de qué depende el avance de la investigación para obtener los resultados esperados?
-Depende del tiempo y del financiamiento. El tema del financiamiento es crítico porque pasamos a una etapa de la investigación en la que se habla de otros números (más elevados). Estamos en la etapa preclínica, por lo que es prácticamente imposible solventar el costo de este tipo de investigación sin el acompañamiento de la estructura de una compañía que invierta en el proyecto. Es aquí donde, habitualmente, toman la posta las compañías farmacéuticas y hacen los desarrollos pensando en la investigación como producto farmacéutico y no como ciencia básica. En cuanto al tema del financiamiento, la ciencia básica llega a un punto en el que hay que soltar y dejar que vengan las compañías. De todas maneras, eso es lo que estamos tratando de no hacer nosotros. Es decir, estamos intentando seguir nosotros con fondos públicos y donaciones privadas. Estamos buscando fuentes de financiamiento, pero siempre tratando de ser nosotros los que lideremos las investigaciones.
-¿Es un equipo grande?
-Sí, hoy por hoy, en el laboratorio de Gabriel Rabinovich somos unas 30 personas. No todas estamos abocadas al mismo proyecto. Aunque todos estamos tratando de entender cómo el sistema inmune interacciona con las distintas enfermedades, sólo un tercio del grupo está con el cáncer.
-¿Cuáles son las otras enfermedades?
-Trabajamos muy fuertemente con la esclerosis múltiple y con la artritis, entre otras.
-De todas maneras, lo que más ha pegado a nivel popular es la etapa de la investigación que tiene que ver con el cáncer. Todo el mundo espera que en algún momento la enfermedad tenga una solución, ¿es posible pensar en eso o se está muy lejos del objetivo?
-Es difícil, pero es posible. Ya hay algunos tipos de cáncer que son súper controlables. Cada tumor es una enfermedad que se comporta de manera distinta. Por eso, hay que tratar a cada uno de manera independiente. No obstante, seguramente va a haber alguna alternativa porque los avances que se han registrado en los últimos 20 años fueron muchísimo más acelerados que los de los últimos 100 años. Si esto continúa, esperamos que haya mejores resultados. Últimamente se ha descubierto la importancia de la dieta en el desarrollo y la evolución de algunos tumores. Siempre se dijo que es importante comer sano, pero ahora se lo tiene bien claro. Eso, con el correr de los años, en un futuro cercano, va a derivar en tratamientos. Cura no, vacuna no, pero sí control y estabilización para que con el tiempo sea una enfermedad más, una enfermedad crónica que pueda tratarse, por ejemplo, como la diabetes. El futuro tiende a eso. La línea en donde se va a poder decir que se le ganó al cáncer va a ser esa, cuando se pueda controlar la enfermedad.
-¿Es a lo que aspiran ustedes?
-Sí.
-Recién remarcabas la importancia de tener tiempo y financiamiento para investigar. A nivel nacional, en los últimos años ha habido fuertes recortes, ¿los han sufrido?
-Hemos sufrido recortes, igual que todos. Todos somos investigadores de Conicet y hemos sufrido las consecuencias de los recortes en los salarios. El financiamiento ha caído muchísimo. Eso nos obliga, moviliza e impulsa a buscar otras fuentes alternativas de financiamiento. Entendemos que nosotros no podemos parar nuestras investigaciones aunque el Estado no nos apoye o prefiera acompañar otras áreas antes que a las ciencias. Son determinaciones políticas de cada gobierno. Si deciden priorizar otras áreas, tendrán sus motivos. Nosotros no podemos ir atrás de eso. No podemos depender tanto del gobierno de turno para conseguir resultados, porque los resultados trascienden a los gobiernos. Los resultados son siempre mucho más extensos que lo que dura un gobierno. Por eso, estamos buscando financiamiento externo privado. En ese contexto, somos una especie de excepción porque tenemos el apoyo de algunas fundaciones como Sales y Bunge y Born que nos acompañan sostenidamente en nuestras investigaciones. Eso nos da un respiro financiero que nos permite sobrellevar los vaivenes económicos. Asimismo, hay que decir que la suba del dólar ha generado complicaciones porque nuestros insumos son importados. La plata, que ya era poca, ahora nos rinde la mitad de lo que nos rendía a mediados del año pasado.
-Finalmente, ¿cómo es un día de trabajo?
-Todos los días es un desafío. Llegás al laboratorio y no sabés bien qué va a pasar. Además de investigador soy docente. Dentro del laboratorio, estoy más abocado a la tarea de computadora. La parte experimental está en manos de los más jóvenes. Disfrutamos mucho de estar ahí y de pasar tiempo en el laboratorio. Es apasionante porque quizás un día aparece un hallazgo que te hace cambiar tu forma de pensar y que te obliga a redireccionar las investigaciones.
Nicolás Cheetham
Redacción Puntal
-¿En qué etapa investigativa están en este momento?
-Seguimos investigando para tratar de entender cómo el sistema inmunológico interacciona con los tumores. Se trata de un área que ha explotado en los últimos años porque hubo hallazgos muy relevantes en el campo en todo el mundo. Hay muchas terapias nuevas que tienden a fortalecer el sistema inmunológico para combatir a los tumores. Sobre eso seguimos nosotros.
-¿Dónde estás actualmente?
-Estoy en el Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) de Mendoza. Yo me recibí de licenciado en Biología en la Universidad Nacional de Río Cuarto y me fui a Buenos Aires a cursar el doctorado en Química Biológica en la Universidad de Buenos Aires. Continué en Capital Federal hasta que surgió la posibilidad de venir a Mendoza para armar un laboratorio para realizar parte de nuestras investigaciones. Ahora estoy abocado a esa tarea.
-En el último tiempo, se ha difundido mucho la posibilidad de fortalecer el sistema inmunológico para combatir el cáncer. Es decir, ha habido una gran difusión sobre ese tema, ¿de qué depende el avance de la investigación para obtener los resultados esperados?
-Depende del tiempo y del financiamiento. El tema del financiamiento es crítico porque pasamos a una etapa de la investigación en la que se habla de otros números (más elevados). Estamos en la etapa preclínica, por lo que es prácticamente imposible solventar el costo de este tipo de investigación sin el acompañamiento de la estructura de una compañía que invierta en el proyecto. Es aquí donde, habitualmente, toman la posta las compañías farmacéuticas y hacen los desarrollos pensando en la investigación como producto farmacéutico y no como ciencia básica. En cuanto al tema del financiamiento, la ciencia básica llega a un punto en el que hay que soltar y dejar que vengan las compañías. De todas maneras, eso es lo que estamos tratando de no hacer nosotros. Es decir, estamos intentando seguir nosotros con fondos públicos y donaciones privadas. Estamos buscando fuentes de financiamiento, pero siempre tratando de ser nosotros los que lideremos las investigaciones.
-¿Es un equipo grande?
-Sí, hoy por hoy, en el laboratorio de Gabriel Rabinovich somos unas 30 personas. No todas estamos abocadas al mismo proyecto. Aunque todos estamos tratando de entender cómo el sistema inmune interacciona con las distintas enfermedades, sólo un tercio del grupo está con el cáncer.
-¿Cuáles son las otras enfermedades?
-Trabajamos muy fuertemente con la esclerosis múltiple y con la artritis, entre otras.
-De todas maneras, lo que más ha pegado a nivel popular es la etapa de la investigación que tiene que ver con el cáncer. Todo el mundo espera que en algún momento la enfermedad tenga una solución, ¿es posible pensar en eso o se está muy lejos del objetivo?
-Es difícil, pero es posible. Ya hay algunos tipos de cáncer que son súper controlables. Cada tumor es una enfermedad que se comporta de manera distinta. Por eso, hay que tratar a cada uno de manera independiente. No obstante, seguramente va a haber alguna alternativa porque los avances que se han registrado en los últimos 20 años fueron muchísimo más acelerados que los de los últimos 100 años. Si esto continúa, esperamos que haya mejores resultados. Últimamente se ha descubierto la importancia de la dieta en el desarrollo y la evolución de algunos tumores. Siempre se dijo que es importante comer sano, pero ahora se lo tiene bien claro. Eso, con el correr de los años, en un futuro cercano, va a derivar en tratamientos. Cura no, vacuna no, pero sí control y estabilización para que con el tiempo sea una enfermedad más, una enfermedad crónica que pueda tratarse, por ejemplo, como la diabetes. El futuro tiende a eso. La línea en donde se va a poder decir que se le ganó al cáncer va a ser esa, cuando se pueda controlar la enfermedad.
-¿Es a lo que aspiran ustedes?
-Sí.
-Recién remarcabas la importancia de tener tiempo y financiamiento para investigar. A nivel nacional, en los últimos años ha habido fuertes recortes, ¿los han sufrido?
-Hemos sufrido recortes, igual que todos. Todos somos investigadores de Conicet y hemos sufrido las consecuencias de los recortes en los salarios. El financiamiento ha caído muchísimo. Eso nos obliga, moviliza e impulsa a buscar otras fuentes alternativas de financiamiento. Entendemos que nosotros no podemos parar nuestras investigaciones aunque el Estado no nos apoye o prefiera acompañar otras áreas antes que a las ciencias. Son determinaciones políticas de cada gobierno. Si deciden priorizar otras áreas, tendrán sus motivos. Nosotros no podemos ir atrás de eso. No podemos depender tanto del gobierno de turno para conseguir resultados, porque los resultados trascienden a los gobiernos. Los resultados son siempre mucho más extensos que lo que dura un gobierno. Por eso, estamos buscando financiamiento externo privado. En ese contexto, somos una especie de excepción porque tenemos el apoyo de algunas fundaciones como Sales y Bunge y Born que nos acompañan sostenidamente en nuestras investigaciones. Eso nos da un respiro financiero que nos permite sobrellevar los vaivenes económicos. Asimismo, hay que decir que la suba del dólar ha generado complicaciones porque nuestros insumos son importados. La plata, que ya era poca, ahora nos rinde la mitad de lo que nos rendía a mediados del año pasado.
-Finalmente, ¿cómo es un día de trabajo?
-Todos los días es un desafío. Llegás al laboratorio y no sabés bien qué va a pasar. Además de investigador soy docente. Dentro del laboratorio, estoy más abocado a la tarea de computadora. La parte experimental está en manos de los más jóvenes. Disfrutamos mucho de estar ahí y de pasar tiempo en el laboratorio. Es apasionante porque quizás un día aparece un hallazgo que te hace cambiar tu forma de pensar y que te obliga a redireccionar las investigaciones.
Nicolás Cheetham
Redacción Puntal

