El escritor nicaragüense y Premio Cervantes Sergio Ramírez inauguró ayer la segunda sesión plenaria del Congreso Internacional de la Lengua (Cile) con una ponencia en la que definió al español como una “lengua de transgresión incesante”, por el contacto de lenguas entre ésta y las “lenguas europeas, americanas y africanas”.
“Una lengua que va de un lado a otro, una lengua sin descanso que toma lo que puede de donde puede y no se asusta nunca de su naturaleza híbrida, que vive del atrevimiento porque desprecia los límites. Una lengua viral que rompe fronteras de manera agresiva y que es diversa y nos identifica en su asombrosa multiplicidad”, describió el autor de “Castigo divino” al español.
Reivindicó a escritores americanos
El poeta, periodista y ensayista realizó un recorrido por la genealogía de escritores americanos que han gravitado en la evolución de las lenguas amerindias con sus escritos, como el Inca Garcilaso, sin cuya “escritura magistral” no podría existir el quechua, “lengua materna donde se arraiga, capaz de darle al español nuevas y distintas sonoridades, pues escribe desde la lejanía peninsular donde busca su otra mitad”.
“No habría Miguel Ángel Asturias sin las palabras mayas en que amamantaba su prosa; ni César Vallejo ni José María Arguedas sin los hondos subterráneos del quechua; ni Augusto Roa Bastos sin la dulce sonoridad del guaraní”, repasó el escritor que fue un emblema de la revolución sandinista y que ejerció la vicepresidencia de su país entre 1985 y 1990.
Además, destacó que el español “fue la lengua adelantada del aparato burocrático, militar y religioso de la conquista y de la colonia, de las cédulas reales y de los sermones, de los memoriales y de las crónicas, la lengua de las poblaciones y reducciones aborígenes, de los asentamientos de mulatos”, pero también la lengua de los criollos y sus proclamas de independencia: “una lengua necesariamente contaminada”.
Hibridez
Ramírez contó que eligió centrar su ponencia en el Caribe porque es acaso “el mejor ejemplo transcultural” de la hibridez que alimenta la lengua: “Toda América, tan lejana y cercana a la vez en sus distintos territorios fue formando su lengua por capas superpuestas”, señaló.
“No existe un estilo puro, porque no existen lenguas puras”, dice Mario Vargas Llosa al hablar del Inca Garcilaso. Lo que existe, cuando hablamos del español, es una lengua contaminada”, resumió el autor de “Margarita, está linda la mar” y “Adiós muchachos”.
Recordó a las indígenas
Ramírez evocó luego cómo las lenguas indígenas “mezclan sus aguas con el español y en medio de la turbulencia de la historia, sangre, violencia, imposición, vasallaje, terminan enriqueciéndolo”.
“Nunca hubo un pacífico ‘intercambio de culturas’, como en aquellas inocentes ilustraciones de los libros escolares donde el capitán conquistador y el cacique indígena intercambian obsequios, sino desarraigo, anulación y sometimiento. Pero no por eso deja de existir la transferencia de valores culturales, empezando por la lengua”, enfatizó el narrador y ensayista.
Reivindicó a escritores americanos
El poeta, periodista y ensayista realizó un recorrido por la genealogía de escritores americanos que han gravitado en la evolución de las lenguas amerindias con sus escritos, como el Inca Garcilaso, sin cuya “escritura magistral” no podría existir el quechua, “lengua materna donde se arraiga, capaz de darle al español nuevas y distintas sonoridades, pues escribe desde la lejanía peninsular donde busca su otra mitad”.
“No habría Miguel Ángel Asturias sin las palabras mayas en que amamantaba su prosa; ni César Vallejo ni José María Arguedas sin los hondos subterráneos del quechua; ni Augusto Roa Bastos sin la dulce sonoridad del guaraní”, repasó el escritor que fue un emblema de la revolución sandinista y que ejerció la vicepresidencia de su país entre 1985 y 1990.
Además, destacó que el español “fue la lengua adelantada del aparato burocrático, militar y religioso de la conquista y de la colonia, de las cédulas reales y de los sermones, de los memoriales y de las crónicas, la lengua de las poblaciones y reducciones aborígenes, de los asentamientos de mulatos”, pero también la lengua de los criollos y sus proclamas de independencia: “una lengua necesariamente contaminada”.
Hibridez
Ramírez contó que eligió centrar su ponencia en el Caribe porque es acaso “el mejor ejemplo transcultural” de la hibridez que alimenta la lengua: “Toda América, tan lejana y cercana a la vez en sus distintos territorios fue formando su lengua por capas superpuestas”, señaló.
“No existe un estilo puro, porque no existen lenguas puras”, dice Mario Vargas Llosa al hablar del Inca Garcilaso. Lo que existe, cuando hablamos del español, es una lengua contaminada”, resumió el autor de “Margarita, está linda la mar” y “Adiós muchachos”.
Recordó a las indígenas
Ramírez evocó luego cómo las lenguas indígenas “mezclan sus aguas con el español y en medio de la turbulencia de la historia, sangre, violencia, imposición, vasallaje, terminan enriqueciéndolo”.
“Nunca hubo un pacífico ‘intercambio de culturas’, como en aquellas inocentes ilustraciones de los libros escolares donde el capitán conquistador y el cacique indígena intercambian obsequios, sino desarraigo, anulación y sometimiento. Pero no por eso deja de existir la transferencia de valores culturales, empezando por la lengua”, enfatizó el narrador y ensayista.

