El financista Ernesto Clarens le entregó al fiscal Carlos Stornelli un pendrive con un listado de 120 obras que pagaban sobornos, que él mismo recaudaba.
Según da cuenta La Nación, de ese total alrededor de 95 tenían que pagar retornos y el resto eran limpias y transparentes; él era el encargado de juntar esa plata que empezaba con una obra pública “ganada” por una constructora.
La modalidad era la siguiente: las compañías cobraban su certificado de obra y la financiera de Clarens le aplicaba una quita del 20%; de esa misma, el 10% era retorno y el resto se computaba al pago por el costo de generar dinero en negro.
Según las declaraciones de Clarens, el dinero que recolectaba en concepto de retornos era entregado a Daniel Muñoz, el secretario privado de Néstor Kirchner, fallecido en 2016.
El juez Claudio Bonadio citó a Clarens para hoy y deberá definir si lo acepta como arrepentido.
La modalidad era la siguiente: las compañías cobraban su certificado de obra y la financiera de Clarens le aplicaba una quita del 20%; de esa misma, el 10% era retorno y el resto se computaba al pago por el costo de generar dinero en negro.
Según las declaraciones de Clarens, el dinero que recolectaba en concepto de retornos era entregado a Daniel Muñoz, el secretario privado de Néstor Kirchner, fallecido en 2016.
El juez Claudio Bonadio citó a Clarens para hoy y deberá definir si lo acepta como arrepentido.

