Policiales | Claudio Torres | Homicidio | Narcolavado

Cuatro acusados de mandar a matar con un sicario a Claudio Torres

Tres de ellos formaban parte de la banda narco que lideraba el denominado "zar de la droga". Se trata de Cristian Ortiz, Mariano Rivarola y Jonathan Palacios. También fue imputado el rosarino Néstor Robledo

Tras 40 meses de investigación, el fiscal Fernando Moine acusó a cuatro sospechosos de enviar a matar a Claudio Torres, el “zar de la droga”, acribillado de ocho disparos frente a su casa de barrio Fénix.

Torres, de 43 años, fue asesinado el 16 de enero cuando salía de su vivienda en Laprida al 1200 por una ráfaga de disparos ejecutados por un sujeto que se bajó de un utilitario para luego darse a la fuga.

En el hecho también fue alcanzado por la balacera Gustavo Germán Salinas, de 47 años, hermanastro de la víctima, quien estuvo internado varias semanas por las graves heridas recibidas.

El responsable de la Fiscalía de Instrucción de Primera Nominación imputó ayer a Cristian Fabián Ortiz como coautor del delito de homicidio doblemente calificado por precio o promesa remuneratoria y alevosía en perjuicio de Torres y tentativa de homicidio calificado por alevosía en perjuicio de Salinas.

Mariano Martín Rivarola fue imputado del delito de coautor del delito de homicidio doblemente calificado por precio o promesa remuneratoria y alevosía en perjuicio de la víctima y tentativa de homicidio calificado por alevosía en el caso de Salinas.

Tanto Ortiz como Rivarola se encuentran detenidos en la cárcel de la ciudad por la causa del narcolavado investigada por el juez federal de Río Cuarto, Carlos Ochoa. La sentencia en juicio abreviado se conoció ayer por parte del Tribunal Oral Federal Nº 2 de la ciudad de Córdoba (ver página 27).

Moine consideró a Jonathan Nicolás Palacios como partícipe necesario del delito de homicidio calificado por precio o promesa remuneratoria y alevosía en perjuicio de Torres y tentativa de homicidio calificado por alevosía en el caso de Salinas.

Palacios, también condenado por el narcolavado, había salido en libertad el pasado 28 de abril, por lo que Moine ordenó su inmediata detención.

El cuarto acusado por el fiscal es Néstor Nicolás Robledo, como partícipe necesario del delito de homicidio doblemente calificado por precio o promesa remuneratoria y alevosía en el caso de Torres y tentativa de homicidio calificado por alevosía en perjuicio de Salinas.

Robledo, oriundo de Rosario, también se encuentra privado de libertad en la Unidad Penitenciaria Nº 5 con asiento en Villa María, a disposición del Tribunal Oral Federal Nº 1 de Córdoba. En septiembre del año pasado recibió una pena de cinco años de prisión por transporte de estupefacientes. Ya tenía antecedentes similares en Santa Fe.

Nexos con “Los Monos”

La principal hipótesis del fiscal es un asesinato por encargo, que los cuatro acusados (tres de ellos, integrantes de la banda que lideraba Torres) y el rosarino habrían contratado a un sicario para cometer el homicidio.

En el entrecruzamiento de llamados telefónicos y datos que habría aportado un miembro de la organización delictiva surge que hay conexiones de los supuestos instigadores del crimen con miembros de la banda narco “Los Monos”.

Trascendió que en los últimos meses hubo "desavenencias en la compra y venta de estupefacientes" entre los integrantes de la organización delictiva.

De la investigación de Moine y sus colaboradores surge que la planificación del crimen se realizó unas semanas antes en la ciudad de Rosario. A esa conclusión arribaron los pesquisas a partir de escuchas telefónicas e informes técnicos de las antenas de telefonía.

Durante los tres años y cuatro meses de investigación, la Fiscalía de Moine logró un testimonio clave de un miembro de la banda admitiendo profundas diferencias entre los cabecillas.

Un mes antes del hecho, Ortiz le habría advertido a Torres que "las cosas no iban a quedar así".

Torres fue acribillado a las 21 del 16 de enero de 2019 en Laprida 1264, cuando se aprestaba a subir a su Audi A5 junto con Salinas.

Torres fue sorprendido por un sujeto que pacientemente lo esperó al frente de su casa. Gravemente herido fue derivado de inmediato hasta el Hospital San Antonio de Padua y dejó de existir a los pocos minutos por los ocho impactos de bala de grueso calibre que recibió.

El atacante al menos efectuó diez disparos para huir en una Renault Kangoo que dejó abandonada en la ruta nacional 8, a la altura del puente Antártida Argentina.

El crimen de Torres aceleró la investigación que el juez federal Carlos Ochoa llevaba adelante por narcotráfico y lavado de activos, que incluyó una megaoperativo con la participación de la Policía de Seguridad Aeroportuaria y el secuestro de millones de pesos, dólares, autos de alta gama, inmuebles, joyas, electrodomésticos y objetos de valor.