En el noroeste provincial, la sequía sigue siendo protagonista
La prolongada ola de calor que azota a gran parte del país y que viene mostrando máximas por encima de los 35 grados todos los días, promete extenderse ahora más allá de la mitad de la próxima semana, por lo que serán más de 10 días consecutivos de muy elevadas marcas térmicas y con registros de lluvias muy puntuales, como los ocurridos en el sur provincial durante la noche del martes y la madrugada del miércoles.
Pero en el otro extremo provincial, la situación comenzó a preocupar y mucho, porque hasta aquí los registros pluviométricos fueron escasos desde fines de la primavera y lo que va del verano, sumado al calor intenso, lo que provoca no sólo consecuencias negativas sobre los cultivos, sino también sobre el ganado.
Los productores advierten sobre el cuarto año consecutivo de sequía, con un escenario desolador.
La situación llevó a las rurales del noroeste cordobés a convocar a una reunión de evaluación cuyo único tema fue la sequía.
Allí se pudo corroborar la situación imperante en el noroeste cordobés se presenta bajo las mismas características y condiciones climáticas que las ocurridas en la región en los cuatro años anteriores con ausencias de lluvias.
“Lo normal para la zona era tener los primeros chaparrones importantes hacia finales de primavera, logrando los picos a principios de verano e ir disminuyendo, para finalmente volver a aumentar al cierre del periodo estival y principios de otoño. Pero, en la actualidad el fenómeno no sólo muestra una disminución en la cantidad de agua precipitada, sino que también ha cambiado su distribución. Se registra un notorio desfasaje, donde las lluvias llegaron más tarde de lo habitual, con menor milimetraje y en algunos casos chaparrones torrenciales acompañados de granizo”, indicaron.
Y alertaron que esto afectó el desarrollo de las pasturas estivales, tan importantes para la ganadería de la región, ya que desde su germinación, para completar su ciclo de crecimiento y producción de forraje, necesitan de humedad, temperatura y horas de luz. Así, al haberse dado este retraso en el comienzo de las lluvias, se demoró su siembra, su crecimiento fue escaso por la falta de humedad y al estar transitando el período de acortamiento de la duración diurna, las pasturas anticipan su desarrollo y decadencia.
“En conclusión, tenemos menor cantidad de forraje disponible en este momento y con pocas probabilidades de poder conservar algo del mismo para el período invernal. Es decir, se anticipa, una vez más, la falta de alimento para el ganado”, alertaron.
Pero no termina allí. “La combinación es más preocupante si sumamos la poca recuperación de los acuíferos, que impacta directamente en la disponibilidad de agua de las napas, con arroyos totalmente secos o con muy escaso caudal”, agregaron.
Por eso ya anticipan que nuevamente el productor va tener que tomar la difícil decisión de vender anticipadamente animales, con bajo peso, liquidar hembras y su consecuente descapitalización.
Las condiciones climáticas tampoco han sido favorables a los agricultores. Debido al granizo, algunos de ellos debieron resembrar los cultivos, incluso hasta en tres oportunidades.
En la zona de Villa Dolores, los productores de papa, tampoco están teniendo una buena temporada. Debido a la sequía, el agua de riego proveniente del Dique “La Viña”, está siendo restringida y sólo reciben un 30% de lo que normalmente usan en sus cultivos.
Por último, también plantearon un tema de política tributaria: “Históricamente el impuesto inmobiliario rural vencía en el mes de mayo, pensado que en ese mes el productor había podido vender su producción de terneros o tenía parte de su cosecha de grano disponible. Arbitrariamente el fisco provincial decidió pasar el pago de la cuota única, para el día 14 de febrero próximo. Y en el caso de que el productor decida pagarlo en cuotas, la primera cuota tiene vencimiento inmediato y las siguientes se irán indexando de acuerdo a la inflación, otra incertidumbre más para la toma de decisiones”.
Por eso, en estas condiciones, de sequía y alta carga impositiva, los productores decidieron solicitar a las autoridades rever y extender la declaración de Emergencia Agropecuaria o Desastre Agropecuario para la región.