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Alertan por la fragilidad con que quedó el sistema privado de salud

Las clínicas y sanatorios tuvieron un 2020 difícil, pero el 2021 no trajo una recuperación que les permita salir del pozo. Muy por el contrario, los costos siguieron en alza muy por encima de los ingresos del sector

Las clínicas y sanatorios transitaron un 2020 lleno de dificultades por un cierre, fruto de la pandemia, que eliminó gran parte de la demanda y obligó a hacer frente al Covid en un contexto de suba de costos significativa. Ingresos a la baja con costos en alza, la ecuación económica terminó de romperse para un sector que venía de transitar una larga crisis, con renovaciones permanentes de moratorias en la Afip y postergación de compromisos a futuro.

En ese marco, la Fundación Mediterránea auscultó el estado de situación de las empresas privadas de salud en la provincia al segundo trimestre de este año. Entre las conclusiones, advierte sobre la fragilidad que muestra el sector y la necesidad de tomar cartas en el asunto antes que se profundice un proceso de cierre o de fusión.

“El sector prestador de salud de Córdoba no quedará inmune al cierre de clínicas y sanatorios y a su monopolización si no se atiende su estado de situación. Una solución deberá ser debatida entre los múltiples actores que comprenden al sistema”, advierte el trabajo realizado por María Laura Caullo y Azul Chincarini del Ieral de la Fundación Mediterránea.

Allí detallan que “en el mercado de la salud existen múltiples imperfecciones dado que la sanidad se constituye como un bien preferente: no resulta aceptable en la sociedad que una persona se vea en situación de pobreza por el costo de su enfermedad, o su salud se vea afectada. De esta manera, resulta imperativo garantizar el mayor acceso a este servicio. En particular, el sector privado no solo permite aliviar las cuentas públicas a la hora de proveer sanidad, sino que también contribuye a extender su alcance y eficiencia”, remarca el informe.

No obstante, en este contexto en el que la inflación de costos se ha vuelto crónica, este sector no tiene la posibilidad de trasladar los aumentos de sus costos al precio de sus ingresos, lo cual se visualiza al comparar la evolución del Índice de Costos e Ingresos Ieral.

Vale recordar que el período bajo análisis es el segundo trimestre 2021, el cual reflejó una de las facetas más duras de la pandemia en nuestro país: en estos tres meses se registraron un total de 19.417 defunciones por Covid-19, una cantidad que representa el 21% del total de muertes registradas hasta el 30 de junio 2021. A su vez, para la misma fecha sólo el 9% de la población argentina se encontraba completamente vacunada.

El seguimiento del Ieral sobre el sector privado de la salud se viene realizando desde antes de la pandemia, lo que permite analizar el impacto que tuvo la llegada del coronavirus en las estructuras médicas. Por eso el informe aclara que la pandemia por Covid-19 “significó un quiebre estructural”. Y agrega que “con el fin de captar con mayor rigurosidad la situación del sector, los índices correspondientes al año 2021 han sido reconstruidos. Para el Índice de Costos, se ha ampliado la canasta original, incluyendo materiales descartables relacionados al coronavirus, como los barbijos, batas, cofias, entre otros; y se han introducido nuevos medicamentos específicos que se utilizan para atender a los pacientes que sufren esta enfermedad. En cuanto al Índice de ingresos, la obra social cordobesa Apross, considerando el esfuerzo de adaptación y modificación en las instituciones prestadoras para hacer frente a la necesidad de emergencia sanitaria, incorporó a su nomenclador prácticas vinculadas a la atención, asistencia y seguimiento habitual de los pacientes con coronavirus, o sospechosos de serlo. Estos pasos no fueron seguidos por la principal obra social nacional Pami”, detalló la Fundación Mediterránea.

En esa línea, el trabajo destaca que la pandemia por Covid-19 empeoró el estado de situación del sector. “De esta manera, el sector prestador de salud de gestión privada se ve afectado tanto por factores estructurales, como por factores coyunturales que no acaban. Al mismo tiempo, la dicotomía ‘economía o salud’ que se presentaba a comienzos del 2020 no estuvo del lado de estas instituciones prestadoras las cuales debieron enfrentar caídas de actividad por los aislamientos estrictos que mermaron sus ingresos frente a costos fijos y con valores actualizados”.

“El sector prestador de salud de Córdoba no quedará inmune al cierre de clínicas y sanatorios y a su monopolización si no se atiende su estado de situación”, advierten.

Y agrega: “El sector no tiene respiro. A pesar de que el ATP permitió un cierto alivio en los momentos más crudos de la cuarentena, su reemplazo en el primer trimestre 2021 por el Repro II, propone un menor financiamiento no indexado a medida que aumentan los salarios de los trabajadores. Este programa a su vez, coloca a las instituciones sanitarias de gestión privada frente a la espada y la pared: si superan el 35% de la facturación del mismo mes del año anterior, pueden llegar a perder este beneficio”.

La relevancia del ATP tiene que ver con otro dato que aporta el trabajo sobre clínicas y sanatorios: “Los costos laborales (60%) y los materiales e insumos (31,5%) son los componentes con mayor impacto sobre el índice de costos; luego le siguen inversiones en tecnología e infraestructura con un 4,5% de participación y los servicios Públicos con un 4%”, detalla el trabajo de la Fundación Mediterránea.

Por último, resulta interesante también observar cómo otra decisión “macro” del Gobierno, como fue intervenir en el mercado cambiario para retrasar el ritmo devaluatorio terminó con un impacto positivo en la evolución de los costos de inversión en tecnología e infraestructura: mientras en 2020 subió 65,7% hasta mediados de 2021 sólo mostró un alza del 15,4%.