El Colegio Nacional atraviesa un patente estado de abandono. Su director, José Cambría Florit, detalló que carecen de personal para realizar las tareas de mantenimiento mínimas para garantizar las condiciones de higiene y seguridad del edificio. No quedó ni un solo empleado de maestranza; el último se jubiló el año pasado. Pese a las promesas, no hubo nombramientos, y varios de los trabajos que hacían los ordenanzas son cubiertos por directivos y docentes. Sin ir más lejos, hay un único baño para 400 alumnas, los bancos están destruidos y no hay ni siquiera quién abra la escuela para las tareas de limpieza.
Declarado patrimonio histórico provincial en 2017, el Colegio Nacional atraviesa graves problemas de infraestructura y no ha recibido recursos ni soluciones de parte del gobierno.
“El colegio atraviesa una situación de abandono. Angustiosa. Un edificio de esta magnitud, que alberga a 700 alumnos y más de cien profesores a diario, no puede darse el lujo de no contar con ninguna persona que cumpla con el rol de maestranza”, señaló el director del centro educativo, José Cambría.
“Soy director desde hace 25 años, y allá por el año 92, cuando ingresé al cargo, contábamos con 5 personas para el servicio de maestranza. Se fueron jubilando, y la Provincia nunca volvió a recuperar esos cargos, tal como correspondía por ley”, agregó el funcionario.
En septiembre del año pasado se jubiló el último empleado de maestranza y, pese a las promesas del Ministerio de Educación, van dos meses de clases sin personal designado.
Cambría sostuvo que se necesitan como mínimo dos empleados de maestranza durante el turno mañana para atender el edificio.
“Tenemos grandes problemas. Contamos con dos personas de una empresa de limpieza para que dejen en condiciones un edificio donde pasan 800 personas por día. Otro de nuestros reclamos es el mobiliario: en este colegio se utilizan variedad de sillas donadas y bancos del año 1947, cuando se hizo el edificio”, dijo.
Falta de sillas y bancos
Un relevamiento que hizo la Provincia el año pasado arrojó que se debían renovar 400 sillas, pero les enviaron 50 sillas y 25 mesas.
“Nuestros alumnos se tienen que sentar de a dos por cada silla, los bancos no levantan sus pupitres, mezclamos bancos y sillas de todo tipo dentro de cada curso. Así subsistimos, poniendo el hombro”, indicó.
Cambría también precisó que, en los baños de mujeres, funciona un solo inodoro para 400 alumnas. También detalló que hay puertas rotas, que no cierran, picaportes inexistentes y tableros destrozados.
¿Cómo se las arreglan para que todo siga funcionando?
Por ejemplo, tienen que venir el director, la vice, el secretario o la prosecretaria a las 6 de la mañana para poder abrir el edificio y que la empresa de limpieza pueda dejar todo en condiciones antes de que empiecen las clases. Nadie le paga, por ejemplo, a un secretario para venir todos los días a las 6 para abrir el colegio, cuando en realidad su turno empieza a las 7.30.
Sin embargo, no dan abasto.
Lo estamos haciendo como podemos. Pero hay puertas que quedaron trabadas y tenemos que llamar a cerrajeros para que hagan lo que antes hacían los ordenanzas. Hemos tenido que esperar horas para poder abrir el colegio, cuando esto antes nunca pasaba. El Ministerio exige que demos clases, pero nos ha pasado que se nos rompió la bomba de agua de un baño y nos quedamos sin agua en todo el colegio. Yo no puedo llamar al Centro Cívico para que me vengan a cambiar un foco. Este es un mal de varias instituciones, pero yo lo planteo desde este colegio, que es monstruoso por la cantidad de personal y de alumnos que tenemos todos los días. Sin embargo, estamos totalmente desamparados.
“El colegio atraviesa una situación de abandono. Angustiosa. Un edificio de esta magnitud, que alberga a 700 alumnos y más de cien profesores a diario, no puede darse el lujo de no contar con ninguna persona que cumpla con el rol de maestranza”, señaló el director del centro educativo, José Cambría.
“Soy director desde hace 25 años, y allá por el año 92, cuando ingresé al cargo, contábamos con 5 personas para el servicio de maestranza. Se fueron jubilando, y la Provincia nunca volvió a recuperar esos cargos, tal como correspondía por ley”, agregó el funcionario.
En septiembre del año pasado se jubiló el último empleado de maestranza y, pese a las promesas del Ministerio de Educación, van dos meses de clases sin personal designado.
Cambría sostuvo que se necesitan como mínimo dos empleados de maestranza durante el turno mañana para atender el edificio.
“Tenemos grandes problemas. Contamos con dos personas de una empresa de limpieza para que dejen en condiciones un edificio donde pasan 800 personas por día. Otro de nuestros reclamos es el mobiliario: en este colegio se utilizan variedad de sillas donadas y bancos del año 1947, cuando se hizo el edificio”, dijo.
Falta de sillas y bancos
Un relevamiento que hizo la Provincia el año pasado arrojó que se debían renovar 400 sillas, pero les enviaron 50 sillas y 25 mesas.
“Nuestros alumnos se tienen que sentar de a dos por cada silla, los bancos no levantan sus pupitres, mezclamos bancos y sillas de todo tipo dentro de cada curso. Así subsistimos, poniendo el hombro”, indicó.
Cambría también precisó que, en los baños de mujeres, funciona un solo inodoro para 400 alumnas. También detalló que hay puertas rotas, que no cierran, picaportes inexistentes y tableros destrozados.
¿Cómo se las arreglan para que todo siga funcionando?
Por ejemplo, tienen que venir el director, la vice, el secretario o la prosecretaria a las 6 de la mañana para poder abrir el edificio y que la empresa de limpieza pueda dejar todo en condiciones antes de que empiecen las clases. Nadie le paga, por ejemplo, a un secretario para venir todos los días a las 6 para abrir el colegio, cuando en realidad su turno empieza a las 7.30.
Sin embargo, no dan abasto.
Lo estamos haciendo como podemos. Pero hay puertas que quedaron trabadas y tenemos que llamar a cerrajeros para que hagan lo que antes hacían los ordenanzas. Hemos tenido que esperar horas para poder abrir el colegio, cuando esto antes nunca pasaba. El Ministerio exige que demos clases, pero nos ha pasado que se nos rompió la bomba de agua de un baño y nos quedamos sin agua en todo el colegio. Yo no puedo llamar al Centro Cívico para que me vengan a cambiar un foco. Este es un mal de varias instituciones, pero yo lo planteo desde este colegio, que es monstruoso por la cantidad de personal y de alumnos que tenemos todos los días. Sin embargo, estamos totalmente desamparados.

