El día que la Coca le dijo adiós al fernet
Y , al final, se quedó solo el fernet. La Coca se fue por su lado. Y el trago amargo le quedó, para tomárselo sin compañía, a Luis Juez. Aquel spot, recordado y ahora negado a sí mismo, que hablaba de las “fórmulas que funcionan” y que mostraba al senador nacional y a Rodrigo de Loredo compartiendo un vaso espumoso y escuchando un cuartetazo in crescendo fue nada más que una promesa incumplida.
El radical mantuvo el suspenso hasta el último momento -incluso Juez lo alentó por Twitter hasta minutos antes de ser abandonado-, pero terminó yéndose a pelear su propia batalla a la Municipalidad de Córdoba y dejó al líder del Frente Cívico sin el coequiper que había ansiado.
Es un episodio inusual que una fuerza política haya renunciado a la fórmula más competitiva que tenía para destronar a su adversario después de 24 años de derrotas ininterrumpidas. Hasta aquella dudosa encuesta difundida el 18 de marzo y que habían encargado ambos dirigentes para definir quién sería el candidato a gobernador lo decía:Juez y De Loredo se potenciaban entre sí.
El justicialismo, ahora denominado Hacemos Juntos por Córdoba, hizo todo lo que estaba a su alcance para evitar esa retroalimentación electoral entre el senador y el diputado: separó las fechas de la provincia y la capital pero no tanto porque así le impidió a De Loredo la doble candidatura;además, con esa división evitó que, incluso en cargos distintos, el nombre de los dos apareciera en una misma boleta.
¿Por qué se bajó entonces De Loredo? Hay interpretaciones de todo tipo;algunas benévolas con el diputado;otras no tanto. Cerca del radical aseguran que terminó inclinándose por la opción que más le convenía políticamente pero que, además, mayor perspectiva le da al radicalismo: así, el partido queda a las puertas de volver a gobernar el distrito más importante y no a quedar como mero acompañante. La segunda explicación incorpora a Mauricio Macri y su arraigado entendimiento con Juan Schiaretti: en este caso, el expresidente habría influido para disminuir la competitividad de Juntos por el Cambio en la provincia. La tercera hipótesis, la más venenosa, arriesga un acuerdo entre De Loredo y el PJ cordobés.
Tal vez, la realidad no sea tan lineal y las explicaciones no sean mutuamente excluyentes. Hay algunos episodios que por lo menos resultan llamativos: el miércoles, cuando empezó a circular con más fuerza la versión de que De Loredo iría por la intendencia, Juez lo llamó y obtuvo como respuesta una desmentida a medias:el radical le juró que no había decidido nada y que estaba 50 y 50. Sin embargo, varios días antes de esa charla, en Hacemos por Córdoba ya daban por seguro que De Loredo no sería el compañero de fórmula de Juez sino que iría por la intendencia. “Olvidate, no hay chances de que sea vice”, señaló un dirigente peronista de primera línea.
El oficialismo sabía desde antes lo que iba a ocurrir. En el Panal aseguran que no era intuición sino información: conocían que desde Buenos Aires, tanto macristas como radicales le habían dicho a De Loredo que no debía acompañar a Juez, que en el concierto de sus prioridades Juntos por el Cambio debe concentrarse en la Nación aunque implique el riesgo de resignar a la vez algunas provincias, entre ellas Córdoba. En un sector de Juntos ronda la idea de cerrar un acuerdo con dirigentes peronistas, entre ellos Schiaretti.
El condicionante de fondo que atraviesa hoy a Juntos por el Cambio tiene nombre y apellido:Javier Milei. En las conversaciones de la política, el riesgo de que el libertario excéntrico haga una elección sorprendente aparece mayor al que se admite en público. Y el crecimiento del economista provoca una pérdida de potencia de Juntos por el Cambio: los dos pescan en un electorado similar. Por eso, lo que sondean desde el Pro, que reunió a sus principales figuras la semana pasada, es una arquitectura que sirva de freno al ascenso de Milei. En ese contexto se plantean y planean los acuerdos con otras fuerzas y dirigentes.
Cristina Fernández, que se despachó con otra de sus “clases magistrales”, activó y azuzó ese temor de Juntos por el Cambio. En su discurso estableció como antagonista principal a Milei y lo eligió para subirlo al ring porque un afianzamiento del escenario dividido en tres tercios es funcional al oficialismo pero, sobre todo, porque en una eventual segunda vuelta elFrente de Todos podría tener más posibilidades si confronta con el libertario y sus excesos que con Juntos por el Cambio.
Cada cimbronazo en la economía, cada semana como la que pasó, en la que el dólar rozó la temible frontera de los 500 pesos, es un golpe promocional en favor de Milei. Y el sistema que representan las dos coaliciones dominantes no está encontrando un antídoto para ese fenómeno;el Frente de Todos porque es víctima de sí mismo y sus resultados;Juntos por el Cambio porque no atina a transformarse en una opción de equilibrio ante el desequilibrio general.
El problema predominante para los polos del oficialismo y la oposición es que Milei ha sido lo suficientemente hábil como para operar no sobre ideas o proyectos sino sobre la activación de un deseo. Una porción del electorado desea que la moneda en que cobra y paga, en la que ahorra, no se deprecie vertiginosamente, aun cuando las consecuencias puedan ser riesgosas. Y ese es un movimiento poderoso que la política empezó a registrar; por eso en los últimos días hubo una reacción en masa y un repudio casi unánime a la idea de la dolarización. No tanto porque es una insensatez económica sino, sobre todo, porque encierra un riesgo electoral.
La política, por estos días, está atravesada por la incertidumbre. A los dirigentes el escenario los desconcierta. Es como si el electorado, que no sabe dónde está parado ni cuántos días va a durarle la plata que cobra a principios de mes, hubiera decidido devolverle a la política la misma incertidumbre que le genera. Pero hay otro elemento todavía más inquietante:la posibilidad de la irracionalidad. Hay dirigentes que descuentan que, a final de cuentas, Milei no pasará porque la gente no va a convalidar sus delirios ni sus furias. Mala noticia: abundan ejemplos en el mundo, entre ellos Donald Trump y Jair Bolsonaro. Pero, fundamentalmente, ¿por qué están tan seguros de que sea el electorado el que aporte la racionalidad en un momento como el actual, dominado por el caos y el desconcierto? ¿Por qué la gente debería ser más sensata que sus dirigentes?
Milei es hoy para la política la amenaza principal. Por eso en el peronismo aseguran que Juntos por el Cambio, pero fundamentalmente el Pro, privilegiaron la posibilidad de un esquema político de acuerdo que potencie sus chances en las presidenciales.
Juez, por lo tanto, quedó descalzado. ¿Qué va a hacer ahora el candidato a gobernador?Está buscando cómo compensar la pérdida más que nada simbólica. De ahí que haya cobrado más fuerza en las últimas horas la posibilidad de que Marcos Carasso, exintendente de Cabrera, sea el candidato a vice. Porque le daría a la fórmula una pátina de institucionalidad:Carasso es el presidente del radicalismo en la provincia y, por lo tanto, así se buscarían despejar las dudas que desató la defección de De Loredo.
Hacemos por Córdoba va a buscar actuar sobre esa debilidad. Por eso, se acrecienta la alternativa de que la intendenta radical Myrian Prunotto, tratada como una figura estelar en el acto de lanzamiento de la coalición el lunes en Río Cuarto, acompañe a Llaryora en la fórmula;al menos para machacar sobre una pregunta: ¿dónde está en realidad el radicalismo?
Ahora, queda el tramo final en el armado de las listas a legisladores, el otro gran foco de negociación. Y como no habrá internas, cada grupo o región opera como puede. En el sur, el viernes hubo un acuerdo para impulsar a Ariel Grich, intendente de Monte de los Gauchos, como candidato a legislador departamental. En la reunión, que se hizo en la casa de Juan Jure, estuvieron además Benigno e Ismael Rins, el propio Grich, Gabriel Abrile, Gonzalo Luján y Gonzalo Parodi. La intención es que no haya una elección a dedo desde Córdoba sino que Río Cuarto imponga a su propio candidato.
Para el peronismo la semana fue de menos a más. Arrancó con el acto en el Espacio Muñiz, que dejó sabor a poco por el peso específico de los socios que presentó para la campaña, y terminó con un envión anímico por la confirmación de que su rival no pondrá a su mejor equipo en la cancha.
El acto en el Espacio Muñiz provocó algunas otras derivaciones. Activó, por ejemplo, la interna incipiente en el peronismo de Río Cuarto. Martín Llaryora, cuando habló, destacó especialmente desde el atril a Adriana Nazario. Sus allegados lo tomaron como un envión fundamental y como un anticipo de la disyuntiva que se avecina entre la exmujer de De la Sota y Agustín Calleri, que cuenta para la intendencia con el guiño de Juan Manuel Llamosas.