Mejor si nadie se entera
Milei declaró que hizo el ajuste en las vacaciones para que la gente no se enterara. Una de las frases que marca el regodeo del gobierno en su propio método. El episodio riocuartense de la “no toma”
En Argentina, ya hubo otros gobiernos que hicieron del ajuste una cruzada. Sin embargo, la particularidad de la gestión de Javier Milei no sólo pasa por la magnitud y la tipología del recorte, sino por la actitud con respecto a una herramienta que nunca es simpática socialmente. El Presidente y su equipo no sólo ajustan;además, y fundamentalmente, se regodean en el ajuste. Ahí está la principal novedad política, a la que nadie se animó antes por el temor a los efectos.
Hay goce al describir los recortes y sus consecuencias. Y un tono discursivo casi burlón que se aleja de cualquier signo de compasión. El ejemplo más reciente fue el Coloquio de Idea, donde los ministros y hasta el presidente hablaron ante los empresarios como si lo hicieran en una charla privada que nadie más fuera a presenciar. El propio Milei llegó a pronunciar una frase casi brutal que a cualquier otro dirigente le generaría un costo político no menor:dijo que a la mayor parte del ajuste la hicieron en vacaciones para que la gente no se enterara demasiado. “Aprovechemos ahora que están distraídos para hacerles algo que no va a gustarles”, fue la lógica de actuación del Gobierno.
Hay funcionarios que, en sintonía con el Presidente, parecen no sólo regocijarse con el ajuste sino además hablar desde el cinismo. Mariano de los Heros, titular del Anses, declaró que la pérdida de poder adquisitivo de los jubilados es una sensación. Ya había dicho antes Milei que es el sector social con menos pobres. Una casta privilegiada.
El Gobierno suele abrazarse a consignas que prescinden de la realidad. A pesar de lo que aseguraron Milei y el jefe de Anses, los jubilados están entre las víctimas principales del ajuste. Los datos del Ministerio de Economía señalan que el gasto social cayó el 20 por ciento en términos reales -allí están las jubilaciones-, que los subsidios se retrajeron el 39 por ciento y la obra pública un 81 por ciento.
La cartera de Luis Caputo informó que en el noveno mes del año volvió a registrarse superávit fiscal. Sin embargo, también es interesante adentrarse en la composición de ese superávit. El 13,7% del ajuste total se explica por la caída de las jubilaciones. Las transferencias a las universidades se achicaron el 19,7 por ciento en términos reales.
Esos datos confirman que a todos los gobiernos, y fundamentalmente al de Milei, hay que juzgarlos no tanto por su discurso sino por su acción, por sus hechos más que por sus palabras.
En la semana, después de la marcha multitudinaria y de las tomas de decenas de facultades, el propio Presidente dio una entrevista en la que dijo que la universidad pública y no arancelada no está en discusión sino solamente el uso de los fondos. En realidad, Milei puede decirlo mil veces;sin embargo, en los hechos lo que está ejecutando es una profunda desfinanciación del sistema educativo, principalmente el universitario. Tal vez ni siquiera sea necesario plantear el arancelamiento y sólo sea cuestión de esperar los efectos de un ajuste tan profundo.
Un informe del Observatorio Argentinos por la Educación revela que en términos reales, es decir después de descontar la inflación, el recorte a la educación durante este año fue del 40,20 por ciento con respecto a 2023. Por primera vez en 12 años, la inversión en esa área se ubicó por debajo del 1 por ciento del PBI y el proyecto de Presupuesto del 2025 marca que seguirá bajando: pasará del 0,91 al 0,88 por ciento. ¿Así habrán crecido y se habrán desarrollado los países que Milei toma como modelo y que pretende emular en un lejano plazo de 30 años?
Es decir, el líder libertario postula que la educación pública y no arancelada no está en revisión, pero le quita 4 de cada 10 pesos. A lo mejor no está en discusión, sino en proceso de demolición.
Los datos parecen no afectar la postura de algunos actores que, incluso, están entre los destinatarios del ajuste. Por ejemplo, se hizo viral el video de los estudiantes universitarios riocuartenses cantando desaforadamente “no se toma, no se toma” mientras el desfinanciamiento es elocuente. Un docente riocuartense contaba en la semana que había pedido un control remoto en Bedelía para dar clases y le dijeron que el aparato estaba pero que no había pilas.
Milei, por supuesto, festejó la reacción de los chicos riocuartenses, exultantes contra la protesta. Porque no sólo no tomaron la Universidad, una medida extrema, sino que tampoco definieron una acción que pudiera tener algún efecto o generara incomodidad. Sólo aceptaron a regañadientes organizar una sentada en el campus, que es casi lo mismo que protestar cada uno en su habitación. Días antes, la Furc, que se volvió tan rebelde como un trader, les había reclamado a los docentes que no se plegaran al paro. Después de que los estudiantes decidieran no hacer nada, el Rectorado completó el cuadro con un comunicado tibio e inofensivo. Tal vez apuesten a que la actitud del mileísmo hacia las universidades se revierta a través de un ejercicio de autorreflexión. No debe haber muchos sectores que se encuentren en proceso de cocción y que a la vez sean indulgentes con el chef.
En el gobierno de Córdoba ven que el conflicto universitario es una ventana para diferenciarse. En su visita a Río Cuarto, el gobernador Martín Llaryora estableció expresamente un contraste que le interesa remarcar:“Mientras a nivel nacional hay un recorte del 40 por ciento en educación, en Córdoba ampliamos la oferta”.
El peronismo provincial está convencido de que la avanzada de Milei contra jubilados y universidades le generará tarde o temprano un alto costo político. Por eso, serán dos temas centrales que plantearán los legisladores del cordobesismo en el debate por el presupuesto que por estos días se está desarrollando en el Congreso.
Los diputados que responden a Llaryora y a Juan Schiaretti volverán a pedir una recomposición para los jubilados y elevar el presupuesto universitario. Creen que son sensibilidades que van a repercutir en algún momento en el electorado. Pero, además, para no caer víctimas de la contraargumentación de Milei, el cordobesismo también propondrá de dónde deben salir los recursos para financiar esas partidas:por ejemplo, del régimen especial de Tierra del Fuego, que es caro, ineficiente y beneficia sobre todo a una casta que componen, entre otras familias, los Caputo.
Por supuesto, el oficialismo cordobés también insistirá con que el gobierno nacional cumpla con el envío de fondos a las cajas de jubilaciones y con el diagrama de un conjunto de obras públicas que son estratégicas.
Sin embargo, no hay precisamente optimismo. Primero, porque hasta ahora Milei no cumplió con ninguno de los compromisos que asumió con los gobernadores;segundo, porque a esta altura nadie sabe en el Congreso si está verdaderamente interesado en que salga el Presupuesto. Si no se aprobara, Milei podría reconducir otro año más las partidas y disponer de recortes más profundos, por ejemplo, a las universidades.
A la oposición, la dinámica de funcionamiento del gobierno nacional la desorienta. Por un lado, porque nunca puede descifrar la lógica de fondo de las negociaciones; por otro, porque los interlocutores van cambiando y lo que se habló con uno se desconoce con otro.
El cordobesismo no espera demasiado en términos de resultados en la negociación por el presupuesto y, por eso, la estrategia es al menos exponer las contradicciones del discurso y la acción de Milei. “Creemos que ahora o después esas semillas van a tener que dar fruto”, dicen en el PJ cordobés.
La apuesta sigue siendo construir una alternativa que sea una tercera vía entre Milei y el kirchnerismo. La incógnita es si el escenario político está predispuesto a esa moderación Por ahora prevalecen los extremos. Los libertarios, con su histrionismo, su desmesura verbal y su construcción de pensamiento adolescente;los kirchneristas, con sus reminiscencias, su confusión y sus lastres. Si lo único que tiene para ofrecer el peronismo nacional es otra vez a Cristina Fernández, arquitecta del desastre albertista y causa determinante de la irrupción de Milei, el líder libertario estará agradecido. En los últimos años, una porción del electorado ha demostrado que ya no decide solamente a partir de su realidad económica sino que, además, gravitan otros factores, como por ejemplo votar para que no gobiernen aquellos que considera indigeribles.