“El gobierno de Milei no juega al límite, juega a la tómbola. Nunca vimos algo así:no cumplen nada de lo que dicen y es casi imposible hablar con ellos”. La comisión cordobesa que negoció con La Libertad Avanza el contenido de la ley ómnibus, que insumió un inédito y tenso trámite de tres días y que hasta ahora sólo tiene la aprobación en general en Diputados, todavía no sale de su asombro. Sabían que el gabinete del Presidente no es un organismo precisamente ordenado ni coherente pero nunca habían imaginado que una negociación entre un ministro y 65 representantes de las provincias, entre ellos seis gobernadores, fuera desmentida y desbaratada por un tuit nocturno del propio jefe de Estado.
“Fue un punto de quiebre. Nos quedamos sin marco de referencia y cambió todo”, indicaron en el llaryorismo.
El lunes, en la reunión en el Consejo Federal de Inversiones, el ministro del Interior, GuillermoFrancos, y los gobernadores hablaron de un solo tema: del impuesto Pais, que el gobierno de Milei llevó del 7,5 al 17,5% en el arranque de la gestión y que sólo en enero recaudó 469.199 millones de pesos, un 1.252% más que hace un año.
Actualmente, el 30% de esos fondos va a organizaciones sociales, que deben destinarlos a obras como por ejemplo viviendas o infraestructura. El acuerdo que los gobernadores alcanzaron con Francos contemplaba que esa porción iba a pasar a ser manejada por las provincias, que podrían compensar así la pérdida que significó la eliminación de la cuarta categoría de Ganancias. El pacto fue sellado con un discurso final de Jorge Macri, el jefe de Gobierno porteño, que auguró el inicio de un nuevo país.
Una hora después, la sorpresa: Milei, que opera en las redes sociales desenfrenadamente hasta altas horas de la madrugada, borró todo de un tuitazo. La completó Manuel Adorni, el inefable vocero oficial, al declarar que no sólo no había acuerdo sino que el tema del impuesto Pais ni siquiera se había mencionado en la reunión con los gobernadores. “Una locura lo que dijo: no se habló de otra cosa”, relató un asistente al encuentro.
Llaryora decidió cambiar entonces la lógica de la negociación. “Estos muchachos quieren terminar con el déficit nacional a costa de las provincias. Se quieren llevar todo y no dejarnos nada. Pero hay un detalle:no tienen los votos. ¿Resulta que nosotros tenemos que poner los votos y nos quedamos con las manos vacías?”, razonó el gobernador ante su equipo.
A través de una jugada formal en Diputados -cuando el Gobierno retiró el capítulo fiscal, los cordobeses hicieron una reserva sobre el artículo 180, que contiene el impuesto Pais, y así lo dejaron entre los temas que deben tratarse-, ahora Llaryora y los gobernadores tienen una especie de salvaguarda, con un gatillo que dispararán si el gobierno de Milei no cede en algunos puntos. Ya resignó las retenciones y la privatización de empresas importantes; ahora lo que pretende específicamente el gobernador es asegurarse que Milei le cubrirá, con valores actualizados por inflación, el déficit de la Caja de Jubilaciones. Si no lo hace, a través de un agregado específico en la ley ómnibus, entonces Hacemos CoaliciónFederal espera reunir los votos para imponer la coparticipación del 30% del impuesto Pais. Si los fondos no llegan por un lado, llegarán por otro, señalan en el Panal.
Todo dependerá de cómo reaccione la Casa Rosada hasta el martes, cuando los diputados volverán a sentarse para votar ahora sí artículo por artículo. “Hasta ahora tiene la victoria política de haber logrado la votación del proyecto pero corre el riesgo de quedarse con una cáscara vacía”, razonan.
El gobierno de Córdoba remarca que cumplió con su parte del acuerdo:habilitar el dictamen, dar quórum y permitir la aprobación en general. Pero ahora las provincias exigen recursos:o se los dan o los obtienen.
Pero más allá de la negociación económica, hay aspectos que la bancada cordobesa asegura que no dependen de los recursos sino de una posición tomada:señalan que los ya famosos superpoderes que Milei reclamó para sí, que iban a darle una discrecionalidad para gobernar casi con la suma del poder público, van a quedar sensiblemente recortados. Por estas horas analizan incluso bloquearle la declaración de emergencia en seguridad, un límite para las pretensiones de Patricia Bullrich, la ministra que está obsesionada por la libre circulación en las calles de la ciudad de Buenos Aires.
La desconfianza que se instaló entre la Casa Rosada y la gobernación de Córdoba quedó plasmada no solamente en la negociación política por la ley ómnibus sino que también se exteriorizó en el discurso de apertura de sesiones que Llaryora dio por primera vez ante la Legislatura.
Allí habló de sus ejes de gestión, anclados principalmente en la seguridad, pero también puntualizó que acompaña algunos criterios generales que postula Milei -principalmente el orden fiscal- aunque con un enfoque distinto: remarcó que el superávit no puede ser un fin en sí mismo sino un medio para que el Estado tenga capacidad para intervenir en la economía y en la sociedad. En el llaryorismo destacan que el capítulo de la ley ómnibus le dio visibilidad al gobernador en el país pero, sobre todo, consideran que, actualmente, es el único dirigente político que le contrapone al discurso fiscalista de Milei una concepción anclada en el productivismo y el desarrollismo. “Estamos planteando otro modelo de país. El kirchnerismo no lo está haciendo y el resto de la oposición tampoco. Martín es quien está diciendo que el superávit fiscal sin un plan de desarrollo nos lleva a la paz de los cementerios”, relataron cerca del gobernador.
Llaryora no fue el único que destinó la semana a reclamar más fondos para el interior. Los intendentes de las dos ciudades principales de la provincia, Daniel Passerini, de Córdoba, y Juan Manuel Llamosas, de Río Cuarto, junto con jefes comunales de seis provincias le plantearon a Franco Mogetta, secretario de Transporte de la Nación, que deben actualizarse los subsidios para el transporte del interior y, además, distribuirse con equidad. Actualmente, la Nación cubre el 90% del costo del boleto en el Amba, mientras que sólo llega al 25 por ciento en el resto del país.
El cordobés Mogetta, que hasta diciembre del año pasado hacía el mismo reclamo público que ahora recibió de los intendentes y se quejaba por la profunda injusticia del esquema nacional, ahora, en la vereda de enfrente, les espetó a Passerini, Llamosas y al resto de los jefes comunales la famosa frase de su nuevo mentor:“No hay plata”. Sólo les enviarán las partidas a valores de 2023, con una inflación que vuela por encima del 20 por ciento mensual.
Como una respuesta simbólica, los intendentes declararon la emergencia del transporte, una decisión que casi no tiene efectos prácticos. De hecho, a la vez que el intendente volvía con las manos vacías de Buenos Aires, el Municipio oficializaba un nuevo aumento del boleto urbano. Desde ayer, los riocuartenses pagan 340 pesos por viaje.
A los intendentes, el planteo ante la Casa Rosada al menos les sirve para tratar de atenuar el impacto político de los incrementos en el transporte: argumentan que si el servicio se encarece notoriamente con respecto a Buenos Aires es porque la gestión libertaria sigue siendo tan centralista como venían siéndolo las anteriores.
Llamosas se fue a Buenos Aires pocas horas después de haber dado su último discurso en el Concejo. En el Viejo Mercado, hizo el clásico repaso de obras pero, sobre todo, buscó mostrarse como un intendente que no pierde la iniciativa a pesar de que le quedan sólo cinco meses de gestión. Su anuncio central, por la gravitación que tendrá en la gestión y también en la campaña, pasó por la seguridad:Río Cuarto tiene ahora una secretaría dedicada exclusivamente a la prevención, que está a cargo de Gastón Maldonado.
La seguridad es un eje que viene marcado desde Córdoba:Llaryora definió que será el tema principal al menos durante los dos primeros años de gestión. Llamosas siguió esa línea. Ante su anuncio, la oposición puede plantear -y de hecho lo dijo- si no es tarde, cuando queda un puñado de meses, para iniciar una política efectiva y seria. “Hicimos mucho en materia de prevención y la Secretaría se lanzó ahora porque necesitábamos el marco legal, que es el nuevo plan de Seguridad de la Provincia, que nos permite a los municipios ser protagonistas y tener mucho más poder de fuego”, responden en el Municipio.
Llamosas mostró un alineamiento monolítico con Llaryora. No sólo en materia de seguridad sino también en el lanzamiento de un ente metropolitano y en una definición política estratégica destinada a la elección municipal:el oficialismo será ahora el Partido de Río Cuarto, un esquema que persigue el objetivo de captar a más opositores y a tratar de debilitar, por lo tanto, a las opciones que buscan destronar al peronismo. La utilización del término no es casual:apunta a transmitir, principalmente hacia adentro, que la estrategia política sigue los lineamientos del gobernador y que rebelarse no sólo implica contradecir a Llamosas sino, sobre todo, al propio Llaryora.

