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Construcciones y campañas por alimentos para las comunidades vulnerables

La ONG nacional que trabaja con desarrollos para acercar servicios y garantizar derechos humanos en los sectores más humildes, reconfiguró su trabajo durante la pandemia con una intensa colecta que lleva insumos a comedores vinculados a miles de argentinos

“Somos una asociación civil que trabaja con proyectos de ingeniería en comunidades que están en situación de vulnerabilidad, tratando de acercar la ingeniería a ayudar para dar soluciones a estas poblaciones. Hay distintas aristas de trabajo y contamos con una red muy grande de más de 300 voluntarios que se suman a todos los proyectos, y un staff más reducido de personas que se encargan de la coordinación. Incluso durante la pandemia hemos seguido el trabajo con distintos ejes de acción”, indicó Esteban de Olmos, uno de los coordinadores de Ingeniería Sin Fronteras en Córdoba, lugar donde la asociación que existe desde 2012 funciona hace 3 años.

En el marco de la pandemia, la ONG no abandonó su trabajo y redireccionó sus esfuerzos para mantenerse junto a las comunidades que siempre han acompañado. “Los proyectos en los que trabajamos con más voluntarios son aquellos vinculados a la construcción, porque son iniciativas en las que pueden sumarse todas las chicas y chicos, pero también hay otros en los que quizás hay menos por el tiempo que requiere dedicarle su trabajo y las distancias en las que se desarrolla”, comentó De Olmos, quien destacó que es una estructura de trabajo que se sale de la ingeniería y abordan cuestiones sociales desde diferentes aristas.

Además de la construcción de salones, puentes que permiten acceder a comunidades y tareas para llevar agua y energía a las poblaciones, con proyectos de ingeniería en un enfoque de derechos humanos, Ingeniería Sin Fronteras acompañó durante la cuarentena a las familias en el acceso a una alimentación nutritiva.

De Olmos comenta cómo buscan un desarrollo comunitario contemplando características de sustentabilidad, y apostando a la participación de los vecinos en proyectos que se encaran de manera interdisciplinaria.

- ¿Cómo se da el camino desde el origen a la realización de los proyectos de construcción?

- Lo primero que hacemos es llegar a la comunidad, siempre tenemos muchas solicitudes por la cantidad de necesidades en todo el país. Cuando tenemos el primer contacto evaluamos los proyectos que vemos si podemos hacer. Nosotros tratamos también de fortalecer a las organizaciones, es por eso que se coordinan con la comunidad las especificaciones del proyecto. Una vez concluida la etapa preliminar, cuando vemos la presencia de la población, comenzamos con la instancia de diseño, que se hace con esa misma comunidad y con distintas instancias de diálogo: vemos qué necesidades tienen, qué se puede hacer, qué podemos proponer nosotros, a veces se pueden hacer más cosas de las que nos solicitan.

De Olmos destacó que, en este sentido, se contemplan las necesidades y características de cada comunidad a la hora de avanzar con los proyectos: “La idea es relevar cada espacio y desde nuestro aporte incluir otras propuestas en cada proyecto, pensando en alternativas de trabajo que quizás no se contemplaban”, comentó el coordinador y destacó que con los referentes de cada comunidad se ponen de acuerdo para luego salir a buscar financiamiento. “Hacemos el presupuesto de la construcción para luego salir a conseguir colaboradores, porque si bien contamos con socios particulares que nos hacen un aporte mensual para mantener la estructura rentada que trabaje con libertad de acción, se diferencia el modo en el que nos financiamos como asociación al modo en el que se financian los proyectos”, sostuvo.

- ¿Cuentan con una buena participación de los aportantes?

- En general es muy buena, tenemos varias empresas que se suman de manera sostenida en los proyectos y que nos piden que les avisemos en caso de nuevas construcciones; a ellos se suman otros privados más chicos que quizás no lo hacen siempre, pero que se van incorporando en cada proyecto. No necesariamente son empresas que tengan vínculo con la construcción, pero se interesan en proveernos de infraestructura para las gestiones.

De Olmos comentó que no sólo se hacen construcciones, sino que se lleva a cabo una labor interdisciplinaria y “buscamos hacer otro aporte, por lo que intentamos romper nuestras estructuras de ingenieros, para ver otras formas de trabajo”, comentó el referente de la ONG. En Córdoba han tenido varias iniciativas en el sector de la ciudad capital, pero el fuerte de la agrupación se desarrolla en Buenos Aires, y hay interesantes proyectos que por motivo de la pandemia se han frenado, para llevar agua a comunidades de Santiago del Estero, y otros de captación de agua de lluvia para parajes más aislados. Si bien por el momento las acciones de construcción están frenadas, en muchas comunidades avanzan con la confección de ladrillos para que, una vez levantadas las medidas por la pandemia, se pueda retomar la actividad.

Una de las líneas de trabajo de la ONG es el fortalecimiento de organizaciones comunitarias, generalmente a través de proyectos de infraestructura, como la construcción de centros de cuidado infantil o centros barriales. “Nunca pensamos que los salones y edificios que construimos serían tan fundamentales en el marco de una emergencia sanitaria y alimentaria, pero la pandemia forzó a seis organizaciones que acompañamos hace años, a funcionar como comedores comunitarios”, explican desde la asociación y aseguran: “La crisis económica afecta más a quienes ya se encontraban en situación de vulnerabilidad y esto generó una multiplicación de la demanda. Estamos llevando adelante una campaña de apoyo a los comedores que busca cubrir, durante todo el invierno, alimentos frescos para las 2.300 personas a las que asisten semanalmente estas organizaciones en Gran Buenos Aires y la periferia de la ciudad de Córdoba”.

- ¿Cómo reencauzaron el trabajo de la asociación en el marco de la pandemia?

- Se frenaron todas las construcciones que estaban avanzadas y varias quedaron sin empezarse, y estamos esperando para poder retomarlas. De todas formas, durante la cuarentena hemos decidido concentrar el trabajo en las comunidades con otra de las necesidades, que es la de la alimentación. Lanzamos una campaña de trabajo con nutricionistas, que nos pudieran asesorar sobre cómo mantener los valores nutricionales de las comidas que se entregan, mientras que se encaró una iniciativa para juntar donaciones para ayudar a los comedores con carnes y alimentos frescos.

Además, se ha lanzado una campaña con diseñadores gráficos que donaron su trabajo para que las organizaciones barriales puedan vender productos con estas imágenes y con lo recaudado comprar alimentos para los comedores.

Tecnología biomédica

Otra de las líneas de trabajo de Ingeniería Sin Fronteras es la del desarrollo de una tecnología biomédica destinada a aliviar el sistema de salud en caso de saturación. “Se trata de un kit que amplía la capacidad de un respirador comercial para ser utilizado por más de una persona”, indican y agregan: “Su fabricación es de baja complejidad, lo que permite replicarlo de forma local en cualquier país. Recientemente finalizamos una segunda prueba”.