Si bien la colecta se extenderá hasta el jueves y el pesaje final de la mercadería no perecedera aún no se completó, Pedro Hasenei, coordinador de Cabrera Solidaria, adelantó ayer que en un balance parcial fue superado el objetivo de los dos mil kilogramos que serán enviados al norte del país.
Cabe recordar que la premisa lanzada semanas atrás instaba a los vecinos a realizar donaciones y recibir a cambio un número para participar del sorteo de la preciada casaca que lleva además las firmas del plantel de Talleres de Córdoba.
El sorteo se hará en una peluquería de barrio Las Rosas, perteneciente a Carlos Rivarola, lugar donde se encuentra exhibida detrás de un vidrio desde hace días la camiseta de Guiñazú.
“Estoy muy contento y muy agradecido con toda la gente. Hemos logrado llegar a los 2.000 kilogramos y creo que vamos a pasar esa medida, así que más que feliz por los niños del paraje La Simona y además porque se ha logrado la meta”, señaló Hasenei.
El promotor de la campaña resaltó la solidaridad de los cabrerenses y de la zona, a quienes recurre desde hace casi 25 años movilizado por la necesidad de los que menos tienen.
Además, resaltó el gesto de la familia Guiñazú, que desde el primer momento adhirió a la iniciativa que impulsa junto a Cabrera Solidaria. Además, agradeció a la firma Cotagro por la donación de 150 litros de combustible que se utilizarán para completar el viaje el próximo 24 de mayo, cuando partan a Santiago del Estero en la camioneta del “Pato” Palacios, según explicó Hasenei, quien no paró de destacar el agradecimiento a las instituciones.
Alcance regional
Medios locales y de la zona también se hicieron eco de la iniciativa y consiguieron sumar adherentes a la campaña.
“Ahora me estoy yendo a Las Perdices a buscar 100 kilogramos de alimentos que me juntó la radio”, decía ayer.
Hace unos 20 días, esta iniciativa envió alrededor de 2.500 kilogramos de mercadería a otra escuela ubicada en proximidades de La Simona y ahora, con este nuevo cargamento, esperan completar las 5 toneladas en un mes.
“Estas cosas me dan vida. Al principio sufro mucho, insulto, me da mucha bronca la situación en la que se encuentran estas familias, pero al final se ven los frutos y el logro de saber que estos niños van a poder comer más de un plato, más de un cucharón”, reflexionó Hasenei.