Uno de los momentos más tensos se produjo cuando Bolsonaro hizo una referencia irónica a los nueve dedos de Lula, quien perdió parte de un dedo meñique a los 17 años, mientras trabajaba como obrero metalúrgico.
La provocación surgió durante una discusión sobre el salario mínimo y la carga impositiva. El senador cuestionó el aumento de los ingresos y sostuvo: “No sirve de nada, Lula, que el salario mínimo sea de 1.621 reales si, por un lado, das algo con una mano, pero lo quitas con los otros nueve dedos”.
El mandatario reaccionó con enojo y exigió una disculpa en vivo. “Si hay alguien aquí, en este público, que sabe lo que es el mundo del trabajo, soy yo. Si hay alguien que perdió un dedo a los 17 años, fui yo”, respondió.
Luego, elevó el tono de sus críticas y acusó a su adversario de no haber trabajado en su vida. Bolsonaro ofreció disculpas por la referencia, aunque contraatacó con cuestionamientos sobre la inseguridad y reclamó que Lula respondiera por la situación que atraviesa el país.
Milei, en el centro de la discusión por el ajuste
La política económica de Javier Milei también ocupó un lugar destacado en el debate. Lula cuestionó las propuestas de reducción del gasto público de su rival y le preguntó si pensaba pedirle prestada la motosierra al presidente argentino.
El mandatario brasileño advirtió sobre las consecuencias sociales del ajuste en Argentina y mencionó el aumento de la pobreza. Bolsonaro, en cambio, defendió la gestión de Milei y sostuvo que el libertario tuvo que corregir los problemas económicos heredados de los gobiernos anteriores.
“Cuando hablo de Milei, digo que él arregló la economía. La izquierda gobernó durante 20 años y ustedes destruyeron Argentina. Milei tuvo que arreglar el desastre que ustedes dejaron allá”, afirmó el senador.
Además, acusó a Lula de dejar a Brasil en una situación económica comprometida y aseguró que, si llega al gobierno, deberá implementar medidas similares para revertirla.
El costo de vida y la inseguridad, otros ejes de confrontación
El poder adquisitivo fue otro de los principales puntos de disputa. Bolsonaro recurrió a ejemplos de productos cotidianos para cuestionar la pérdida de capacidad de compra de los brasileños y mencionó la reducción del contenido de algunos envases, como los paquetes de chocolate y los rollos de papel higiénico.
También criticó la reforma tributaria impulsada por el oficialismo y advirtió que el nuevo Impuesto al Valor Agregado (IVA), cuya aplicación está prevista para el año próximo, podría convertirse en el más alto del mundo.
Lula defendió los aumentos del salario mínimo por encima de la inflación y aseguró que su gestión permitió que millones de personas salieran de la situación de hambre. En respuesta, Bolsonaro cuestionó el vínculo del presidente con los problemas cotidianos de la población y afirmó que vive alejado de la realidad de quienes enfrentan dificultades económicas.
La seguridad también generó fuertes cruces. El senador fue cuestionado por el caso de una niña de cinco años asesinada durante una operación policial, en el que había actuado como abogado del agente sospechoso de efectuar el disparo mortal. Bolsonaro expresó su confianza en la inocencia del policía.
La madre de la víctima, presente en el estudio por invitación de la campaña de Lula, interrumpió el intercambio con un grito: “Ella está muerta”.
Encuestas ajustadas y acusaciones por las redes sociales
El debate se desarrolló en un escenario de paridad electoral. Una encuesta de Datafolha publicada el jueves mostró a ambos candidatos empatados con el 50% de intención de voto, luego de que Bolsonaro registrara una ventaja de cuatro puntos dos semanas antes.
Otro sondeo, de la consultora Quaest, indicó que el porcentaje de indecisos pasó del 7% al 14% después del primer debate, realizado el domingo anterior, en el que también habían predominado los insultos y las acusaciones personales.
La disputa electoral se extendió además al terreno digital. El equipo de Lula acusó a Meta de favorecer a Bolsonaro mediante una presunta manipulación algorítmica. La empresa negó haber actuado para beneficiar a alguna de las campañas, aunque reconoció que algunos anuncios del oficialismo habían sido desactivados por error debido a fallas técnicas.
Ante las denuncias, un tribunal electoral otorgó a Meta y a la red social X un plazo de 24 horas para explicar sus criterios de distribución de contenidos y publicidad política.
Lula también cuestionó el funcionamiento de las plataformas digitales y afirmó que Meta deberá cambiar su manera de operar. La campaña de Bolsonaro, por su parte, acusó al oficialismo de utilizar recursos públicos y estructuras digitales para interferir en el proceso electoral.
Con el balotaje previsto para el domingo, el último debate dejó en evidencia una campaña atravesada por la polarización, las acusaciones cruzadas y una disputa voto a voto por la presidencia de Brasil.