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Ataque al Concejo: "Fue una situación dura e imprevisible"

Rodolfo Gentile, quien por aquel entonces presidía el Legislativo local, recordó los momentos difíciles a partir de los actos de violencia que se dieron y dijo que lo que más le llamó la atención fue el componente social de la marcha

En enero del 2002, el Concejo Deliberante fue uno de los puntos clave de la ciudad que sufrió las consecuencias del impacto de la furia de la gente por la crisis generada por el estallido social y económico y el corralito bancario. Hace 20 años, el presidente del cuerpo era el justicialista Rodolfo Gentile, quien en diálogo con Puntal recordó los ataques contra el Palacio Legislativo y señaló que la situación que se vivió fue dura e inesperada.

“Fue una situación dura e imprevisible, ya que en Río Cuarto no percibíamos el clima social que a uno le llegaba a través de los medios, algo que comenzó con la renuncia de De la Rúa. Lo ocurrido en el Concejo se dio en enero de 2002 y se inició por la presentación de un petitorio (que, entre otras cuestiones, planteaba que los concejales ganaran lo mismo que una directora de escuela primaria) por parte del Cecis. Hicieron una marcha y, a raíz de eso, se desencadenó una situación que terminó con hechos vandálicos”, sostuvo Gentile.

“Los concejales salimos a recibir el petitorio y percibimos el clima de alta tensión. Hablamos con el presidente del Cecis, Hugo Minod, quien nos dijo que iba a resultar difícil (controlar a la gente). En lo personal, lo que me llamó la atención fue el componente social de la marcha. Yo vi a gente de clase media urbana, es decir, no eran personas humildes, pese a que eran los que peor la estaban pasando”, agregó.

-El Concejo fue epicentro de los escraches, pese a que los concejales no tenían que ver con la crisis que se había desatado…

-Es cierto. La ocasión fue dada por la marcha para entregar el petitorio. La verdad, no sé cuál fue la motivación de los actos vandálicos. Me tocó presidir un Concejo de puertas abiertas. Fue el primero que salió a sesionar a los barrios. Por eso, me llamó la atención la violencia. Se habló de infiltrados en la marcha, pero nunca quedó claro.

-A 20 años de la crisis, ¿hay mucho por mejorar?

-Siempre quedan cuestiones para mejorar, pero la dirigencia en algo ha avanzado, por lo menos en Córdoba, para mantener los canales institucionales abiertos. Me parece que los argentinos tenemos que hacer una mirada hacia adentro, porque este tipo de espasmos sociales que se dan y después desaparecen no contribuyen a solidificar la política.