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Cómo ve el agro el armado del Congreso, clave para un oficialismo minoritario

Mientras se esperan definiciones para ordenar las piezas tanto en Diputados como en el Senado hay algo que quedó definido el 22 de octubre: el nuevo Gobierno deberá realizar un trabajo de orfebrería en ambas cámaras para avanzar con sus proyectos de ley debido a que será la tercera minoría en los dos recintos. Es una debilidad mayor a la de Macri

La novedad política y luego electoral de La Libertad Avanza con su triunfo en las elecciones presidenciales del 19 de noviembre tiene como contracara la escasa presencia de representantes en ambas cámaras del Congreso de la Nación. Son apenas 38 diputados y 7 senadores que en su gran mayoría llegaron tras los resultados del 22 de octubre, la primera vuelta electoral que definió además a los competidores del balotaje.

Sobre esa realidad, la Fundación Barbechando realizó un trabajo proyectando qué aliados podría tener el nuevo oficialismo para impulsar leyes que resultarán esenciales para cumplir con muchas de las promesas de campaña realizadas por el propio Javier Milei.

Antes del traspaso de bastón, tendrán lugar las juras de los nuevos 24 senadores y 130 diputados, los días 5 y 7 de diciembre respectivamente. A partir del 10 de diciembre, cuando comienza formalmente el mandato, quedará conformado el nuevo Congreso para los próximos dos años, donde el oficialismo será la tercera minoría en ambas Cámaras. ¿Cómo lograrán los liberales alcanzar las 129 bancas en Diputados y las 37 en Senado para poder sesionar?

El “punteo” realizado por Barbechando remarca que desde las elecciones generales de octubre se conoce la conformación del nuevo Congreso, “con la sorpresa de la irrupción de diputados liberales -ganaron 35 nuevos diputados-, bancas que perdieron Juntos por el Cambio y Frente de Todos, que quedaron con 93 y 105 escaños respectivamente”.

En síntesis, los números muestran que “el oficialismo será la tercera minoría en Diputados, lo que lo obligará a buscar alianzas con los demás bloques para la aprobación de sus proyectos”, agrega.

Y suma: “En ese sentido, los halcones cambiemitas – ala dura del PRO, UCR y monobloques- ocuparían el rol de aliados de primera línea para el bloque oficialista. El acuerdo primario con los halcones le permite llevar su piso legislativo a un número de 80 legisladores”.

A pesar de duplicar el número con parte de Juntos por el Cambio, “La Libertad” aún necesitaría alrededor de 50 voluntades extra para lograr el quórum en la Cámara Baja. “Aquí se volverán claves las negociaciones con el grupo restante de Juntos por el Cambio, los legisladores de bloques Federales y Provinciales -Córdoba, Misiones, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz- y, por último, los diputados que responden a los gobernadores peronistas, cuyos líderes políticos deberán negociar con la Casa Rosada para el logro de la gobernabilidad mutua”.

Por el lado de la Cámara Alta, en tanto, Barbechando describe la situación con “un peronismo golpeado por las elecciones, pero fortalecido en la casa de las provincias”.

A pesar de que La Libertad Avanza obtuvo sus primeras bancas de senadores de su historia, la dominancia del peronismo en la Cámara Alta quedó garantizada por los próximos dos años -36 bancas contando aliados directos-.

Los liberales contarán con 7 senadores nacionales, a los que podrían sumarse, en primera instancia, los halcones -principalmente del PRO-, logrando un grupo de entre 12 a 15 senadores.

Para lograr las 37 bancas necesarias para el quórum, el nuevo oficialismo deberá accionar de forma similar que en Diputados: negociar con el grupo restante de senadores de Juntos por el Cambio, con los legisladores federales, los representantes de partidos provinciales y por último, los senadores del PJ que deben su banca a los titulares de los ejecutivos provinciales.

“Si el trueque entre voluntades y proyectos logra buen puerto, La Libertad podría añadirle a las 7 bancas originarias, más de una treintena nuevas -sólo, para algunas iniciativas- lo que le permitiría contar con un techo cercano a los 40 senadores”, estima Barbechando en su informe.

Las llaves para abrir el recinto

En la negociación entre el presidente electo, sus aliados cambiemitas -liderados por el expresidente Mauricio Macri- y el actual gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, sobre la repartición de la cartera del Ejecutivo Nacional, también se abrió un nuevo partido: los posibles presidentes de la Cámara Baja. Desde Juntos por el Cambio apuestan por Cristian Ritondo (PRO – Bs As) -referente del bullrichismo-, mientras que desde el peronismo postularon al compañero de fórmula del mandatario córdobes, Florencio Randazzo (Identidad Bonaerense- Bs As).

Sin embargo, desde el espacio libertario exigen un presidente que sea elegido desde sus líneas. Para ocupar ese cargo resuenan: el puntano Carlos González D’Alessandro y el porteño Oscar Zago, aunque este último también sonó como posible presidente del bloque oficialista, igual que el del riojano Martín Menem y la diputada electa por Buenos Aires, Marcela Pagano.

Por el lado del Senado, la presidencia quedará a cargo de la vicepresidente electa, Victoria Villarruel, que pondrá a prueba su nuevo rol de arbitrar una Cámara donde, desde el inicio, el partido que tendrá que jugar será cuesta arriba.

“En conclusión, se presenta un panorama en donde la negociación, el consenso y por sobre todo el tratamiento de proyectos de ley caso por caso o tema por tema va a ser la norma de funcionamiento. En ese proceso las comisiones serán el ámbito central de trabajo. Desde Fundación Barbechando trabajaremos con todos los representantes legislativos para contribuir a esa construcción de políticas públicas por el bien común de nuestro país.