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Científica local recibió un premio Innovar por un bioinsumo del agro

Desarrolló AflaBIO-Plus, un bioinsumo para combatir un hongo presente en cultivos de maní y maíz que produce aflatoxinas

La microbióloga, doctora en Ciencias Biológicas e investigadora asistente del CONICET, Silvina Alaniz Zanon, resultó ganadora en la categoría “Innovaciones para el Agro” en los premios Innovar 2022.

La científica del Departamento de Microbiología de la Facultad de Ciencias Exactas desarrolló AflaBIO-Plus, un bioinsumo para combatir un hongo presente en cultivos de maní y maíz que produce aflatoxinas, compuestos que pueden generar cáncer en humanos y afectar a los animales.

Su trabajo resultó ganador en la categoría “Innovaciones para el Agro” en el marco del concurso Innovar 2022, en donde se presentaron 977 proyectos de diferentes universidades del país.

Con más de 17 años de trayectoria, el Concurso Nacional de Innovaciones Innovar es la iniciativa pionera que fomenta la innovación y premia a quienes se atreven a inventar, crear y mejorar productos y servicios, a nivel federal.

Los proyectos son distinguidos con el objetivo de impulsar y promover invenciones de alto impacto social y comercial; potenciar emprendimientos de base tecnológica; dar visibilidad a procesos, productos patentados o patentables en Argentina y/o el exterior y servicios que conlleven una demostrada generación de valor; y continuar fortaleciendo el desarrollo de una cultura innovadora nacional.

Silvina Alaniz Zanon contó que en el año 2011 empezó su investigación sobre control biológico en maní, en el marco del Doctorado en Ciencias Biológicas, con la finalidad de controlar aflatoxinas. Explicó que el hongo que sintetiza esa toxina se llama Aspergillus flavus y se encuentra de manera natural en el campo, contamina el maíz y el maní, principalmente cuando la planta sufre condiciones de estrés (la sequía favorece ese proceso).

La microbióloga agregó que hay reglamentaciones a nivel nacional e internacional que exigen límites máximos de esas toxinas en los granos y por eso el objetivo fue buscar estrategias que sean eco amigables y económicas, en tiempos donde se acelera el cambio climático.

Para tales fines, contó que empezaron a aislar cepas del mismo ecosistema para aplicar este producto y realizaron muchos análisis. A partir de esa primera tarea pudieron elegir algunas cepas que no tienen la capacidad genética de producir esa toxina. “Con varios ensayos seleccionamos la cepa más competidora y desarrollamos el producto que propusimos en el trabajo, que puede reducir la contaminación generada por esa toxina hasta un 85%”, contó la microbióloga.

Explicó que también desarrollaron un polímero (sustrato y soporte) hecho a base de almidón de maíz, con el fin de que el hongo biocontrolador crezca en ese soporte, para que se pueda trasladar y aplicar en el campo.

La docente-investigadora destacó la importancia de este desarrollo científico para combatir esta toxina al señalar que “se esperan mayores épocas de sequías y justamente ese ambiente favorece la generación de las Aflatoxinas”. En este sentido, indicó que “no existe un agroquímico específicamente destinado a combatirlas, pero muchos fungicidas pueden estar cumpliendo esta función”, agregó Alaniz Zanon.

La científica de Exactas remarcó que “este producto fue pensado como algo biológico y no químico para colaborar al cuidado del medioambiente”.

Estas características particulares de la innovación generada fueron las que le permitieron ganar el premio Innovar en el Agro 2022. El mismo consiste en un aporte de $400 mil pesos, que si bien no cubre los gastos generados durante los 11 años de investigación según plantea la especialista, ayuda y sirve para seguir trabajando en nuevos proyectos.

La premiación se concretó en el predio de Tecnópolis, oportunidad en la cual la joven científica recibió la distinción y remarcó: “Detrás de este desarrollo hay todo un equipo de investigadores”. La ciencia implica compromiso y trabajo en equipo, difícilmente los logros sean individuales, son siempre productos del trabajo en conjunto, expresó.

Patentar el proyecto

Finalmente, la investigadora contó que a través de la Universidad Nacional de Río Cuarto presentaron la solicitud de patente de la invención desarrollada, pero señaló que: “El otorgamiento de la patente es un proceso que puede durar años”. Por tales motivos, sostuvo que la idea “es poder vincularnos con alguna empresa, que pueda producir esto a gran escala, para ayudar al productor y que no quede solo en la investigación en el laboratorio”.