Rostros y Rastros Conicet | Universidad Nacional de Río Cuarto | Lilia Cavaglieri

Licencian tecnología desde lo público para que no todo quede en un 'paper'

Se trata de una empresa de soluciones biotecnológicas, única en Córdoba con origen riocuartense que se constituyó bajo un innovador formato de tres patas: UNRC, Conicet y sector privado

BioBoost, es la primera empresa de base tecnológica (EBT) ubicada en Córdoba que, además de sus desarrollos, innova al constituirse bajo un modelo de articulación público privada en colaboración con la Universidad Nacional de Río Cuarto. Lilia Cavaglieri habló con Rostros & Rastros y describió que en BioBoost tanto el Conicet, como la institución académica y los privados se unieron para dar lugar a una empresa de base tecnológica exitosa. La compañía es pionera en el desarrollo de soluciones biotecnológicas, centrándonos especialmente en la producción de probióticos diseñados para reemplazar antibióticos promotores de crecimiento en animales.

Se creó considerando que las investigaciones son papeles (papers) con un gran potencial de convertirse en soluciones para el mundo, sin embargo muchos desarrollos quedan en laboratorios. Por tal motivo se proponen vincularse para crear esta compañía que licencia la tecnología, donde los científicos seden licencias, y el Gobierno aporta recursos, para confluir en un importante agregado de valor.

“Es un camino largo, son muchos años de investigación donde al investigador nos piden papers como productividad, uno siente que la vida profesional pasa por un papel, que por supuesto tienen un gran valor, pero llega un momento en el que uno se pregunta ¿para qué sirve todo esto?”, comenzó diciendo Cavaglieri que es microbióloga, Dra. en ciencias biológicas y Mgtr. en biotecnología.

Señaló que por motivación personal se encontró con un gran cumulo de papers y se dijo, ¿y ahora qué? “Ahora quiero que la gente lo pueda usar. Así comenzó el camino que nos llevó a romper estructuras en instituciones tan cerradas, convencer gente, esperar críticas que pueden venir de la vinculación con el privado, la crítica que puede venir”.

¿Cómo fue ese camino?

La universidad en ese momento no tenía una estructura armada, ningún formato de empresa que uno pudiera vincular, entonces me fui a Conicet. En Conicet había un proyecto que permitía al investigador ser parte de un directorio y poder transferir su propia tecnología. Entonces empezamos a trabajar con eso. Tuvimos un acompañamiento del sector privado que realmente quiero destacar desde la Fundación Multiplicar con Guillermo Ghiraudo y así la empresa se armó hace tres años, aunque hace seis años que yo presenté el proyecto.

¿Qué les aportó el privado?

Desde la universidad no podemos trabajar con 200 mil pollos, o con mil madres de cerdo. El privado me fue acompañando a poder validar el producto.

¿Qué siguió después?

Lo que seguía era que lo apruebe la universidad, porque yo trabajo para los dos lugares. Sucedió que no había reglamento en la universidad, por eso empezamos a vincular la universidad con Conicet para esto. A su vez estábamos tomando material genético de la provincia y debíamos informarlo, pero no había ningún convenio firmado con el Estado. Ahora en Córdoba hay una propuesta nueva a nivel internacional, que es protocolo de Nagoya.

¿Qué productos desarrolla BioBoost?

Desarrollamos probióticos. Se licencia la biotecnología que hoy se utiliza para productos que sirven para sanidad y productividad animal. Es decir que reemplazan antibióticos promotores del crecimiento. Ahora bien, esos mismos microorganismos producen sustancias benéficas que también pueden ir a humanos. Por eso hoy estamos detrás del registro que está muy próximo a salir para ser utilizado como materia prima en alimentos para animales. Después queremos seguir un poquito más hacia farma, por que la esencia del investigador es siempre seguir investigando.

La empresa es privada…

Así es, la empresa es privada. Tomamos un reglamento que le permite al investigador forma parte del directorio o forma parte, en este caso, de un porcentaje de la sociedad, y donde los productos que se generan son privados. Es todo privado, pero lo que siempre mencionamos es que la licencia de la tecnología viene del sector público. Después de la venta de los productos, todo especificado por convenio, hay un porcentaje que fue establecido por el Conicet, otro por la universidad y otro por el gobierno de Córdoba, que a través de auditorías los reciben a través de regalías.

No hay muchas empresas bajo este formato en la Argentina…

No hay muchas. Exactamente. Este vínculo de Conicet, universidad, empresa, donde el investigador forma parte de las tres partes, es muy raro que eso ocurra. Con ese formato, BioBoost, es la segunda en el país y la primera en Córdoba. Esto no significa que no haya transferencia de tecnología del público al privado, hay muchas transferencias que han ido al sector privado. Pero que se creen empresas donde están todos vinculados, donde se reciben regalías, y donde el propio investigador forma parte de las tres partes, eso no. Eso es lo más novedoso que tiene este formato.

Por Fernanda Bireni