La pizzería nació en 2020, durante la pandemia, cuando Filippo Bulgarelli y su familia construyeron un primer prototipo de horno bajo estándares napolitanos. A partir de allí, comenzaron a ensayar fórmulas, harinas, temperaturas y gramajes para encontrar la masa que buscaban.
“Tonda nace en pandemia, allá por el 2020, construyendo el primer prototipo de horno estilo napolitano bajo sus estándares de medidas y materiales. Comenzamos a hacer las primeras fórmulas de masas y pruebas de pizzas, nada fácil, ya que pequeños cambios en gramajes, temperaturas y harinas nos hacían descubrir cosas nuevas”, recuerda Bulgarelli.
El deseo de acercarse a la pizza napolitana no nació solo de una receta. La familia tuvo la posibilidad de viajar varias veces a Italia y recorrer pizzerías tradicionales de Napoli, donde conocieron a sus dueños y se empaparon de una cultura atravesada por el respeto al producto, los procesos y las materias primas. “Cada pizzería allá es un mundo, la gran mayoría viene de generaciones y cada una tiene sus secretos”, explica el propietario.
Una casa de campo, dos meses de pruebas y un río de Calamuchita
En 2021, construyeron un segundo horno y abrieron un espacio íntimo para 20 personas en una casa de campo ubicada en El Durazno. Allí sirvieron las primeras pizzas, escucharon sugerencias y compartieron el proyecto con familiares y amigos.
“Fueron dos meses lindos de aprendizaje y compartirlo en familia. Trabajamos desde hermanos, madre, novias y amigos, todos pusieron su granito de arena”, relata Bulgarelli.
Un año después, recibieron una propuesta para trasladar la pizzería a un parador con costa de río, también en El Durazno. No lo dudaron: construyeron un tercer horno y comenzaron una nueva etapa en medio de un paisaje de montaña y un movimiento turístico que les dio una señal decisiva.
Por el parador pasaron visitantes de distintos puntos del país. Según cuenta el dueño, muchos repetían frases que quedaron grabadas en el equipo: “Es la mejor pizza que probé en mi vida” o “Nunca probé una pizza igual”.
“Fue ahí cuando imaginamos tener una auténtica pizzería napolitana en Córdoba Capital”, sostiene.
El parador cerró ese mismo año, pero la idea siguió intacta. “Habiendo estado en Napoli, vivenciando la cultura, pasión, respeto por el producto, procesos y materias primas, nos preguntamos: ¿es posible transmitir esta experiencia en Córdoba? Nos miramos y la respuesta fue: sí, lo hagamos”, recuerda.
El desembarco en Córdoba y un “escenario” frente a la barra
A comienzos de 2025, Filippo y Luca se asociaron con Tomás, quien aportó experiencia gastronómica adquirida en Australia e Italia. Después de meses de búsqueda de local, desarrollo de marca, selección de proveedores y armado del equipo, Tonda inauguró en octubre de 2025 su espacio en Wenceslao Paunero 2057, frente a Tribunales Federales.
El nombre llegó de una decisión simple. Tonda es una abreviatura de “rotonda”, una palabra que en italiano significa redonda.
La propuesta se apoyó en ingredientes seleccionados, algunos importados de Italia; mozzarella Fior di Latte elaborada con leche de vaca, salsa de tomate italiana cultivada en Napoli, y una masa con 48 horas de maduración en frío, realizada con un blend de harinas que incluyó una variedad orgánica.
El horno también ocupó un lugar central. Fue construido por los propios dueños bajo estándares napolitanos y cocinó las pizzas a 400 grados de fuego vivo. Frente a él, los pizzaioli estiran cada masa de manera artesanal, sin procesos industriales y a la vista de los clientes.
“En Tonda, sentado en la barra, se puede observar a los pizzaioli en todo el proceso de producción, incluido el horneado debajo de la cúpula que, a través de sus pinturas, te transportan a Italia”, describe Bulgarelli.
En la pizzería llaman a ese sector “el escenario”: la barra, el horno y la cúpula concentran el movimiento mientras las pizzas se arman, se cocinan y salen rumbo a las mesas.
Para Bulgarelli, el desafío fue que el público cordobés pudiera entender una forma distinta de comer pizza: individual, con un cornicione elevado, masa liviana y productos equilibrados. “Hoy los cordobeses conocen y valoran este concepto y es por eso que la pizza napoletana está en crecimiento”, afirma.
El viaje a Napoli, al final del recorrido
Con esa historia como base, Tonda lanzó un sorteo para que un ganador y un acompañante viajen a Napoli, la ciudad que inspiró el proyecto desde el inicio.
“Napoli representa todo lo que comenzamos a hacer en Córdoba, es lo que somos y hacia dónde vamos”, señala Bulgarelli. “Y sabiendo que nunca íbamos a poder transmitir con exactitud nuestra experiencia a través de los viajes realizados, decidimos que al menos dos de nuestros clientes pudiesen vivenciar este arte”.
Por cada consumición de pizza, pasta o menú al mediodía, los clientes reciben un ticket para completar y depositar en la urna del local. Se puede participar todas las veces que se quiera: cada plato consumido equivale a una nueva chance.
Por ahora, Tonda mantiene una única sede en barrio Rogelio Martínez. Sus dueños aseguran que prefirieron avanzar “lento, pero firmes”, mientras anticipan que ya preparan nuevas propuestas.