Opinión | Córdoba

Balance de un año político

Tras haber sufrido un duro revés con el Presupuesto 2022, Alberto Fernández busca recuperar la iniciativa política con miras a su reelección. En tanto, Schiaretti toma distancia del kirchnerismo pensando en el 2023. Y Llamosas se anota para la gobernación
Schiaretti y Llamosas, protagonistas del año político.  

Diciembre es un mes de balance. Y en lo político el año que está por terminar ha dado mucha tela para cortar. A nivel nacional, el Gobierno sufrió un durísimo golpe al perder las elecciones legislativas a manos de su principal rival, Juntos por el Cambio. Yde esta manera perdió el control del Congreso, clave para sacar las leyes trascendentales que se necesitan para que la gestión llegue a buen puerto con miras al 2023, el próximo turno electoral. A tal punto impactó lo de los comicios en el seno de la Casa Rosada que el oficialismo experimentó en el primer test legislativo de importancia un duro revés en relación con el tratamiento del Presupuesto 2022. La ex Cambiemos volvió a ganar en esa pulseada y el gobierno nacional de Alberto y Cristina Fernández se quedó sin presupuesto, con lo cual deberá ahora reconducir el de este año. Y, cuando todo parecía que Juntos por el Cambio iba a cerrar exitosamente el año político, irrumpió sorpresivamente en el escenario parlamentario, por un lado, la conformación de dos bloques radicales, uno conducido por Mario Negri y el otro por Rodrigo de Loredo, y -por el otro lado- el injustificado faltazo de la diputada deloredista Gabriela Brouwer de Koning, quien viajó a Disney con su familia, quien -de haber estado presente en la sesión en la que se trató el tema de Bienes Personales- podría haber empatado la votación, en la que terminó ganando el Frente de Todos por un solo voto. En suma, una de cal y otra de arena para el presidente Alberto Fernández, que ahora busca recuperar la iniciativa política con dos proyectos concretos:el traslado de la Capital Federal al interior de la Argentina y su reelección como mandatario nacional.

Alberto Fernández busca recuperar la iniciativa política con dos proyectos concretos:el traslado de la Capital Federal y su reelección.

En Córdoba, el gobernador Juan Schiaretti está hoy preocupado por la variante Ómicron que avanza a pasos agigantados y está provocando un aumento exponencial de los casos de Covid-19 en la provincia. Ayer, por ejemplo, los centros de testeos de la ciudad capital, que fueron intensificados, estaban colapsados por la alta demanda por parte de los cordobeses. La preocupación es tan grande que la secretaria de Prevención y Promoción de la Salud, Gabriela Barbás, declaró recientemente:“Con este ritmo, los casos van a ser incontrolables”. Y, en medio de análisis de nuevas medidas, el gobierno de Schiaretti tiene un ojo puesto en la escalada de casos, que estiman que aumentarán después de las fiestas de fin de año, y el otro en el nivel de ocupación de camas críticas, para que no vuelva a pasar lo que ocurrió durante la segunda ola, en la que el sistema de salud público y privado estuvo a punto de saturarse. Pero, paralelamente a esta realidad, la sanitaria, que volvió a generar inquietud en El Panal, el gobernador termina el año marcando cuál va a ser de ahora en más el rumbo político: mucha gestión y distanciamiento de todo lo que huela a kirchnerismo. Las razones de tal decisión tienen que ver con lo que se viene dentro de dos años:el 2023 y las elecciones provinciales. La contundente victoria de la ex Cambiemos en la provincia encendió luces de alarma en el Centro Cívico de Córdoba de cara a la futura parada electoral. Frente a esa realidad política, la mesa chica del schiarettismo adoptó la decisión de mantener incólumnes las banderas del cordobesismo, esto es la defensa de los intereses de los cordobeses. De ahí que el bloque Córdoba Federal, encabezado por el riocuartense Carlos Gutiérrez, haya tenido en las distintas sesiones legislativas una posición distante del kirchnerismo, que en Córdoba es mala palabra. La última intervención de la bancada que responde políticamente a Schiaretti fue contra el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Sergio Massa, quien había advertido que las provincias serán las principales perjudicadas por el rechazo al Presupuesto 2022. “Llama la atención que Sergio Massa, quien preside la Cámara de Diputados de la Nación, donde está representada la voz de todos los argentinos, tenga una actitud de advertencia con tono de amenaza para con todos los gobernadores”, se despachó el bloque Córdoba Federal. Schiaretti tiene en claro que los votos de sus legisladores nacionales van a ser observados con lupa por el electorado cordobés y en ese sentido buscará evitar que se produzca una fuga de sufragios en el 2023 que le haga perder al PJ de Córdoba la gobernación.

Llamosas, que no puede ser re-reelecto en el 2024, se anotó en la grilla de precandidatos a gobernador y dijo que su mejor carta será la gestión.

Por último, el intendente Juan Manuel Llamosas, que no puede ser re-reelecto en el 2024, se anotó en la grilla de precandidatos a gobernador y dijo que la mejor carta de presentación será su gestión. “No hay posibilidad de proyección si no tenemos una gran gestión. Lo demás se va dar naturalmente. Tenemos mucha confianza para seguir gobernando en el 2023 en la Provincia”, declaró el intendente municipal, quien agregó que “las internas son siempre saludables”. Es que en la carrera por la sucesión de Schiaretti ya pidió pista el vicegobernador Manuel Calvo y ya se encuentra lanzado el intendente de la ciudad de Córdoba, Martín Llaryora, no descartándose que se sumen otros postulantes. Dicen que la idea sería hacer una “gran interna” entre todos ellos.

Marcelo Irastorza. Redacción Puntal