El relevamiento ubicó la inflación mensual en el 2,05%, con un acumulado del 19,3% en lo que va del año y una variación interanual del 33,8%.
Sin embargo, el organismo advierte que la estabilidad macroeconómica aún no se refleja en una mejora de las condiciones de vida de los hogares.
Según el estudio, una familia tipo de cuatro integrantes necesitó durante julio $1.997.833 para no caer bajo la línea de pobreza y $1.090.624 para cubrir la Canasta Básica Alimentaria y evitar la indigencia.
A su vez, esta última acumula un incremento interanual del 37,3%.
El informe también confirma que el consumo continúa deprimido.
Las ventas en los comercios de proximidad registraron una caída interanual del 8,3%, mientras que el 12,5% de los comerciantes considera que su negocio será económicamente inviable en los próximos seis meses si no mejora la demanda.
En el plano social, los indicadores muestran un marcado deterioro.
El 76,1% de las familias aseguró que su alimentación empeoró respecto del año pasado y el 57,1% de los hogares no consiguió cubrir la Canasta Básica Alimentaria durante julio.
La inseguridad alimentaria también impacta en la distribución de los alimentos dentro del hogar.
El 38,3% de los adultos redujo las porciones de comida para priorizar a otros integrantes de la familia y, en el 27,8% de los hogares con menores, al menos un niño o adolescente debió disminuir su consumo de alimentos por falta de recursos económicos.
El endeudamiento aparece como otra de las principales estrategias de supervivencia.
El 88,5% de las familias financió la compra de alimentos durante el último mes, principalmente mediante compras fiadas (39,3%) o con tarjeta de crédito (37,9%).
Además, el estudio revela una creciente vulnerabilidad financiera: el 92% de los hogares afirma que, si perdiera sus ingresos, sólo podría afrontar sus gastos durante menos de un mes, mientras que el 58% asegura que apenas podría sostenerse por menos de una semana.
Frente a este escenario, el IETSE concluye que la economía atraviesa una etapa de "estabilización macroeconómica con alta fragilidad microeconómica", donde la baja de la inflación aún no alcanza para recomponer el consumo ni aliviar la situación social, consolidando un circuito de endeudamiento destinado a cubrir necesidades básicas.