Córdoba, en la mira del pollo frito: Chicken Chill busca franquiciados y KFC coquetea con su desembarco

Una cadena argentina de fast food comenzó la búsqueda de socios para instalarse en la provincia, mientras la marca global más reconocida en pollo crujiente alimentó los rumores sobre su posible llegada a un shopping de la capital

 

La competencia por conquistar el mercado del pollo frito en Córdoba comenzó a tomar temperatura. Dos marcas de peso, una nacional y otra internacional, se posicionaron en las últimas semanas como firmes candidatas a ocupar un nuevo nicho en el mapa gastronómico local.

Por un lado, la cadena argentina Chicken Chill anunció su intención de desembarcar en Córdoba con su modelo de franquicias. Por el otro, KFC, una de las marcas de fast food más populares del mundo, deslizó en redes sociales que su llegada a la ciudad está cada vez más cerca. Aunque ninguna de las dos inauguró locales aún, ambas movieron fichas para ganar terreno en una plaza que sigue sin jugadores fuertes en el rubro.

Chicken Chill es una marca nacional especializada en pollo crispy y grill. Ya opera en otras ciudades del país y comenzó a ejecutar un plan de expansión para consolidar su presencia en los principales mercados urbanos. Dentro de esa estrategia, Córdoba figura entre sus prioridades. Con el respaldo del Grupo DGSA, uno de los conglomerados gastronómicos más importantes del país y operador líder de pizzerías, y el asesoramiento de CENTROFRANCHISING, la marca busca captar inversores interesados en abrir sucursales en la provincia.

La inversión inicial estimada para quienes deseen sumarse al modelo ronda los 200.000 dólares, con una recuperación proyectada entre 24 y 30 meses. La propuesta apunta al segmento de fast food con identidad moderna, estética cuidada y foco en una especialidad: el pollo en distintas versiones, principalmente crispy y grillado.

Del otro lado del ring, el gigante estadounidense KFC dejó en claro que Córdoba está en su radar. La cadena publicó recientemente un gráfico en el que reflejó las preguntas más frecuentes de sus seguidores. La más repetida, por amplia mayoría, fue: “¿Para cuándo KFC en Córdoba?”. Como respuesta, la cuenta oficial lanzó un mensaje sugestivo: “Lo único tan crujiente como nuestro pollo es la insistencia de Córdoba. Los leemos. No, todavía no tenemos fecha, pero se vienen cositas…”.

El guiño encendió las alarmas y aumentó las especulaciones. En paralelo, comenzaron a circular versiones que ubican el primer local en el Nuevocentro Shopping, uno de los centros comerciales más importantes de la capital cordobesa. Sin embargo, desde la administración del shopping aclararon que, por el momento, no hay nada cerrado.

Kentucky Fried Chicken (KFC) es una de las franquicias más grandes del mundo. Tiene presencia en más de 145 países y suma más de 25.000 locales en todo el planeta. En Argentina, su crecimiento se dio de manera progresiva, con fuerte presencia en Buenos Aires y otras grandes ciudades. Córdoba, hasta ahora, ha quedado fuera del mapa.

Dos estrategias, un mismo objetivo

Si bien ambas marcas se enfocan en el pollo como producto estrella, sus modelos de crecimiento son distintos. Chicken Chill busca expandirse a través de franquicias con participación activa de inversores locales. KFC, en cambio, suele trabajar con operadores de gran escala que manejan múltiples locales bajo licencias internacionales.

En términos de oferta, la cadena nacional combina menúes clásicos con opciones grilladas y snacks contemporáneos. KFC mantiene su icónica receta secreta de once hierbas y especias como principal diferencial.

El mercado cordobés, listo para competir

El interés simultáneo de ambas marcas por Córdoba deja en evidencia un cambio de época en el consumo de fast food. Hasta ahora, las cadenas internacionales concentraron su apuesta en hamburguesas, pizzas o cafetería, con escasa presencia de opciones centradas en el pollo como producto insignia.

La potencial llegada de KFC, con fuerte marketing global, y el intento de Chicken Chill por ganar presencia local podrían marcar el inicio de una nueva categoría gastronómica con protagonismo en la ciudad.

Por ahora, Córdoba sigue esperando. Pero la guerra del pollo frito ya comenzó a librarse en el tablero. Y ninguna de las dos marcas quiere quedarse afuera.