El miércoles, poco antes de las 13, una medianera colapsó en una obra en construcción ubicada sobre calle Jacinto Ríos al 300. La pared lindera se desplomó hacia el interior de la manzana y cayó sobre una cochera, aplastando al menos cuatro vehículos y provocando severos daños estructurales en propiedades vecinas. No hubo personas heridas, pero el impacto material fue considerable y obligó a evacuar preventivamente a vecinos por riesgo de nuevos desprendimientos.
El comisario Guillermo Luján confirmó que el hecho se conoció a partir de un llamado al 911. “Al llegar el personal policial constató que una pared se había derrumbado y había impactado sobre vehículos estacionados en una cochera. Esa medianera colindaba con una obra en construcción y, aparentemente, el colapso estaría vinculado a excavaciones para los cimientos”, explicó. La investigación quedó a cargo de la Justicia, que deberá determinar responsabilidades.
El derrumbe no solo afectó a la cochera. En una vivienda vecina, los daños fueron totales en algunos ambientes. “El baño y el lavadero desaparecieron directamente. Hay grietas, declives en el piso y servicios cortados por seguridad”, relató Alejandra a Puntal, una de las propietarias damnificadas. El inmueble quedó sin agua ni gas y sus ocupantes debieron abandonar el lugar de manera inmediata.
Para el ingeniero Juan Piccolo, referente del Colegio de Ingenieros Civiles, el episodio responde a fallas técnicas evitables. “Esto se explica por un mal procedimiento en la ejecución de la submuración de la medianera. Son trabajos que deben hacerse por etapas, con estudios previos y controles estrictos. Acá se observan errores técnicos graves”, advirtió para Puntal.
Piccolo remarcó que no se trata de un hecho aislado y vinculó estos episodios con cambios normativos y prácticas que, según sostuvo, relajaron exigencias técnicas en Córdoba. “En otras ciudades se exige un legajo completo del proyecto antes de habilitar la obra. Eso reduce riesgos. Cuando se llega a un punto de fisura visible, como ocurrió aquí, la prioridad debe ser evacuar y resguardar la vida humana”, subrayó.
Luego de lo ocurrido y tras una inspección realizada por la Subsecretaría de Obras Privadas y Uso del Suelo y Defensa Civil, la Municipalidad de Córdoba dispuso la clausura inmediata de la obra ubicada en Jacinto Ríos al 364. Además, intimó al propietario y al profesional responsable a presentar un plan de remediación de los daños y un plan de seguridad para los inmuebles colindantes, con la firma de un especialista.
Desde el municipio recordaron que su competencia es resguardar la seguridad e higiene de terceros y hacer cumplir el Código de Edificación, mientras que la ejecución técnica de las obras privadas recae en los profesionales intervinientes.
La empresa constructora involucrada emitió un pronunciamiento público en el que aseguró estar a disposición de las autoridades y colaborar con las pericias para determinar el origen del derrumbe y avanzar en soluciones para los damnificados.
El episodio de General Paz se inscribe en una serie de derrumbes registrados en la ciudad de Córdoba durante los últimos meses. En los últimos ocho meses se contabilizaron al menos cinco hechos graves vinculados a obras en construcción, con un saldo de un obrero fallecido y al menos diez trabajadores heridos.
Al mismo tiempo. el episodio reavivó comparaciones con otros derrumbes recientes ocurridos en la ciudad, aunque no siempre vinculados a obras en construcción. Un caso emblemático fue el registrado en mayo pasado en Boulevard San Juan al 600, en pleno barrio Güemes, donde el desprendimiento de mampostería de un edificio de varias plantas provocó el colapso del techo de un bar, con el trágico saldo de un hombre fallecido y siete personas heridas.
En este caso el colapso no estuvo asociado a trabajos de excavación o de una obra vecina, sino que ocurrió en medio de un fuerte temporal de viento, que habría potenciado la caída de la estructura lateral del edificio sobre el local.
La remoción del revestimiento y las tareas de demolición controlada que siguieron en ese sector mantuvieron el bulevar cortado durante semanas mientras peritos y técnicos trabajaban en la estabilización, y la causa sigue siendo analizada por la Justicia para determinar si hubo fallas estructurales previas o deficiencias en el mantenimiento de la pared afectada.
Estos episodios refuerzan un debate extendido en la ciudad sobre la seguridad de las estructuras existentes y la necesidad de controles más rigurosos, tanto en obras nuevas como en edificaciones antiguas.
En General Paz, un barrio donde el crecimiento convive con paredes antiguas y familias que habitan a metros de las obras, el estruendo de la medianera que cayó dejó algo más que escombros: abrió, otra vez, la discusión sobre controles, planificación y el costo urbano del desarrollo sin márgenes de error.