Un reciente informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba mostró que durante el año 2023, en Córdoba se movilizaron en total $1.562 mil millones en concepto de créditos concedidos por las entidades financieras del país, considerando los préstamos tanto en moneda nacional como extranjera.
De ese monto, el 23% (que corresponde a unos $362 mil millones) se destinaron a la agricultura, ganadería, caza y silvicultura. Comparado en términos porcentuales con otras provincias, Córdoba se ubica en el tercer puesto en cuanto al dinero destinado a esta actividad, detrás de La Pampa (33%) y Entre Ríos (24%).
Si a su vez se desagrega por actividades económicas, los cultivos agrícolas recibieron el 61% del dinero prestado, lo que implica un importe de $221 mil millones. En segundo lugar, con el 17% del monto otorgado, se posiciona la cría de ganado y producción de leche, lana y pelos, y en tercer puesto los cultivos industriales, especias, plantas aromáticas y medicinales con el 11%.
Sin embargo, si se consideran los fondos movilizados a nivel nacional en concepto de agricultura, ganadería, caza y silvicultura, Córdoba se encuentra en el cuarto puesto como provincia receptora de fondos para financiar dicha actividad, con el 16%.
En primera instancia, y en términos absolutos, se encuentra la provincia de Buenos Aires, que con un valor de $ 583 mil millones representa el 26% del monto otorgado, mientras que en segundo lugar se abre paso Capital Federal con el 24% de los fondos, con la particularidad que, si bien no es zona cultivable, la mayoría de las empresas tienen sede en esa ciudad. Completa el podio Santa Fe con el 18%, lo que implica 407 mil millones de pesos canalizados a la producción.
El contexto
A modo de conclusión, la Bolsa de Cereales remarcó que “las condiciones macroeconómicas limitan el acceso al crédito de los distintos actores económicos, ya que se ofrecen menores líneas, plazos y tasas más elevadas. Solo en algunos bancos, principalmente de gestión estatal, se ofrecen tasas negativas o subsidiadas. Esta situación genera mecanismos alternativos de financiamiento para empresas agropecuarias como financiamiento con firmas proveedoras de insumos, cooperativas, uso de capital propio u otras alternativas financieras no bancarizadas. En este sentido, si las condiciones macroeconómicos brindaran una mayor estabilidad y crecimiento, permitirían aumentar el ahorro de los privados y la oferta de créditos bancarios, generando un impacto positivo sobre el desarrollo, no sólo agropecuario, sino de toda la cadena agroindustrial, lo cual redundaría en mayores empleos e ingresos en los distintos pueblos y ciudades del interior del país, y en mayores divisas a nivel nacional”.

