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"La posibilidad de un freno productivo en Córdoba es real e inminente"

El Banco Central, apremiado por la escasez de dólares, dispuso que los fletes de exportación ya no se paguen en origen sino en destino para evitar la salida de divisas. Por otro lado, las importaciones de bienes de capital se pueden pagar recién al año, lo que está generando rechazo de proveedores. La industria, ante riesgo de parálisis

Las industrias cordobesas vienen advirtiendo ya desde el año pasado un cuello de botella que se viene afinando cada vez más y que provoca serias dificultades para sostener el nivel de actividad en las fábricas: las trabas para poder importar bienes e insumos que son vitales para alimentar las líneas de producción.

Las complicaciones se acentuaron con la implementación del Sira (Sistema de Importaciones de la República Argentina), que administra qué, quiénes y cómo pueden importar, lo que implica un alto riesgo de discrecionalidad.

De hecho hubo en este tiempo varias sugerencias de empresarios cordobesas que señalaron que hay más fluidez en la habilitación de importaciones para firmas del AMBA que para el resto.

Pero el complejo esquema se agravó ahora con dos nuevas medidas del Banco Central, apremiado por la escasez de dólares: una establece que los pagos para la importación de bienes de capital pueden cancelarse recién a los 365 días, lo que genera que muchos proveedores desistan de venderles a clientes argentinos aun cuando hayan trabajado juntos durante años; y la segunda, que impide que en las exportaciones nacionales el flete sea pagado en origen sino que debe ser a cargo del comprador, para evitar la salida de dólares. La opción allí es que el costo del viaje sea cancelado a los 60 días, cosa que en la práctica ningún buque acepta.

La telaraña se va haciendo cada vez más frondosa y difícil de sortear y por eso hoy el comercio exterior tiene un freno de mano puesto.

Todo esto fue motivo de análisis en un encuentro que realizaron representantes de la Unión Industrial de Córdoba (UIC), la Cámara de Comercio Exterior (CaCec), la Cámara de Industriales Metalúrgicos, Cámara del Maní, entre otras entidades empresarias, con el ministro de Industria de Córdoba, Eduardo Accastello, y el secretario del área, Fernando Sibilla.

Luis Macario, presidente de la UIC, dijo que hay mucha preocupación en las industrias por el freno en el comercio exterior, mientras que Accastello advirtió que “hay empresas de Brasil que han decidido no enviar más los productos para industrializar acá. Y eso va a significar que muchas cadenas de producción se detengan”, alertó el funcionario.

Ante ese cuadro de situación habrá un reclamo conjunto y formal de las entidades empresarias que acompañará la cartera industrial a los funcionarios nacionales. Para eso enviarán una carta con carácter de urgente planteando que, de continuar este esquema, el freno de la actividad está cerca.

“Reclamamos que la Nación cambie la metodología, que es absolutamente discrecional y afecta a las pymes. La industria de Córdoba está muy complicada. Hay empresas que están en momentos muy críticos y esto hace inviable la producción. Tenemos unas 25 industrias con probabilidad cierta de paralización y estamos trabajando en lo que se puede para evitarlo”, afirmó Accastello.

Reclamamos que la Nación cambie la metodología, que es absolutamente discrecional y afecta a las pymes. La industria de Córdoba está muy complicada. Hay empresas que están en momentos muy críticos y esto hace inviable la producción. Tenemos unas 25 industrias con probabilidad cierta de paralización Reclamamos que la Nación cambie la metodología, que es absolutamente discrecional y afecta a las pymes. La industria de Córdoba está muy complicada. Hay empresas que están en momentos muy críticos y esto hace inviable la producción. Tenemos unas 25 industrias con probabilidad cierta de paralización

¿Cómo funciona normalmente?

Cuando una empresa argentina decide incorporar un bien de capital (una nueva máquina o una autoparte, por ejemplo) debe enviar una primera “seña” para que el sistema de producción se ponga en marcha, que se complementa con un segundo pago al momento del embarque en origen y finalmente se cancela cuando se recibe el producto. La intención del Banco Central es que la máquina se produzca y se envíe sin pagar un dólar y que al año recién se cancele la totalidad. Aseguran que no hay muchos proveedores dispuestos a aceptar eso.