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Parecidos y enfrentados

En la última semana se afianzó la pelea de Hacemos por Córdoba y Juntos por el Cambio por captar el voto antikirchnerista. A la vez, se profundizó el enfrentamiento entre los dos peronismos

Vacunar. Reactivar. La imagen de un brazo y de una persiana que se abre. El spot, cortísimo, resume los dos conceptos que el Frente de Todos está tratando de imponer en la agenda de una campaña que está llegando al final. Uno es una realidad, el otro es más una expectativa asentada en algunos datos.

Los candidatos del oficialismo nacional remarcan que la industria está creciendo, que hay sectores de la economía que ya se encuentran por encima de los niveles prepandemia, y que en los próximos meses ese camino de recuperación se profundizará. Aunque admiten, a la vez, que el ciclo está incompleto porque en la economía de todos los días, con la que debe lidiar la mayoría de los argentinos, predominan la alta inflación y la caída del poder adquisitivo.

A una semana de las Paso, Alberto Fernández llega, más allá de sus inconsistencias políticas, a una instancia electoral con las consecuencias de la pandemia a sus espaldas pero, además, con dos incumplimientos de su gestión que operan en el mismo plano:no concretó ni su promesa de campaña de devolverle poder adquisitivo a los argentinos ni, puntualmente este año, pudo contener la inflación en los niveles que el propio gobierno había fijado ni mucho menos hacer que los aumentos de sueldos le ganen por 2 o 3 puntos al costo de vida.

Más allá de la incertidumbre por el nivel de participación en los comicios, el interrogante principal de la elección pasa por saber cuál será la reacción del electorado ante esos elementos combinados: cómo juzgará el manejo de la pandemia y qué nivel de tolerancia mostrará con respecto al deterioro en la calidad de vida.

El resultado de la elección del domingo, que tendrá consecuencias pragmáticas limitadas como es el ordenamiento de algunas listas, expondrá sobre todo cuál es el estado de la relación entre el oficialismo y los ciudadanos. Alberto Fernández, que se juega la capacidad política y operativa de su gobierno para adelante, está concentrado en Buenos Aires, el territorio que le dio la presidencia y que siempre es definitorio en el triunfo o en la derrota.

En la semana que pasó, la campaña se orientó en dos direcciones. Por un lado, el gobierno intensificó la confrontación con el macrismo o, más específicamente, con el recuerdo del macrismo. Carlos Caserio, candidato a senador por Córdoba, lo expresó sin eufemismos:quien no vota al Frente de Todos está promoviendo la vuelta del expresidente.

El segundo eje que se instaló con fuerza es enormemente gravitante en Córdoba:el campo. A pocos días de las elecciones, el gobierno nacional decidió extender por otros dos meses el cepo a la exportación de carne vacuna y disparó la recuperación de un clima de malestar y protesta entre los productores. La Mesa de Enlace decidió ayer en Río Cuarto dejar el plan de acción para después de las Paso pero anticipó que serán medidas contundentes y múltiples.

La concesión que el gobierno le hizo al campo vino por el lado de los biocombustibles. En Córdoba, junto al ministro Martín Guzmán, Caserio anunció que la reglamentación de la nueva ley que votó el Congreso reflejará que el gobierno escuchó los reclamos de los productores cordobeses de bioetanol y les garantizará tanto el corte como el precio.

Como tema de agenda electoral, la política agropecuaria provocó una serie de movimientos en el escenario cordobés:por un lado, aproximó y casi equiparó el discurso de Hacemos por Córdoba al de Juntos por el Cambio, pero además sirvió para exacerbar la división entre el peronismo cordobés y el Frente de Todos.

El esquema que plantean Hacemos por Córdoba y Juntos por el Cambio -al menos la lista que encabezan Mario Negri y Gustavo Santos- tiene puntos de encuentro evidentes:los dos reclaman que retornen a la provincia los recursos que aporta en concepto de retenciones.

Lo que hacen una y otra lista es competir por el mismo electorado que, por otra parte, comparten. Hacemos por Córdoba lo hace ubicándose como un modelo distinto que pelea por los intereses de la provincia, y Juntos por el Cambio posicionándose directamente enfrente del gobierno nacional, como expresión del antikirchnerismo.

Esa búsqueda del mismo votante provocó que el schiarettismo elevara el tono de su dircurso. Tanto Carlos Gutiérrez, jefe del bloque de diputados del PJ cordobés, como el ministro de Agricultura, Sergio Busso, acusaron al gobierno nacional de repetir el esquema de reparto de recursos que perjudica y discrimina a Córdoba y negaron que ahora la provincia esté recibiendo, como asegura el oficialismo nacional, los fondos que le corresponden.

Gutiérrez restableció además la separación tajante entre el kirchnerismo y el PJ cordobés:“No tenemos una interna simplemente porque somos algo distinto”.

Gill, en el acto que el viernes se hizo en RíoCuarto, recogió el guante. El candidato a diputado del Frente de Todos se refirió específicamente al caso de la elección riocuartense para la intendencia y lanzó un reproche contra “aquellos que son compañeros cuando necesitan ganar una elección municipal pero después son algo distinto cuando vienen las nacionales”.

El villamariense se refería al acuerdo que existió en Río Cuarto para que todo el peronismo fuera unido, en unos comicios que se tomaron como una prueba piloto de lo que podría ser una convivencia electoral a nivel provincial.

El Frente de Todos estuvo en la campaña de Juan Manuel Llamosas e, incluso, una parte del gabinete desembarcó durante los festejos y hasta Alberto Fernández apareció en un Zoom en vivo.

Aquel experimento electoral, que dio resultado en Río Cuarto, se desactivó meses después en la provincia cuando el schiarettismo concluyó que aparecer pegado al kirchnerismo iba a condenarlo no sólo este año sino fundamentalmente en 2023, cuando se ponga en juego su principal objetivo político:sostener la gobernación.

Llamosas, en la entrevista que hoy se publica en este diario, reafirma su compromiso con Schiaretti y su proyecto y profundiza su diferenciación con el oficialismo nacional tanto política como conceptualmente:señala que hay que defender a Córdoba en el Congreso y postula claramente una posición enfrentada al kirchnerismo en su política hacia el campo.

No es una sorpresa,es apenas una confirmación de ubicación.

Hacemos por Córdoba no sólo está tratando de afianzar su relación con el votante opositor al kirchnerismo sino que está haciendo jugar a sus principales figuras en la elección. Para el schiarettismo, el 2021 existe en función del 2023, y las maneras en que actúen los intendentes en esta oportunidad influirán en las posiciones iniciales que ocuparán al momento de definir candidaturas, cuando se encuentre en disputa el poder provincial.

En cada comando de campaña circulan encuestas que plantean, como siempre, escenarios disímiles. Una lista puede aparecer primera o tercera. Y esta vez esa disparidad de pronóstico no sólo es adjudicable a los errores o manipulaciones de los sondeos sino a un elemento de la realidad:la incertidumbre sobre la cantidad de gente que irá a votar y el efecto que ese dato puede llegar a tener en el resultado final.