Un "cerebro" suizo llegó a Córdoba: así es Helvetios, la supercomputadora que ayudará a diseñar fármacos

La UNC incorporó un equipo de casi cuatro toneladas que triplica su capacidad de cálculo y será utilizado para investigaciones en astronomía, biología, química, ingeniería y otras áreas científicas

 

No entró en un escritorio, ni siquiera en una habitación convencional. Helvetios llegó a Córdoba repartida en casi cuatro toneladas de equipamiento y, después de un complejo proceso de traslado, montaje y adaptación de infraestructura, la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) la puso oficialmente en funcionamiento.

La nueva supercomputadora está instalada en el Data Center de la Universidad y casi triplica la capacidad de cálculo disponible en UNC-Supercómputo. Su incorporación abre la puerta a simulaciones más grandes, proyectos de mayor complejidad y a que más grupos científicos puedan acceder simultáneamente a procesamiento de alto rendimiento.

El equipo perteneció a la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), en Suiza, que decidió donarlo a la UNC luego de renovar su propia infraestructura. Su llegada a Córdoba fue posible a partir de una red de investigadores y profesionales que construyeron durante años vínculos entre ambas instituciones.

“Helvetios es muchísima RAM en muchas computadoras, conectada por una red de altísima velocidad”, sintetizó Nicolás Wolovick, director de UNC-Supercómputo.

Qué hay dentro de Helvetios

A diferencia de una computadora convencional, Helvetios funciona como un clúster: cientos de equipos conectados entre sí que pueden dividir un problema enorme en diferentes partes y trabajar sobre ellas al mismo tiempo.

El sistema reúne 288 nodos y 576 procesadores Intel Xeon Gold 6140, además de alrededor de 54 terabytes de memoria RAM. Solo esa memoria tiene un valor estimado de unos US$ 170.000.

Su principal fortaleza está en la enorme cantidad de CPU y memoria disponible. Esa característica permite abordar trabajos científicos que demandan cálculos de alta precisión y que no necesariamente pueden aprovechar de manera eficiente las GPU utilizadas, entre otros campos, para inteligencia artificial.

“Todavía existen muchos problemas científicos que no aprovechan eficientemente las GPU y requieren un uso intensivo de CPU”, explicó Dante Paz, investigador del Instituto de Astronomía Teórica y Experimental (IATE), de la UNC y el Conicet.

El abanico de aplicaciones es amplio: astronomía, física, química, ingeniería, biología computacional, procesamiento de imágenes y estudio y diseño de fármacos, entre otras áreas. Paz, por ejemplo, trabaja con simulaciones que intentan representar mediante cálculos la evolución del universo.

“Gracias a Helvetios, hoy tenemos tres veces más capacidad que ayer. Eso significa que podemos sostener más tesis doctorales, desarrollar más proyectos y realizar simulaciones de mayor tamaño y mejor resolución”, resumió en Clarin.

Del universo al estudio de fármacos

Una de las áreas que podrá aprovechar esa potencia es la vinculada al estudio y diseño de fármacos. La capacidad de Helvetios para realizar cálculos de alta precisión y trabajar con grandes cantidades de memoria permite abordar investigaciones de biología computacional y molecular que requieren recursos muy superiores a los de una computadora convencional.

Entre los grupos que utilizan este tipo de infraestructura está el Laboratorio de Biología Computacional del Instituto de Histología y Embriología de Mendoza (IHEM, CONICET-UNCUYO), dirigido por Diego Masone. Allí emplean recursos de supercómputo para estudiar procesos relacionados con proteínas y biomembranas, además de otras líneas de investigación en biología molecular.

De esta manera, la misma infraestructura que permite aumentar el tamaño y el detalle de una simulación cosmológica también puede ponerse al servicio de investigaciones vinculadas con procesos biológicos y el estudio de medicamentos.

De Suiza a Ciudad Universitaria

La historia detrás de la máquina comenzó mucho antes de que las casi cuatro toneladas de equipos desembarcaran en Córdoba. Uno de los protagonistas fue Antonio Russo, quien formó parte de los primeros años del centro de supercómputo cordobés y actualmente se desempeña en Scitas, el centro de HPC de la EPFL.

Ese recorrido funcionó como puente entre las dos instituciones. A partir de ese contacto se consolidó una relación que finalmente permitió concretar la transferencia de Helvetios.

“Cuando Antonio se fue, el vínculo no se cortó. Al contrario, se convirtió en un puente entre las dos instituciones. A través de él fuimos estableciendo contactos con la EPFL; hubo investigadores argentinos que pudieron acceder a recursos computacionales en Suiza. Se estableció un vínculo de confianza”, relató Paz.

Y agregó: “Helvetios es un buen ejemplo de algo que muchas veces ocurre en ciencia: primero existe una relación entre personas, esa relación después se transforma en una relación entre grupos y, finalmente, puede terminar generando una colaboración institucional más grande”.

La operación, sin embargo, excedió largamente el traslado de una computadora. Hubo que desmontar el sistema en Suiza, transportarlo, volver a ensamblarlo en Córdoba y preparar el Data Center para soportar sus necesidades eléctricas y de refrigeración.

La Embajada de Suiza en Argentina aportó $18 millones, equivalentes al 51% del presupuesto previsto para las adecuaciones de infraestructura, que incluyeron trabajos sobre alimentación eléctrica, refrigeración y monitoreo ambiental.

“Conseguir una computadora puede ser relativamente fácil; construir el ecosistema que permite aprovecharla lleva muchos años”, señaló Paz.

Potencia abierta para investigadores

Helvetios no queda limitada a proyectos desarrollados dentro de la UNC. La política de UNC-Supercómputo permite que investigadores de otras instituciones del país accedan a estos recursos y también contempla la prestación de servicios a privados.

Wolovick dimensionó esa filosofía con una comparación: “Una cosa es una computadora como máquina universal y otra cosa es universalizar la computación. El cómputo, en este momento, es parte de la ciudadanía. El nivel de ciudadanía de una persona se puede determinar a partir de la cantidad de teraflops que tiene en su celular. ¿Qué es lo que estamos haciendo con Helvetios? Generar ciudadanía en toda la gente. ¿Por qué? Porque nosotros, desde esta plataforma abierta en la Universidad Nacional de Córdoba, estamos dando teraflops y terabytes de almacenamiento a quien lo necesite en Argentina y también en Latinoamérica y el Caribe”.

La inauguración se realizó durante la Conferencia sobre Computación de Alto Rendimiento en América Latina (CARLA 2026) y contó con la participación del rector Jhon Boretto, la vicerrectora Mariela Marchisio y el embajador de Suiza en Argentina, Andrea Semadeni.

Boretto ubicó la llegada del equipamiento dentro del escenario presupuestario que atraviesa el sistema científico y universitario. “Estamos muy contentos de inaugurar Helvetios, sobre todo en un contexto en el que estamos sufriendo un proceso muy grave de desfinanciamiento del sistema científico. Por eso es muy importante, a través de estos acuerdos de cooperación, tener la posibilidad de seguir apuntalando el crecimiento del área de Supercómputo de la UNC, cuando existen dificultades objetivas para hacer las inversiones que desearíamos hacer para fortalecer el trabajo tan relevante que se realiza. Esto es un motivo de celebración. Por lo tanto, redoblo el agradecimiento a quienes trabajaron para concretar esta iniciativa”.