Río Cuarto | Coronavirus

Insisten en que hay hacinamiento y falta de higiene en la cárcel local

Abogados, familiares de detenidos y militantes de Derechos Humanos relatan que hay internos durmiendo en el suelo, incumplimiento de la distancia social, descuido del personal penitenciario y falta de insumos, entre otros
La cárcel, en el fuego cruzado: los familiares dicen que no hay medidas sanitarias. Los funcionarios, que está en regla.  

Abogados, militantes de Derechos Humanos y familiares de internos sostienen que en la cárcel local no se cumplen las más básicas medidas de prevención para el coronavirus. Por el contrario, aseguran que el hacinamiento y la falta de medidas de higiene están a la orden del día. En este sentido, relatan que buena parte del personal que trabaja allí no usa barbijos ni alcohol en gel, y que el distanciamiento social es imposible en celdas donde los presos duermen amontonados, incluso en el piso.

Consideradas como un ámbito de alto riesgo, las cárceles y sus habitantes están en el ojo de la tormenta en todo el país, por el otorgamiento de prisiones domiciliarias para los pacientes de riesgo frente a la pandemia del Covid-19.

En Río Cuarto, el juez de Ejecución Penal, Emilio Andruet, las ha rechazado sistemáticamente, en cada uno de los 85 planteos sobre los que se expidió.

Tal como publicó este diario, el magistrado entiende que tal alternativa no corresponde porque “hoy por hoy el virus no ingresó al establecimiento penitenciario y como no es una cuestión a futuro, sino que debería ser una cuestión actual, no es procedente el beneficio”.

Además, aseguró que se ponen en práctica todas las medidas de prevención, como la toma de la temperatura corporal a cada interno. “Al personal que ingresa, al servicio penitenciario se le hace exactamente lo mismo: todos están con barbijos, guantes, tienen todas las medidas de seguridad y se aplican los protocolos. Al no ingresar más gente de la calle, no hay peligro de contagio”, sostenía Andruet.

El contrapunto

Justamente todas esas afirmaciones son las que cuestionan desde la otra vereda.

Luciano V. es familiar de un detenido en la Unidad Penitenciaria 6 de Río Cuarto y, como otros, describe una realidad muy diferente a la que postula el juez Andruet.

“Hay una parte del personal que anda sin ningún tipo de medida de prevención: sin barbijo, sin guantes, sin nada. Es personal del Servicio Penitenciario que entra y sale todos los días de la cárcel. Es mentira que cumplan con las medidas de seguridad, y si no, que pidan las cámaras de seguridad y vean quiénes las usan y quiénes no”, apuntó.

Además, advirtió que, si bien no dejan entrar a las visitas, sí pasan los paquetes que envían los familiares, y sobre éstos no hay “ningún control ni medida de seguridad”.

En Río Cuarto, el juez de Ejecución Penal, Emilio Andruet, las ha rechazado sistemáticamente, en cada uno de los 85 planteos sobre los que se expidió.

Por otra parte, insistió en que el hacinamiento es notorio, lo que, en general, aumenta el riesgo de contagio de enfermedades.

“Hay mucha gente que duerme amontonada dentro de las celdas. Hay gente durmiendo en el piso, por ejemplo. Los baños son un asco y tampoco les dan los elementos de limpieza necesarios”, detalló Luciano V.

Además, este familiar de un detenido asegura que las estructuras sanitarias para atender un eventual brote de coronavirus son insuficientes.

“La carpa sanitaria que armaron es poco y nada. Acá hay casi 900 presos, y si entra el virus van a hacer falta muchas más camas. Con estas no alcanza. No sé dónde los van a llevar”, aseguró.

Por otra parte, sostuvo que la cárcel local no está a salvo de que ingrese la enfermedad, “que no ha entrado a la cárcel por ahora, pero en algún momento va a llegar, como pasó en Devoto, o en Florencio Varela”.

Desatención

El abogado Rodolfo Guzmán corroboró ese cuadro de situación, en base a los datos que le proporcionan los internos a los que representa.

Dijo que la principal medida de prevención es la toma de temperatura corporal a los internos, todos los días, lo mismo que al personal del Servicio Penitenciario, aunque aclaró que a su entender “no es el método más adecuado, porque a veces se puede estar enfermo sin síntomas”.

Por lo demás, coincidió en que “parte del personal penitenciario usa barbijo, pero otra parte no lo usa”.

Además, indicó que hasta el jueves pasado, los internos le relataban que seguían sin agua corriente y que tampoco les estaban entregando insumos básicos de limpieza.

Por otro lado, Guzmán apuntó directamente al juez de Ejecución, Emilio Andruet, a quien cuestionó por inacción.

“Hay mucha gente que duerme amontonada dentro de las celdas. Hay gente durmiendo en el piso, por ejemplo. Los baños son un asco y tampoco les dan los elementos de limpieza necesarios”, detalló Luciano V.

“El jueves presenté un habeas corpus para que atiendan al interno Lucas Brizzio, ante la jueza de control, Luciana Alba, porque está en proceso. Me dio una respuesta inmediata. Le hicieron una revisión y solución en cuestión de días”, relató.

Brizzio padece una infección bucal con desgranamiento de piezas dentales, sangrado de encías, pérdida de peso y problemas de alimentación.

“En cambio, con el juez (Emilio) Andruet, sólo hemos tenido negativas de los pedidos de prisiones domiciliarias, y las órdenes para realización de estudios y curaciones no se cumplen. Nadie nos atiende el teléfono en su juzgado, no así con las cámaras y el juzgado de Control. La comunicación con el juez de Ejecución Penal es sumamente necesaria: tiene a cargo 450 presos con condena del total de la población carcelaria”, indicó el letrado.

Fallos versus realidad

A su turno, el militante de Derechos Humanos Martín Capa explicó que la posición del Presidente de apoyar la prisión domiciliaria en determinados casos, “generó mucha expectativa entre los familiares”, pero hasta ahora se chocan con la realidad de que todos los pedidos formales han sido rechazados.

“Los familiares también están disconformes porque el personal penitenciario no cumple con los mínimos requisitos de higiene. Por ejemplo, no usan barbijos ni alcohol, y tampoco se respeta la distancia social”, afirmó Capa.

Y agregó: “El juez Andruet disocia sus fallos de la realidad. Seguramente, tiene argumentos jurídicos para negar las domiciliarias. Pero la realidad indica que en la cárcel a veces no hay ni agua y por eso se genera ese malestar”.

“Le corresponde al Servicio Penitenciario garantizar las condiciones edilicias, de higiene y salubridad mínimas”, concluyó el militante de Derechos Humanos.