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Arrancaron la primaria con más de 50 años y sueñan con seguir estudiando

Norma y María son alumnas del Cenpa que se reabrió en Coronel Moldes. La primera debió abandonar sus estudios de niña y hoy quiere cumplir la asignatura pendiente. La segunda nunca pudo asistir al colegio y su meta es poder llegar a ser enfermera

El pasado Día del Estudiante, Norma y María se encontraban en otra de sus jornadas de clases, pese a no estar de receso para el festejo, celebraron dentro del aula la alegría y la emoción de ser alumnas. Es que ninguna de las dos pudo terminar la primaria y por eso se anotaron en el Cenpa, que desde hace semanas reabrió en Coronel Moldes. Ambas tienen más de 50 años, ya con hijos y nietos, sueñan con seguir estudiando y en el caso de una de ellas, hasta recibirse de enfermera en la universidad.

A principios de septiembre se inició el ciclo lectivo de la primaria para adultos que se dicta en el Polo Educativo René Favaloro, al que asisten unas 25 personas que comparten el anhelo de finalizar esta etapa académica.

“Es algo muy lindo porque yo dejé el colegio en tercer grado. En su momento mi mamá decidió sacarme por malas notas, así que de ahí no seguí. Después me casé y con mis hijos pude aprender muchísimo, tenía ese entusiasmo de aprender así no hubiera seguido la escuela”, contó Norma en diálogo con Puntal. La mujer tiene 58 años y no pierde la ilusión de saldar esa cuenta pendiente como realización personal.

“Me emocioné muchísimo con la idea de hacer la primaria porque me gustan los programas de preguntas y respuestas. Yo vivía en Córdoba y no me perdía ni un día de ‘Telemanías’. Siempre aprendía viendo todo eso”, recalcó.

Siempre le decía a mi marido que quería estudiar porque me gustaba mucho Enfermería. Pero por supuesto primero tenía que aprender a leer y escribir. Tengo una amiga que es enfermera, muchas veces le ayudaba pero al no saber leer no podía seguir. Ahora tengo la posibilidad. Siempre le decía a mi marido que quería estudiar porque me gustaba mucho Enfermería. Pero por supuesto primero tenía que aprender a leer y escribir. Tengo una amiga que es enfermera, muchas veces le ayudaba pero al no saber leer no podía seguir. Ahora tengo la posibilidad.

Norma contó que vive cada clase como una aventura, al igual que sus compañeros de aula. “Estamos muy emocionados como si fuéramos chicos de primaria realmente”, dijo.

La flamante estudiante tiene cinco nietos y dijo que, si bien con ellos no ha compartido esta nueva etapa, fueron sus hijos quienes la inspiraron a tener esta pasión por estudiar. “Lo que era Lengua, Historia y Geografía los ayudaba y aprendía muchísimo”, dijo.

En tanto, María es otra estudiante del Cenpa, en su caso nunca asistió al colegio y, pese a que arranca de cero, tiene una meta: terminar la escuela para poder ser enfermera.

“Mis padres siempre estaban en el campo y no me pudieron mandar a la escuela. Me casé muy joven y, si bien llevaba a mis hijos al colegio, yo no podía empezar porque siempre estaba en el campo trabajando”, relató.

Pese a que el desafío es grande, ya que confesó que no sabe leer y escribir, eso no representa un obstáculo para imaginar que algún día podrá ejercer la profesión como personal de salud.

“Yo siempre le decía a mi marido que quería estudiar porque me gustaba mucho Enfermería. Pero por supuesto primero tenía que aprender a leer y escribir. Tengo una amiga que es enfermera, muchas veces le ayudaba pero al no saber leer no podía seguir. Ahora tengo la posibilidad y si Dios quiere mi idea es terminar la primaria y seguir hasta poder hacer una carrera”, enfatizó.

Norma tiene 54 años y está feliz de poder compartir con sus nietas este momento de su vida, en el que finalmente puede concretar ese sueño truncado. “Ellas me vienen a ver todos los días y les muestro el cuaderno del colegio. Una de ellas me dijo: ‘Abuelita, dale que vas bien’. Es muy emocionante, es hermoso”, relató conmovida.

“Atrás de cada uno

hay una historia”

Sonia Bovio es la docente que está a cargo del colegio primario de adultos de Moldes y contó que es la primera vez que trabaja con personas mayores, por lo que labor es “muy motivadora”. “Atrás de cada uno hay una historia, una trayectoria escolar; así que compartimos y buscamos acompañarlos en ese camino”, recalcó.

Sobre el grupo, precisó que son “25 alumnos que están distribuidos en distintos ciclos y diferentes etapas. Empezamos con la alfabetización y luego con primer y segundo ciclo”.

“Todos tienen sueños, quieren seguir perfeccionándose, quieren seguir el secundario, para muchos es una cuenta pendiente pero siempre atrás de terminar el primario hay un motivo, hay una ilusión, una esperanza y una posibilidad y oportunidad para seguir creciendo”, reflexionó la maestra.

Luciana Panella. Redacción Puntal