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El campo, el mensajero positivo de Alberto Fernández

Es el único que le da buenas noticias en medio de un concierto de fuertes desafíos sanitarios, sociales y económicos. La cosecha que se puso en marcha anticipa un aporte importante de dólares, de la mano de la suba de commodities y un buen volumen de granos

La conveniencia estratégica que tiene el Gobierno en materia económica con el campo supera cualquier choque discursivo como los que mantuvieron ambos en la gestión de Cristina Fernández y ahora en la de Alberto Fernández. El agro parece ser el único que le aporta buenas noticias a la Casa Rosada, aunque siempre la tensión entre ambos parece tal que el hilo podría cortarse en cualquier momento.

Sin embargo, está claro que, de los muchos datos que llegan a diario a la base de control central del Gobierno, uno de los pocos que generan optimismo son los que surgen de las filas del campo. En el comienzo mismo de la cosecha gruesa, las estimaciones de esta campaña anticipan un muy buen volumen de granos, aunque no lo suficiente para alcanzar un nuevo récord. De todos modos, en el caso del maíz la Argentina se encamina a su tercera máxima campaña. Todo, en medio de una campaña en la que el clima fue y vino. Pero que en la zona núcleo generó más de un dolor de cabeza con pérdidas importantes. Sin embargo, la provincia de Córdoba presenta en promedio un panorama diferente porque aquí las precipitaciones fueron algo más oportunas y amplias. En general.

Si a eso se lo complementa con el valor de los granos a nivel internacional y especialmente después del último reporte del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, que anticipó una menor área de siembra allí para la campaña gruesa que está comenzando en el hemisferio norte, el combo es más que favorable pensando en los dólares que están por venir. Muchos advertían que Argentina no tenía que festejar los precios altos de los granos cuando terminaba el año pasado y que debía esperar a saber si se iban a mantener cuando la cosecha comenzara. Bueno, la cosecha comenzó con la soja por arriba de 520 dólares la tonelada y el maíz por encima de los 220 dólares. Entre ambos podrían superar los 90 millones de toneladas este año.

Pero el campo y la cosecha gruesa en sí no son el único reporte positivo que recibe la Casa Rosada de parte del agro. En realidad en las cadenas vinculadas hay muchas otras noticias para alentar a los funcionarios, especialmente a los de economía. Por ejemplo, lo que ocurre con la maquinaria agrícola. En las últimas semanas se destacó el buen momento de esa industria con fuerte arraigo en Córdoba y Santa Fe. De hecho, el último informe de Adimra revela que, entre todas las ramas metalúrgicas del país, la de la maquinaria es hoy la estrella con un crecimiento en el primer bimestre del año del 29% contra igual período de 2020, que además es un prepandemia. Apartir de ahora es posible que las estadísticas de actividad económica empiecen rápidamente a mostrar mejoras, pero será muy relativo porque comenzarán a contrastarse con los peores meses de la pandemia. Lo que ocurra con los datos del comercio, la industria, la construcción, entre otros muchos, en marzo, abril y mayo, podría invitar a entusiasmarse en exceso. Es justo el período que comenzamos a transitar.

La pobreza, la inflación y el acuerdo con el FMI son los principales desafíos que enfrenta la gestión cuando empieza la segunda ola de Covid.

Pero lo cierto es que la maquinaria aún muestra tasas chinas de crecimiento contra meses de actividad prepandemia. Y alrededor de esa industria hay cientos de proveedores que comenzaron a moverse al mismo ritmo. Es uno de los sectores a los que ni bien les abrieron las posibilidades de ponerse en marcha en la segunda parte de abril de 2020 dio un salto favorecido por un conjunto de variables que traccionaron: entre ellas, la buena cosecha 2019/20, la recuperación de tasas de interés razonables, la brecha cambiaria y el cepo, entre otras. Y si bien esta campaña puede terminar con algunos millones de toneladas menos, igual será un volumen más que importante.

Todo esto hace que el aporte del campo al gobierno nacional sea más que interesante en momentos complejos desde lo económico. Comienza el segundo trimestre en el que la liquidación de divisas es la más importante de todo el año por la estacionalidad de la cosecha. Y que además viene de un marzo récord, con 2.800 millones de dólares ingresados, por los altos precios de las commodities.

Pero los desafíos son enormes. Los datos de la pobreza difundidos en la semana fueron un mazazo del que nadie debiera hacerse el distraído. Ni los actuales, ni los anteriores ni todos los anteriores. Una gran demostración del rotundo fracaso de los distintos gobiernos. Es escalofriante pensar que el 42% de los argentinos es pobre y que ese porcentaje alcanza el 57,7% si se toman niños y adolescentes. En Río Cuarto el valor general se arrimó fuerte a la cifra nacional: 39%.

El primer trimestre cerró con un marzo que fue récord de liquidación de divisas con US$ 2.800 millones. Y arranca ahora la cosecha gruesa.

Allí se esconden varios fracasos encadenados: la lucha contra la inflación es uno de los principales junto con una mala política de distribución de ingresos. Y en medio de los festejos unánimes por la modificación del impuesto a las Ganancias, habría que preguntarse si era ese el comienzo que se necesitaba en materia de cambios impositivos en medio de este contexto social. Está claro que era necesario un cambio y que incluso se debería avanzar con algo más de fondo, pero el sentido de la oportunidad es lo cuestionable. ¿No habría que buscar primero quitarles presión tributaria a las clases bajas y medias bajas? ¿Alguien más que el 57,7% de los niños puede tener prioridad hoy? También quedó claro que la ayuda del Gobierno en medio de la pandemia fue necesaria y oportuna. Pero de ninguna manera es ese el camino para revertir décadas de decadencia. La Argentina se debe una discusión para ver cómo agranda la torta y quiénes están dispuestos a sumarse a la mesa para poner y ya no para ver cómo se llevan una tajada mayor. Sin mayor inversión y empleo será difícil revertir la caída.