CDC Estados Unidos

La publicación realizada en el sitio web cdc.gov se indica que “incluso las personas que no tuvieron síntomas de COVID-19 en los días o semanas posteriores a haberse infectado pueden experimentar afecciones de diferentes tipos y combinaciones de problemas de salud durante diferentes lapsos de tiempo”.

Los CDC son Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos que trabajan contra amenazas en salud y seguridad no solo de ese país sino también respecto de toda enfermedad que se genere en otros países. En esta oportunidad la publicación indica que las personas experimentar una gama de síntomas nuevos o en curso que pueden durar semanas o meses después de haberse infectado por primera vez, incluso si la enfermedad fue leve, o si no tuvieron síntomas iniciales. “Las personas comúnmente notifican combinaciones de los siguientes síntomas: dificultad para respirar o falta de aire, cansancio o fatiga, síntomas que empeoran luego de actividades físicas o mentales, dificultad para pensar o concentrarse (a veces denominada "neblina mental"), tos, dolor en el pecho o en el estómago, dolor de cabeza, corazón que late rápido o muy fuerte (conocido como palpitaciones), dolor muscular o en las articulaciones, sensación de hormigueo, diarrea, problemas para dormir, fiebre, mareos (vértigo) al ponerse de pie, sarpullido, cambios en el estado de ánimo, alteraciones del gusto o el olfato, cambios en el ciclo menstrual, efectos multiorgánicos del COVID-19”, enumera.

“Los efectos multiorgánicos pueden afectar a la mayoría de los sistemas del cuerpo, incluidas las funciones del corazón, los pulmones, los riñones, la piel y el cerebro. Las afecciones autoinmunitarias ocurren cuando su sistema inmunitario ataca las células sanas de su organismo por error, y causa una inflamación dolorosa o daños en los tejidos de las partes del cuerpo afectadas”, agrega.

Efectos de la hospitalización por COVID-19

El síndrome post-cuidados intensivos (PICS, por sus siglas en inglés) hace referencia a los efectos sobre la salud que aparecen cuando una persona se encuentra en una unidad de cuidados intensivos y pueden prolongarse incluso después del alta. Estos efectos pueden incluir debilidad grave, problemas para razonar y discernir, y trastorno de estrés postraumático (TEPT). El TEPT implica reacciones a largo plazo a un evento muy estresante.