Río Cuarto | Covid-19

Río Cuarto y un brote de Covid-19 que tuvo en vilo a la comunidad

Aunque en las últimas semanas el nivel de contagios fue significativamente menor que en el peor momento de la pandemia, se advierte la posibilidad de una segunda ola de infectados. Cómo se comportó el virus desde marzo

En los primeros meses de la pandemia, el Municipio montó estrictos controles en las calles y en las rutas que pasan por Río Cuarto. 

 

Río Cuarto tuvo uno de los brotes por Covid-19 más importantes de la provincia de Córdoba. La ciudad permaneció en vilo por la crítica situación que se vivió especialmente en septiembre, mes durante el que hubo jornadas en las que los casos diarios estuvieron cerca de ser 300, y se derivaron pacientes a otras localidades, ante el elevadísimo nivel de ocupación de camas en las clínicas privadas y en el Nuevo Hospital San Antonio de Padua.

La Provincia y el Municipio desplegaron testeos en distintos puntos para detectar a los infectados y frenar la ola de contagios. Además, el gobierno local definió la vuelta a Fase 1 por 14 días, entre el 12 y el 25 de septiembre. En paralelo, las elecciones comunales volvieron a suspenderse y se pasaron para el 29 de noviembre (fecha en la que finalmente se concretaron).

Paulatinamente, las medias que se adoptaron fueron dando resultados y, en consonancia con lo sucedido en la Provincia y en el país, el número de casos comenzó a reducirse con el paso de los días.

De todas formas, lejos se está de cantar victoria. Si bien se dista del peor momento de la crisis sanitaria, los últimos indicadores muestran que los casos dejaron de caer –al menos, con la contundencia con la que lo venían haciendo-, y todos advierten por la llegada de una segunda ola de contagios, como ocurrió en otras partes del mundo. Es por eso que resulta fundamental respetar las recomendaciones médicas, hasta tanto la vacuna alcance a un número significativo de vecinos.

El desafío por delante no es sencillo, ya que las fiestas clandestinas y los encuentros familiares y sociales han proliferado, a pesar de las distintas alertas que han emitido y emiten los especialistas.

Además, hay que considerar que, en el hipotético caso de que se genere una nueva escalada de infecciones, los márgenes para volver a cerrar todo son más que exiguos, debido a que el nivel de tolerancia de los sectores productivos para soportar otra restricción es casi nulo.

Si bien es cierto que la campaña de vacunación ya comenzó, el proceso será largo y se extenderá, según los especialistas, durante todo el 2021, por lo que es impensado que la normalidad en la vida diaria se recupere en el corto plazo.

La evolución de la pandemia en Río Cuarto

En Argentina, el primer caso de coronavirus se confirmó a comienzos de marzo de 2020. En Río Cuarto, se informó el 20 del mismo mes y correspondió a un paciente oriundo de Villa Mercedes (San Luis), que se trató y recibió el alta en una clínica de la ciudad.

Después, hubo otros 8 casos importados de ciudadanos que viajaron al extranjero y, de ellos, se contagiaron 2 enfermeras, totalizando 11 positivos hasta el 8 de abril, fecha de la última infección dentro de esta primera etapa.

Hasta el 18 de julio, Río Cuarto transcurrió 100 días sin casos, siendo una de las pocas ciudades grandes del interior bajo esa condición.

Durante este tiempo, las actividades se desarrollaron casi con normalidad, hasta que un ingeniero local se hisopó para ingresar a otra provincia y dio positivo.

Jornadas después, el 31 de julio, arribó desde Buenos Aires a la ciudad un infectado que no respetó el aislamiento correspondiente y que causó revuelvo en barrio Santa Rosa, debido a su mal comportamiento. La situación obligó a las autoridades a montar un cordón sanitario (él único que hubo), vallando cinco manzanas del sector próximo al Centro Cívico. Afortunadamente, el virus no se propagó.

De esta manera, el inicio del brote tuvo lugar el 7 de agosto con la aparición de un caso que generó más de un contagio. Desde ese momento, la ciudad tuvo al menos un positivo por día, hasta el 9 de diciembre cuando, por única vez, se volvió a tener cero infectados.

En el octavo mes del año, la curva empezó a crecer, aunque en forma de serrucho.

El momento más difícil se dio durante septiembre. Fue el mes que más casos tuvo. Con 294 positivos, el pico histórico se dio el sábado 26, un día después de la salida de la Fase 1.

Septiembre fue el mes en el que se decidió volver a parar todo por 15 días, con el objetivo de bajar la tasa de contagio.

Se multiplicaron los operativos Identificar y se montaron diferentes estrategias para localizar a los asintomáticos.

Los resultados favorables se empezaron a ver en octubre, cuando la curva de contagios comenzó a descender. De igual modo, fue el segundo mes con más infectados.

La tendencia anterior se consolidó en noviembre y en diciembre los casos bajaron aún más.

Entre marzo y el 29 de diciembre, Río Cuarto registró 9.892 infectados y 196 fallecimientos (1,98%). Asimismo, 9.585 personas recibieron el alta (96,89%) y 111 están cursando la enfermedad en este momento (1,12%).

Por último, vale decir que en el transcurso de estos meses algunos profesionales de la salud de la ciudad y zona perdieron la vida a causa de la pandemia. Concretamente, fallecieron los médicos Roberto Angelino y Anuar Faiad y los enfermeros Raúl Cardozo y Patricia Sanmillán.

Última actualización en la provincia

El cierre de la semana 52 -sábado 26 de diciembre a las 24 horas- finalizó con un total de 124.847 casos confirmados de coronavirus en la provincia, de los cuales 2.757 casos continúan activos (904 en la Capital y 1.853 en el interior), con un porcentaje del 94 por ciento de personas recuperadas.

El RO -el número o ritmo de reproducción promedio de casos nuevos- es el principal indicador epidemiológico; finalizó la semana 52 con 0,93 en el interior, mientras que en capital fue de 0,96, se trata de una cifra que se mantiene estable respecto a la semana anterior.

En cuanto al tiempo de duplicación de casos, otro de los indicadores, es de 301 días.

Los fallecidos son alrededor de 2.500.

Nicolás Cheetham. Redacción Puntal