En diálogo con I+I CBA analizó el momento desafiante de la industria, los sectores con mejores perspectivas y los que encuentran más obstáculos para crecer. También se mete en el debate económico sobre la macro y la micro, de la cual “hay que ocuparse”, pidió.
Frente a la primera pregunta de cómo está hoy la industria, su respuesta fue contundente: “El sector industrial está mal. Después, obviamente, hay diferentes realidades. Hay sectores que la transitan mejor y otros que están muy complicados, pero en promedio el sector está, con relación a un año atrás, 5% abajo. Y es de los sectores, junto con la construcción y en menor medida el comercio, que en los últimos años no han podido recuperar su nivel de producción y permanecen con mucha capacidad ociosa”.
¿Qué diferencia de sectores puede realizarse?
Siempre los sectores vinculados con demanda más inelástica, como alimentos elaborados, obviamente el sector farmacéutico, el vinculado a la refinación de petróleo, a la gran industria del petróleo, en menor medida el sector químico, son los sectores que están un poco mejor. Todo lo vinculado a la construcción, gran parte de la metalmecánica y los sectores intensivos en mano de obra, como madera y muebles, toda la cadena textil indumentaria, son los más golpeados, los que peor están.
¿El corte de análisis también puede hacerse respecto a su vínculo con el comercio exterior y los que dependen exclusivamente del mercado interno?
Claro, obviamente los sectores exportadores, o los que tienen un mix entre mercado interno y exportación, por lo general tienen más capacidad de administrar esta situación. Es así, también los sectores de las empresas más grandes, que tienen a veces más capacidad de bancarse estos momentos, la pueden transitar un poco mejor. Después hay muchas diferencias, pensando también en Córdoba, dentro del sector autopartista, el que le vende a las terminales está mejor que el mercado de reposición. Obviamente lo que está vinculado al agro, con las buenas cosechas, está bastante mejor. No obstante lo cual, no ha sido un buen año el de la maquinaria agrícola, por diferentes motivos. Diría que la mitad de la industria la lucha y está muy complicada, con pérdidas fuertes de empleo, con mucha capacidad ociosa y con pocas perspectivas. Y la otra mitad obviamente tiene más capacidad de administrar esta situación.
A pesar de la mayor estabilidad económica…
Obviamente todo industrial, tanto el que le va bien como el que le va mal, ve a la mayor estabilidad económica, a la normalización del comercio exterior, a la baja en la inflación como algo súper positivo. Pero si a la estabilidad no se la acompaña con crecimiento de la actividad y con una política productiva, no alcanza. Yo creo que el gran problema hoy es primero cómo transformamos la estabilidad en crecimiento y cómo ese crecimiento es generalizado, y más extendido en todos los sectores y no solamente vinculado a los recursos naturales.
Hoy parece estar el foco puesto ahí, en los recursos naturales; el tema es si alcanza…
No. Porque lo que se está configurando son dos Argentinas; una Argentina que es la que está hoy creciendo fuerte, que es la vinculada a los recursos naturales, la minería, sobre todo el petróleo y el gas, y el agro, que derrama mucho más. El agro de Argentina tiene una potencia para traccionar que podría ser mayor incluso y empujar a otros sectores. Lo que tiene que ver con el petróleo, gas y minería tracciona menos porque gran parte de la metalmecánica que le vende a esos sectores hoy está también caída. Entonces, hay una Argentina que es la que está creciendo, obviamente parte de los servicios que siempre acompañan, y después la industria, la construcción, el comercio, y otros servicios que están despidiendo gente y cayendo fuertemente. Y esa gente que se va del sector formal de esos rubros, que fueron casi 250.000 empleos, evitan el desempleo con empleo informal de menos ingresos y menos productividad. Hablamos de ferias, vendedores ambulantes, servicios domésticos, alguna aplicación, una moto, un auto. Pero lo que estamos teniendo es un sector informal, donde no se pagan impuestos, donde hay baja productividad, que les da la salida laboral, con obviamente peores condiciones. El gran desafío para el país y sobre todo para tener una clase media pujante, es cómo logramos que haya una Argentina integrada y más balanceada.
Eso implica poner en marcha la industria, el comercio...
Primero diría que la estabilidad macro es fundamental, y el orden macro es fundamental. Pero necesitas que crezca la economía más fuerte, las pymes necesitan consumo, y el consumo tiene tres palancas: los salarios, que vienen cayendo; el empleo, que se recupere especialmente el formal; y el crédito, que se resintió mucho. Y después se necesita que ese consumo mueva también la inversión. El primer punto tiene que ver con que haya de vuelta un crecimiento de actividad, la actividad te ayuda a ordenar la agenda. Y el segundo tema tiene que ver con la agenda de competitividad, la parte tributaria, las políticas productivas, y toda la cuestión que tiene que ver con la agenda productiva y empresaria.
Hablando de competitividad, los empresarios marcan siempre que los largaron a competir sin darles al mismo tiempo las condiciones necesarias…
En ese punto, si te largan a competir con un mercado estancado, eso te dificulta la competencia porque repartís con los importados el mismo mercado, que se hace más chico. El segundo punto tiene que ver obviamente con que la velocidad de las mejoras impositivas o financieras es mucho más lenta que este nivel de apertura. Y tercero, la apertura está bien, porque obviamente Argentina tiene que abrirse, pero si tenés una apertura frente a la informalidad o el contrabando es muy difícil. Si te compite el canal informal y sos productor de un bien industrial, o te entra maquinaria usada, o te entran productos a precios ridículos desde China sin tener ningún tipo de control en la Aduana y en un mercado más chico, te complica mucho. Entonces, acá se trata de recuperar el nivel de actividad y que haya mejoras de competitividad, y después, sobre todo, tener un monitoreo frente a esta competencia desleal, que haya algún tipo de monitoreo de esas cosas. Esto no tiene nada que ver con la administración del comercio o el control del comercio que había cuando la Argentina tenía brecha cambiaria. Lo que hace el mundo es tener cierta aptitud inteligente. Creo que esa combinación de actividad en caída y estancada, que no hay mejoras de competitividad en materia tributaria y financiera, y esta competencia desleal es lo que está complicando a muchas pymes de muchos sectores.
En este debate hay otra pregunta recurrente: ¿hay que proteger a la industria?
Creo que no hay que protegerla, yo creo que hay que potenciarla, estimularla e incentivarla con políticas específicas. Y obviamente no hay que ser ingenuos porque una industria, un industrial no compite solamente con lo que está enfrente. Si yo tengo un kiosco o un supermercado, el supermercado de enfrente compite con la tasa impositiva, la tasa municipal, los ingresos brutos o la logística de Argentina. Lo que hay adentro del kiosco, lo que hay adentro del supermercado, que son bienes de todo tipo, compiten con bienes de otros países por lo tanto compiten con otros estados, compiten con las reglas chinas, los estímulos que hay en China. Entonces lo que hay que entender es que no hay que ser ingenuos y hay que entender que están compitiendo contra estados que están jugando muy fuerte. No hay que hacer es ser ingenuos y regalar mercados. Ahora, eso no quiere decir que se requiera protección. Lo que hay que entender es que se requiere una estrategia industrial que debería dividirse por sectores. Hay que apostar a los sectores que tienen que ser dinámicos, como alimentos y bebidas, todo el mundo de la bioeconomía, maquinaria agrícola, todos los productos de petróleo, esos sectores hoy tendrían que estar mucho mejor de lo que están, son sectores que tienen que crear empleo en la industria. Después hay que tener una mirada estratégica sobre sectores que Argentina supo construir y que tiene que tener un futuro, como el sector de la electromovilidad, automotor. Y después hay sectores que son importantes en los grandes centros urbanos, como el textil, indumentaria, madera y muebles, materiales para la construcción, que ahí son estrategias de especialización, ahí está la resiliencia. Esos no van a ser los sectores dinámicos, tampoco tienen que desaparecer. Bueno, eso requiere una mirada sobre la micro, trabajar sobre la micro, la macro es súper importante, pero la micro también. Si no se atiende la micro, lo que va a ocurrir es que se va a destruir más. Tendríamos el problema de que se va a acelerar la destrucción y no se va a lograr construir una agenda. Ese es el gran desafío que tiene la Argentina desde el punto de vista de la microeconomía.
Pero cuando uno escucha al Gobierno lo que repite es “nosotros ordenamos la macro, la micro se ordena sola”…
Primero que la macro obviamente está en un proceso de ordenamiento. Obviamente, estamos mucho mejor que antes, pero el orden macro real se da cuando la economía crece, se da cuando baja la informalidad, cuando la economía vuelve a tener dinamismo. Entonces, a este orden macro le falta una agenda de crecimiento, porque si uno saca el sector de minería, de petróleo y las toneladas de cosecha que hubo más el sector financiero, la economía está cayendo o está creciendo muy poquitito. Al orden macro hay que darle crecimiento y lo segundo tiene que ver con la agenda productiva. Hoy es una buena noticia que estamos comprando reservas, que se han logrado refinanciar los Repos, pero por otro lado se están utilizando las garantías de fondos de los organismos multilaterales de crédito para generar garantías para buscar créditos financieros al exterior cuando eso tendría que estar utilizándose para infraestructura, para obra pública, inversión pública. Claramente necesitamos ahora inversión privada, inversión pública y la misma creatividad que hay para lo financiero hay que tenerla para la infraestructura, porque eso hoy es un gran limitante para el crecimiento de toda la Argentina.
Bueno, hoy en Córdoba gran parte de las industrias están sin gas, por ejemplo…
Es que obviamente se requiere hacer inversiones, se requieren que las inversiones generen más competitividad. Ahí hay una agenda que claramente el mercado no te la resuelve.