Sin lugar a duda, cada vez son más las personas que optan por cremar a sus seres queridos fallecidos. En los últimos dos años, las cremaciones en la ciudad subieron un 50%. Se pasó de 779 en 2019 a 1.165 en 2021, es decir, 386 más.
Si bien es cierto que tanto en 2020 como en 2021 se produjo un incremento en el número de decesos (crecieron un 15%, al saltar de 2.411 en 2019 a 2.760 en 2021), que en parte fue impulsado por las consecuencias de la pandemia, hay un cambio de paradigma que va más allá de la coyuntura.
“La gente prefirió la cremación antes que la sepultura en tierra en una fosa común (para los fallecidos por coronavirus). Las defunciones se aumentan y en paralelo suben las cremaciones. Es una elección como destino final. Son más las cremaciones que las sepulturas comunes y eso cada año se nota más”, dijeron a Puntal.
De hecho, en los últimos tiempos las iglesias han incrementado notablemente el número de cinerarios para que las personas puedan depositar las cenizas de sus deudos en un lugar sagrado.
De esta manera, ya hay dos en Banda Norte, uno en barrio Alberdi, dos en el macrocentro y uno en el oeste. Asimismo, la capilla San Francisco proyecta concretar uno sobre calle Deán Funes casi Cabrera, en pleno centro.

