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La crianza en un mundo digital

La tecnología y el mundo digital han invadido nuestro día a día. Criar en este contexto a niños y niñas es todo un desafío

No es novedad que vivimos en un mundo impulsado por la tecnología, redes y los medios de comunicación, en donde muchos adultos usamos las pantallas y dispositivos digitales para mantener a los niños pequeños entretenidos o distraídos. Las pantallas captan la atención de los niños de manera inmediata, lo que lo vuelve un recurso recurrente. Sin embrago solemos preguntarnos cuál es el impacto de las pantallas en nuestros hijos y es aquí en donde se enciende este disparador sobre la crianza de niños y jóvenes en este mundo digitalizado.

Tanto los procesos globalizadores y la digitalización, han cambiado el mundo. El rápido acceso a la tecnología de la información y las comunicaciones, afecta a todas las esferas de la vida moderna y la infancia no es una excepción. Desde el momento en que cientos de millones de niños llegan al mundo, están inmersos en una corriente constante de comunicación y conexión digitales. A medida que los niños crecen, la capacidad de utilizar la digitalización para dar forma a sus experiencias de vida crece con ellos, ofreciéndoles oportunidades ilimitadas para aprender y socializar. Sin embargo, en medio de esta avalancha tecnológica, como padres, hay temas de la crianza en los que nos sentirnos desconcertados, ya que difieren mucho de la infancia que nosotros mismos atravesamos en donde toda esta tecnología no existía. Antes no teníamos un perfil en redes ni acceso a un teléfono celular que nos permitiera descargar juegos al instante. Los niños de hoy, son la primera camada que crecen en un entorno colonizado por las redes sociales y las tecnologías, por lo que educar en un ámbito en el que no tenemos referencias del pasado ni ejemplos de futuro es realmente un gran desafío.

Crianza en un mundo digital

Internet tiene muchas cosas positivas, como estar conectado con amigos y familiares, seguir intereses y formar parte de comunidades. Pero no siempre es una experiencia segura y positiva para los niños y niñas. A medida que crecen, es probable que pasen cada vez más tiempo en Internet, en redes sociales, en chats, en juegos en línea o en diversas plataformas.

Unicef define a la crianza como, “una tarea que proporciona los cuidados necesarios a lo largo de la infancia para que niños y niñas aprendan a vivir en sociedad, establezcan relaciones, estudien, trabajen y prosperen. En la primera infancia, la crianza ofrece la oportunidad de sentar las bases para el éxito durante el resto de la vida”. La tecnología digital ya ha cambiado el mundo y a medida que aumenta el número de niños que se conectan, está cambiando cada vez más su infancia, por ello es aquí en donde debemos regular el uso de pantallas y tecnologías para lograr sentar las bases fundamentales en la crianza de nuestros hijos.

Riesgos del mundo digital en las infancias

Unicef detalla los principales riesgos que los padres deben tener en cuenta desde el momento en que sus hijos comienzan a incursionar en el uso de las tecnologías y redes sociales. Actualmente, los investigadores suelen clasificar los riesgos de la invasión de las tecnologías en las infancias en tres categorías: riesgos de contenido, contacto y conducta.

Los riesgos de contenido, se refieren a cuando un niño está expuesto a un contenido no deseado e inapropiado. Esto puede incluir imágenes sexuales, pornográficas y violentas; algunas formas de publicidad; material racista, discriminatorio o de odio; y sitios web que defienden conductas poco saludables o peligrosas.

Los riesgos de contacto, es cuando un niño participa en una comunicación arriesgada, como por ejemplo con un adulto que busca contacto inapropiado o con personas que intentan persuadirlo para que participe en conductas poco saludables o peligrosas. Por último, el riesgo de conducta, hace referencia a cuando un niño se comporta de una manera que contribuye a que se produzca un contenido o contacto incorrecto. Esto puede incluir que los niños escriban o elaboren materiales odiosos sobre otros niños, inciten al racismo o publiquen o distribuyan imágenes sexuales, incluido el material que ellos mismos produjeron.

Infancias digitalizadas

Al nacer, los bebes ya están inmerso en la tecnología o al menos observa su uso en el entorno que lo rodea. Sin embargo, es importante aclarar que eso no significa que sean expertos “que nacen sabiendo”. Nunca deben estar solos manejando un dispositivo digital. Para que niños y niñas puedan controlar el uso de la tecnología necesitan que ciertas áreas del cerebro estén desarrolladas, y durante la primera infancia todavía no lo están.

Por ese motivo, es muy difícil que regulen solos la cantidad de contenido digital que consumen y pueden pasar el día entero frente a una pantalla si un adulto no los supervisa. Por otro lado, mientras está frente a la pantalla no realiza otras actividades fundamentales para su desarrollo como el contacto con otros niños y niñas, el vínculo con la naturaleza, la exploración, los tiempos de espera y hasta el aburrimiento. Está comprobado que el exceso de pantallas tiene efectos negativos que pueden ir desde una baja en el nivel de atención hasta una menor empatía.

Estrategias para acompañar

Es importante que cada familia arme una estrategia de acompañamiento de pantallas acorde a su contexto y posibilidades, para que sea aplicable y pueda perdurar en el tiempo. Si bien el uso de internet no les ofrece nuevas oportunidades a niños y niñas en la primera infancia diferentes a las que pueden adquirir en el contacto cotidiano con su ambiente familiar y con sus pares, si se elige que usen pantallas, que siempre sea regulado por un adulto responsable, estableciendo rutinas y horarios para su uso.

Si bien la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda cero pantallas en menores de dos años, y luego aproximadamente una hora por día, con acompañamiento hasta los cinco años, más allá de la cantidad, es clave pensar qué contenidos ven mientras están frente a las pantallas. Muchas veces es preferible un poco más de tiempo, pero con contenido recomendado que menos tiempo de contenido chatarra.

Ante la complejidad de esta problemática, es importante que sigas tu instinto y si tenés dudas a la hora de dar de alta a tu hijo en una red social, la mejor idea, según los especialistas, es prohibir, porque habrá tiempo para averiguar y habilitarlos de una manera segura.

Es clave postergar lo más posible el uso de las redes en teléfonos celulares, para evitar la conexión solitaria y, por ende, el acceso a contenido inapropiado. Si vamos a proponer pantallas, siempre conviene priorizar aquellas donde podemos sentarnos a verlas con ellos, chequear lo que están viendo y que no las vean encerrados o solos. Es importante acompañar e involucrarnos y ver con ellos qué les interesa, prestando atención a la edad para evitar sobre estimularlos como cuando se exponen al libre acceso.

Unicef alienta a ofrecer otros espacios, para poder evaluar su relación con las pantallas, en donde, si le sacás el dispositivo y enseguida se enoja, hay que reducir el uso, porque significa que no lo están pudiendo manejar, pero si cuando se la sacás está bien y se entusiasma con ir a la plaza o a jugar, demuestra que tiene la capacidad de desconectarse de las pantallas. El mundo analógico es una forma de entender que la vida no puede pasar solo a través de una pantalla.

Por Julieta Varroni