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Miopía en niños, ¿y si cambiamos la pantalla por aire libre?

Las oftalmólogas Luciana Ballesté y Sofía Boehler explican que el uso prolongado de pequeños dispositivos tecnológicos implica la contracción del ojo para enfocar y de ahí la posible aparición de miopías. Recomiendan salir al sol, reemplazar esas actividades y mirar de lejos

Se espera (según la OMS, Organización Mundial de la Salud) que para el 2050, la mitad de la población mundial necesite anteojos para ver de lejos. La miopía está en aumento, y las razones más que nada son medioambientales. En Argentina la prevalencia de miopía es de uno cada cuatro jóvenes. La miopía se convertirá en lo normal para muchas personas en el futuro. Un reciente artículo de National Geographic, reveló que la prevalencia de esta enfermedad ha pasado del 25% en la década de 1970 al 42% en 2017 y se prevé que en 2050 aumente al 50% de la población mundial. El dato preocupa, no solo por la necesidad de corrección óptica, sino porque un ojo con miopía severa tiene mayores riesgos de problemas que se pueden presentar a futuro, como el desprendimiento de retina y el glaucoma.

Los niños se estarían volviendo miopes a ritmos más rápidos y la teoría más aceptada para explicar este aumento es por la falta de tiempo al aire libre en la infancia.

El órgano mundial de la salud proyecta que en apenas dos años más el 80% de la población juvenil del mundo desarrollará miopía, influida en gran parte por el uso creciente de aparatos electrónicos y dispositivos móviles.

Desde Salud & Ciencia fuimos al consultorio de las oftalmólogas Sofía Boehler (SB) (MP33188-ME15976) y Luciana Ballesté (LB) (MP32146/4-ME 17669) para conocer de cerca prevención, causas y tratamientos de esta patología.

“La miopía es una deformidad del ojo, son ojos más alargados que lo habitual y que ven mal de lejos pero bien de cerca. Hay miopías que son degenerativas, en las que el ojo va creciendo más haciendo miopías muy grandes y hay otras miopías más reducidas que aparecen, por ejemplo, después de los 18 años. Las que aparecen a temprana edad en los niños son las más peligrosas, porque es un ojo que todavía tiene que crecer y eso puede llevar a que la miopía también crezca”, explicó Boehler en el inicio de la charla.

¿Es distinta a la afección en adultos?

LB: Las que avanzan desde niños son las que llamamos patológicas, el niño crece en edad y la miopía, de un año al otro, tal vez avanzó en una dioptría, y al año siguiente otra vez. Sin control, eso deriva en un niño con miopía de adulto. Distintas son las que aparecen en adolescencia, que pueden venir por antecedentes de padres o madres con miopías, son niños a los que les pedimos un control cada 6 meses.

Miopía en niños y adolescentes

¿Qué sucede actualmente?

SB: Estuvimos usando tantas pantallas, sobre todo las de cerca las que se agarran con la mano, como tablet o celular, que hace que el ojo tenga que hacer doble esfuerzo para enfocar de cerca, tiene que converger, es decir, poner los dos ojos juntos y acomodar o enfocar hacia el objeto. Eso implica un esfuerzo visual para ver de cerca, esos esfuerzos hacen que aparezca o empeore la miopía porque se necesita un esfuerzo para enfocar de cerca; pueden aparecer estrabismos, entre otras cuestiones que aparecen por el uso prolongado de pantallas.

¿Cómo actuó la pospandemia?

LB: Durante la pandemia los niños tuvieron el aprendizaje virtual, pero quedó además ese chupete electrónico, que le llamamos, para entretener. Esto hace que niños muy chiquititos, de un año estamos hablando, usan el teléfono hasta para comer. Esto lleva a que de temprana edad aparezcan patologías cuando ni siquiera tienen antecedentes familiares. En la pospandemia esto empeoró encerrados en una casa; sin embargo, el que no tiene patio, puede recurrir a libros, dibujos, juegos y hasta sin otro entretenimiento se prefiere darle televisión de lejos que una pantalla de cerca. El teléfono o tablet cerca hace que permanentemente estén contrayendo el músculo y esa contracción física, termina llevando a una miopía. Es lo que se llama una acomodación constante a estímulos permanente, cambio de pantallas, cambio de imagen, cambio de color, el niño contraen el músculo permanentemente. Usar dispositivos 40 minutos, una hora por día, y el resto que haga otra actividad. A veces falta imaginación en los papás, cuando nosotros éramos chiquitos jugábamos, dibujábamos, estábamos en el piso; obviamente hoy los recursos son otros, pero sin tanta pantalla cambia hasta la conducta del niño.

SB: No solo esto afecta el área ocular, sino además lo neurológico. Se está viendo que hay trastornos de ansiedad, hay trastornos del habla, trastornos de comunicación, del sueño porque les produce insomnio, lo ideal es que las últimas dos horas antes de irse a dormir no tengan ninguna pantalla prendida. Lo ideal es un ratito de tele a la tarde y nada más.

¿La actividad al aire libre contribuye a la liberación de dopamina y al desarrollo del globo ocular?

SB: Sí, porque además de estar al aire libre, están mirando a lo lejos, entonces el ojo está en posición primaria, eso hace que los músculos estén relajados. Estar bajo los rayos del sol, obviamente con protector y en el horario recomendado, hacen que se estimule la vitamina D, eso genera un desarrollo neurológico, físico, orgánico y psicológico normal. El ojo no está permanentemente en contracción de cerca, por eso es la visión lejana lo que ayuda a que no se desarrollen las miopías.

Cuando ya hay síntomas, ¿cuáles son?

SB: Ahora es obligatorio traerlos a los chicos a control todos los años. Lo cierto es que la mayoría de los niños hacen como si no les pasara nada. Cuando vienen a control y encontramos algo, una miopía, un astigmatismo o lo que sea, los padres no se dieron cuenta antes. Por eso es fundamental llevarlos a control periódico. En cuanto a síntomas, puede aparecer el ojo rojo, que se acerquen más a las cosas, que se tropiecen, que no encuentren las cosas; y esto último no es porque son distraídos, sino sencillamente porque no ven las cosas a su alrededor.

¿En qué edades se ve esta patología?

LB: Lo encontramos siempre, el chupete electrónico empieza desde bebés. Vemos alteraciones desde los 3, 4 o 5 años, bien chiquititos, porque la miopía empieza a formarse por tanto estímulo desde niño. Lo empezamos a ver en niños muy chiquititos, ya en jardín. Muchas veces lo descubren a los 3 años las maestras o nosotras en los exámenes que hacemos. Exámenes que se hace en el recién nacido, al año, a veces a los 6 meses los pediatras piden otro control. Sin embargo, como obligatorio en la cartilla figura para recién nacido, un año, 3 años y ya a los 6, nosotras recomendamos desde los 3 hacerlo anual.

¿El tratamiento es un anteojo?

LB: Para miopía de poca graduación, el tratamiento es el anteojo y controlar que no avance. En las miopías patológicas, que son las sin tratamiento llegan a miopías de 7, 10, 12 (dioptrías); para esas, hoy está estudiado que tienen un tratamiento para controlar que no avancen tanto. Ese tratamiento consiste en hacer una atropinización, se dice, que es colocarle una gota de atropina de una cierta dilución. Atropina es un medicamento que hace que dilate la pupila, justamente para que ese músculo de la acomodación que hablábamos no funcione por la noche durante una cantidad de horas. Entonces al relajarse hace que ese músculo no esté funcionando y no genere la progresión de la miopía. Eso ya lo estamos haciendo hace un par de años con controles sobre ese niño y se ha demostrado que las miopías patológicas, no avancen. Entonces las miopías que antes llegaban a 10 o 12 (dioptrías); hoy las estamos controlando en 5 y ahí se detuvieron, es fantástico.

¿Cuál es el impacto con el uso de anteojos?

LB: El cambio de actitud implica pasar de un niño que está muy hacia adentro a un niño que se exterioriza totalmente, con miopía el niño tiene un mundo de cerca y después empieza a salir hacia afuera, a jugar, a querer hacer actividades, antes no se sentía cómodo con el mundo exterior porque su mundo era muy cerquita y hasta ahí se sentía cómodo. Los cambios de actitud, también están en la escuela, vas a notar que ya trae todo copiado si no terminaba de copiar, como así también cambios de comportamiento.

Sólo para miopías patológicas…

Exactamente. Este tratamiento sirve y es fantástico para las miopías que son patológicas. Por ejemplo, miopías para niños prematuros que suelen desarrollarla porque vienen con carga genéticas, pero no sirven para esas que se generan por el uso de pantallas, que son totalmente evitables sacando el teléfono, sacando la tablet, sacando lo que es estímulo de cerca. Tenemos que sacarlos de las cuatro paredes, de su cuarto y mandarlos afuera, a la plaza, al patio, a que hagan deportes al aire libre, buscarles otras cosas a los chicos para que no estén encerrados en cuatro paredes y tengan que tener algo en la mano.

Por Fernanda Bireni