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Acusado de matar a su madre, juzgan a un peón de Mackenna

La expareja de Angel De Agustini denunció que este vecino se autoincrimó en medio de una discusión.

Angel Gastón De Agustini, el peón de 24 años de Vicuña Mackenna que será juzgado desde el próximo 7 de noviembre en los Tribunales riocuartenses está acusado de uno de los delitos más graves del Código Penal: el matricidio.

Lo vinculan al crimen de Esther Trinidad Centeno, quien -el 22 de julio de 2014- fuera golpeada reiteradamente en el cráneo con un mate, en su vivienda de Pasaje Tala 1464 de Mackenna, hasta provocarle la muerte.

Una de las principales pruebas que tuvo el fiscal de instrucción de Segundo Turno Javier Di Santo fue la autoincriminación de De Agustini. Pues el hijo de la víctima habría amenazado a su expareja con hacerle lo mismo que le habría hecho a su madre.

Al menos, esa fue la versión que la mujer contó a la Justicia y que determinó la sorpresiva imputación y detención del peón.

Detalles del crimen

“¿Quéres terminar como mi vieja?”,  habrían sido las palabras con las que De Agustini intentó amedrentar a su ex, en medio de una fuerte discusión por el cuidado de sus dos hijas.

“¿Fuiste vos el que la mató?”, quiso saber la mujer, y la respuesta de De Agustini habría sido positiva.

Pero no fue sólo eso lo que lo comprometió sino que, a continuación,  De Agustini  le dio a su expareja detalles de la manera en que Esther Centeno fue asesinada la fatídica siesta del 22 de julio de 2014.

¿A esa altura ya se conocían las circunstancias de la muerte de Centeno?  ¿De Agustini pudo haberse enterado de eso a través del expediente o de alguna publicación?

Para el fiscal, la precisión de detalles que profirió en medio del nerviosismo sólo podrían ser conocidas por el supuesto autor.

No será para nada sencilla la tarea de los jurados populares que integrarán el tribunal junto a las juezas de la Cámara Primera del Crimen, Lelia Manavella, Virginia Emma y Nora Sucaría. Es que los hermanos de Ángel Gastón De Agustini no creen que haya sido él el autor del crimen y aseguran que la Justicia apresó a un perejil.

Por ese motivo, el 24 de mayo de este año los familiares de la mujer asesinada renunciaron a ser querellantes y hasta deslizaron que sus sospechas están centradas en otra persona del sexo masculino a la que lo habría motivado un móvil económico.

Inicialmente, en la causa se habían constituido como querellantes Claudia Liliana De Agustini y Pablo César De Agustini -hermanos del detenido- , con el asesoramiento de la abogada Rosa Sabena. Pero, como consideran que la Justica tiene en sus manos a la persona equivocada, renunciaron a ser parte del juicio.

“Así se lo hicimos ver al fiscal Di Santo, le llevamos prueba, le dimos el nombre del sospechoso, le aportamos el móvil del crimen, que fue económico, y hasta quién fue su cómplice, pero la opinión del fiscal fue otra, por eso coincidí con mis representados en que lo que correspondía era retirarnos como querellantes en esta causa”, dijo oportunamente Sabena, a los pocos días de haber formalizado esa renuncia.

La abogada entendió que lo que sucedió con De Agustini es similar a lo que pasó en el inicio de la investigación del crimen de Nora Dalmasso. “Acá pasó lo mismo que con el perejil que se había autoincriminado en una charla con amigos para hacerse ver; esto fue una frase que surgió en medio de una discusión pero nosotros estamos convencidos de que De Agustini no es el asesino sino un nuevo perejil, y así lo hicimos ver en la fiscalía”, remarcó Sabena.

Su abogado defensor, el asesor letrado Santiago Camogli, sostiene la misma versión.

Habrá que ver si en el desarrollo del juicio por jurado popular surgen testimonios u otro tipo de pruebas que comprometan al acusado.

El delito de homicidio calificado por el vínculo sólo contempla la pena máxima de prisión perpetua.

La hipótesis del fiscal

La acusación que formuló el fiscal Di Santo cuando envió la causa a juicio sostiene que cerca de las 3 de la tarde del 22 de julio de 2014, Ángel De Agustini mantuvo una acalorada discusión con su madre, Esther Trinidad Centeno, que acabó con la violenta muerte de la mujer, a manos de su propio hijo.

Centeno fue hallada sin vida en su domicilio de Pasaje Tala 1464 de Vicuña Mackenna. Ese día, señala la versión del fiscal, ella estaba en la parte trasera de su casa y su hijo se asomó por el tapial y, al verla, se cruzó a su encuentro.

Cuando estaban en el comedor, se habría producido un fuerte intercambio de palabras porque la mujer aparentemente le reprochaba a su hijo que descuidaba a sus hijas, y le habría alertado que si no se encargaba de las niñas, sería ella la que lo haría.

“Ofuscado, De Agustini comenzó a decirle a su madre que no la quería viva. Frente a esto, Centeno le dio una cachetada en el rostro”, señaló el investigador, lo que habría enardecido aún más al peón.

“Le dijo a la mujer “no me desafiés” a la vez que le aplicó un golpe de patada en la pierna derecha. Tras caer Esther al piso, se abalanzó sobre ella y la zamarreó de los cabellos. Luego agarró el mate que estaban compartiendo y con intención homicida le dirigió varios golpes en la zona de la cabeza, para luego extraer un par de cordones que guardaba en uno de sus bolsillos y le rodeó el cuello a modo de lazo, ciñéndolo con un fuerte nudo, lo que produjo su inmediato deceso”, sostuvo el escrito de elevación a juicio.

Agregó el fiscal que, acto seguido, De Agustini salió por la puerta delantera de la vivienda llevándose consigo el mate que habría utilizado para atacarla.