Río Cuarto | crimen

“La liberación de Medina no cambia nuestra opinión: fue él”

El esposo y la hermana de la comerciante asesinada el 9 de mayo en su negocio ratificaron sus sospechas contra el albañil de Las Albahacas liberado la semana pasada.
 
“Fue indignante”, dijo él. “Me pareció un espanto”, cerró los ojos, abatida, ella. Uno era Juan Carlos Debia, el esposo de Claudia Muñoz -la comerciante de 51 años asesinada el 9 de mayo, en el interior de su local-; la otra Liliana Muñoz, hermana de la víctima. Los dos se refirieron con angustia ayer a la liberación de Sergio Medina, el albañil de Las Albahacas que estuvo dos meses detenido, y hermanados por un dolor que no afloja, coinciden: “Estamos seguros de que fue él”.

La cita con la prensa fue fijada a las 18.30 en el estudio del abogado querellante Héctor Giuliani. Sentada en silencio con un cuello ortopédico que le ayudaba a calmar los dolores cervicales, Liliana esperaba la llegada del viudo, que se retrasó por que estaba retirando a sus hijos del colegio. Entretanto, el letrado le informó a la mujer que el fiscal de Instrucción, Fernando Moine, apeló la decisión del juez de  Control que el miércoles pasado revocó la prisión preventiva de Medina.

Cuando Liliana supo lo que le hicieron a su hermana -la saña con la que fue apuñalada- intuyó que el crimen se resolvería ese mismo día. Cinco meses después, ya sabe que el camino hacia la justicia será largo y, aunque episodios como los de la semana pasada la hacen flaquear, aseguró que no bajará los brazos. “La liberación de Medina no me hace cambiar de opinión, sino todo lo contrario: fue él”, dijo con lo que le queda de voz.

Las sospechas contra Medina surgieron después de haber atravesado semanas enteras sin ninguna pista. Entonces, un vecino les confió que el día del crimen vio que el albañil de Las Albahacas salía apurado y a pie, siguiendo el Fiat Uno de Claudia Muñoz, que iba rumbo a su negocio.

“Eso me decidió ha telefonearle para averiguar si ese día había estado en el negocio de mi hermana. Cuando le hablé se contradijo en un montón de cosas, primero me dijo que estuvo en el local, pero en horas de la mañana, después me dijo que hacía mucho que no iba al negocio”, confíó la mujer.

Juan Carlos Debia ratificó las palabras de su cuñada. “Sigo pensando lo mismo, mis sospechas son contra él, y el que tiene las pruebas es el fiscal, no yo”, dijo con voz calma.

El móvil, aún en la nebulosa

¿Qué pudo haber motivado una reacción violenta contra Claudia? La primera en arriesgar el móvil fue Liliana: “Lo único que me queda por pensar es que pudo haber algún interés de parte de él hacia mi hermana. Iba desde hace tiempo a comprarle y aunque una pariente de él había empezado a vender ropa, le seguía comprando a mi hermana. Por ahí, él pensó otra cosa y estuvo decidido a decírsela a mi hermana y ante la negativa de ella, actuó así...”, dijo la hermana de la víctima.

El esposo de Claudia apenas si lo conocía de vista. “Lo vi una sola vez cuando todavía teníamos el negocio en nuestra casa, hará unos tres años”, confirmó.

-¿Su mujer le había comentado algo respecto a Medina?

-Sí, que era cliente, pero nada más.

-¿Nunca le dijo que le hiciera alguna insinuación?

-No, para nada. Cuando pasaba algo así me lo comentaba, no se lo guardaba.

-¿Cree que el día del crimen, pudo haber sucedido eso?, ¿alguna insinuación no correspondida?

-Sí, sí, puede ser porque no hay otra, no hay otra.

Sobre los pasos que ha dado la Justicia, los familiares de Claudia se mostraron dolidos por la decisión de liberar a Medina pero aún confiados en que se llegará a una condena.

“Estoy bastante enojado con lo que pasó, porque me parece que darle la libertad a este hombre fue un poco apresurado de parte del juez (Daniel Muñoz). Entiendo que antes debieron hacerle pericias psicológicas y psiquiátricas. La verdad que todo esto que está pasando lo vivo con mucha bronca, es indignante, pero sigo creyendo en la Justicia y se va a llegar a un final, pronto”, aseguró.

La mañana que su abogado le dio la noticia de que se caía la prisión preventiva, Liliana se acostó y no quiso hablar con nadie. “Me dije que no tenía más ganas de seguir peleando, pero a la noche vi en la tele lo que se había resuelto, y leí lo que nunca hubiera querido leer, que eran todas y cada una de las heridas que él le hizo a mi hermana. Entonces dedicí que voy a seguir. Todo esto no me hace dudar sino todo lo contrario, me hace sentir más convencida de que fue él: no creo que este crimen vaya a quedar impune, porque las cosas que hay en su contra son muchas”, concluyó Liliana.



Alejandro Fara

afara@puntal.com.ar