Miércoles 15 de abril.- “Un estudio muestra que la nicotina podría proteger del coronavirus”. Debemos decir que no nos sorprende. Ya hace años, aquellos que más saben del tema, es decir, las tabacaleras, nos habían presentado un estudio financiado por ellos, de generosos que son nomás, que demostraba que el tabaco curaba el mal de Parkinson. Y decí que la comunidad científica, condicionada por intereses espurios, los descalificaría de inmediato si no probaban que también era bueno contra el mal aliento, los callos plantales y la depresión que suele agarrarles a los pacientes cuando se les comunica que tienen cáncer de pulmón. Ahora, estos benefactores de la humanidad volvieron a la carga, con su vocación de aportar desinteresadamente al financiamiento de otra gran opción terapéutica. Por lo pronto, sin pretender erigirnos en epidemiólogos ni nada semejante, desde aquí, estamos en condiciones de asegurar que el aporte del pucho al sistema sanitario -en el marco de la pandemia- es invalorable: los cadáveres con bronquios taponados de alquitrán y arterias hechas una piltrafa no ocupan camas ni usan esos tan escasos respiradores.

Viernes 24 de abril.- El Gobierno de San Luis niega haberle puesto un cerco a su provincia. Oportuna respuesta a los infundados ataques contra los sofisticados mecanismos de prevención instrumentados allí, como las pilas de tierra amontonada bloqueando los caminos. Ya quedó aclarado que cualquiera es libre de transitar por San Luis, con tal de cumplir con el lógico requisito de guardar catorce días de cuarentena en un coqueto hotel acondicionado para la ocasión, al módico precio de tres mil quinientos pesos la noche. Lamentamos no haber podido confirmar la versión de que el hotel puesto a disposición de los visitantes es propiedad del mismísimo Alberto, aunque no nos extrañaría, porque sabemos que pertenece a esa clase de políticos que cuando la Patria les pide un poquito más no le esquivan al bulto y, sobre todo, cuando la mano viene complicada, siempre le encuentran la vuelta para sacarle agua a las piedras. Y, sin que esto suponga desconocer los méritos que ostenta en situaciones normales, es en estos momentos complicados cuando se nos presenta con la mejor versión de sí mismo.

Martes 12 de mayo.- Juntos por el Cambio decidió que Macri no esté “expuesto en la primera línea de fuego”, porque “sería el punching ball” del Gobierno.- Aaahhh, por eso era que a Mauricio lo veíamos tan poco. ¿Vieron? Decían que había ingresado en el modo Cristina, según el cual cada vez que aparece pierde imagen pública, pero era porque no quieren que los dirigentes oficialistas sean malos con él. Habrá que seguir extrañando entonces la palabra lúcida, esclarecida y esclarecedora, de quien es sin duda uno de los analistas más filosos y profundos de la realidad que este país ha conocido. Pero bueno, ahora entendemos, hay que preservarlo para que un exceso de exposición pública no horade la estupenda imagen con que dejó el Gobierno en diciembre pasado. Así que, en primera línea, la tenemos a Patricia Bullrich, que se la banca y con que te mire así medio de costado ya mete miedo a cualquiera que quiera agarrarla de punching ball. Lástima, porque con los pocos aportes que venía mechando Mauricio, aquí y allá, en estos meses, (aquello de “yo les decía a mis funcionarios cuidado, nos vamos a ir a la mierda, y ellos nada”, o la memorable y extraordinariamente oportuna “el populismo es peor que el coronavirus”) nos había dejado con las ganas de seguir escuchándolo.

Jueves 14 de mayo.- La Oficina Anticorrupción dejará de ser querellante en dos causas contra Cristina Kirchner y sus hijos.- En efecto, ¿qué tendrá que hacer la Oficina Anticorrupción en un juicio por supuesta corrupción? Pese a la obviedad de sus motivaciones, el nuevo jefe de lo que de aquí en más se dedicará a la prevención y no a ser ortiva, Félix Crous, se tomó el trabajo de explicar el porqué de su decisión. La Oficina nunca debió ser querellante porque, entre otras cosas, en las causas Hotesur y Los Sauces no hay patrimonio público involucrado. O sea, el dinero que Lázaro Báez y Cristóbal López le pasaban a la familia Kirchner, en concepto de alquileres de hoteles, oficinas y departamentos -que no ocupaban seguramente-, provenía de sus propios bolsillos y no tenía nada que ver con los contratos de obra pública, de bingos y casinos, de esto y aquello, que estos dos emblemáticos empresarios del proyecto nac & pop firmaban con el Estado, sin que quien entonces era jefa del Estado influyera en absoluto, porque ella no se ocupaba de esas minucias, sino de la alta política. Esa dentro de la cual, según su memorable frase, “todo tiene que ver con todo”. Al contrario de lo que ocurría con sus negocios privados, en los que “nada tiene que ver con nada”. Por lo pronto, nada que ver con la corrupción ni con la Oficina que Félix sabrá cómo hacer andar bien derechita.

Jueves 28 de mayo.- Rodríguez Saá presentó un proyecto para incluir la palabra “senadoras” en la denominación oficial del Senado.- Ya decíamos nosotros que el dolor por la frustración de su intento de volver a la gobernación de San Luis, puñalada del Alberto mediante, el Adolfo lo iba a saber canalizar redoblando su brillante tarea legislativa en beneficio de la Nación toda. Parece que fue el único en darse cuenta de que decir "Honorable Cámara de Senadores de la Nación" promueve la discriminación a través de la misoginia del lenguaje, porque el uso del genérico masculino ejerce "una forma de violencia simbólica de la invisibilización". En cambio, apenas se empiece a decir "Honorable Cámara de Senadoras y Senadores de la Nación" (las damas primero, nótese el detalle caballeresco) esos terribles atropellos se corregirán, las senadoras serán desinvisibilizadas y hasta es posible que los senadores dejen de violar (en una forma nada simbólica) a sus sobrinas y/o asesoras en las oficinas del Senado; y que, si no dejan de hacerlo, las demás senadoras y los demás senadores dejen de hacerse les boludes, porque entre compañeres no nos vamos a andar vigilanteando. Nos permitimos, no obstante, hacerle una pequeña sugerencia al Adolfo, sin duda bienintencionado, pero no actualizado del todo: ¿Qué tal “Honorable Cámara de Senadoras, Senadores, Senadorxs y Calientabancas No Binaries”? Eso sí, por chicanera, rechazamos esa idea de que para verdaderamente no discriminar a nadie, el cambio que no se puede seguir demorando sería sacar lo de “Honorable”...

Miércoles 3 de junio.- Un fiscal de Chubut calificó una violación en “manada” como un “desahogo sexual”.- A lo mejor, considerar que forzar a alguien a tener sexo contra su voluntad se equipara a sacarse algo que se tiene atravesado y oprime el pecho (a qué muchacho normal y de buena familia no le habrá pasado) tomará por sorpresa a un lego poco avisado, pero a no confundirse, que el castigo ha sido feroz: sobreseimiento para los más chicos (pero quién los compensa por la mala sangre que se hicieron por la denuncia) y prisión en suspenso (el equivalente de un durísimo chirlo en los nudillos) para los más grandes. Prodigios de convertir un acto en que seis tipos se confabulan para drogar y violar a una de las concurrentes a una fiesta, seguramente una turra provocadora, como toda adolescente de 16 años, con la correspondiente división de roles en que algunos violan y otros vigilan que nadie los interrumpa, como un “abuso sexual simple”. Lástima que al odontólogo Barreda no le tocó este fiscal, probablemente habría llegado a un acuerdo para ser condenado por “exceso en la legítima defensa”, un desahogo balístico frente a la agresión concertada del matriarcado que lo oprimía.

Miércoles 10 de junio.- “Yo decidí la intervención de Vicentin, no Cristina”.- Alberto quiso terminar con “esta historia negra de que Cristina me reta y me pega dos gritos para hacer lo que no quiero hacer”. Ni falta que hacía. A quién se le puede ocurrir, nada más que porque en el Gobierno hay gente que dice responder únicamente a órdenes de Cristina, o porque en los ministerios las segundas líneas cristinistas mandan más que las primeras lineas albertistas, o porque cada incorporación al equipo gubernamental -como el propio interventor de Vicentin- lo vuelve un poquitito más cristinista, que Cristina se mete en las decisiones de gobierno. Si jamás ha manifestado el más mínimo gesto público de apoyo a Alberto para la renegociación de la deuda, para la lucha contra la pandemia, para absolutamente nada, bah, en un implícito reconocimiento de que todo lo hace y lo decide él. ¡Por favor! Como si hubiera algo más alejado de la personalidad de Cristina que los retos, los gritos, los ninguneos y las leyendas negras...

Jueves 25 de junio.- La oposición denuncia que Cristina Kirchner “apagó los micrófonos” durante la sesión que trató el caso Vicentin.- Y sí, es normal que nuestra lideresa histórica pierda la paciencia cuando las discusiones se alargan sin ninguna necesidad, una vez que ha quedado establecido que las cosas son como son y, en caso de subsistir alguna duda, se ha aclarado que son como ella dice que son. Si como sabemos llega a perder un ápice de su natural bonhomía y buena onda en un diálogo con Parrilli, que será boludo, pero no tanto como para contradecirla, es natural que quiera hacer callar a opositores que se aferran a un absurdo reglamentarismo para defender a los empresarios vaciadores que se resisten a entregar Vicentin. Deberían agradecer que les apagó los micrófonos -en lugar de pegarles cuatro gritos-, como habrían merecido. Imaginemos el indecible sufrimiento de una oradora de su categoría al verse obligada a decir “tiene la palabra” el senador tal y tal, cuando la única dueña de la palabra ya sabemos quién es. No, si lo menos que podía hacer era dejarlos rumiando la bronca ante las computadoras o las tablets.