Enrique Orschanski, médico pediatra y especialista en niñez y familia, analizó la situación que se vive por estos días a raíz de la cuarentena decretada por el avance del coronavirus en la Argentina y señaló que es “un poco escéptico” respecto de la posibilidad de que haya cambios significativos en la conducta de las personas que permitan mejorar la sociedad actual.
-¿Qué mirada tiene del avance de la cuarentena? Es un proceso inédito para todos…
-Absolutamente, es inédito e inigualable. No hay ningún experto en el tema. Es algo muy sorpresivo y todas las decisiones que se adoptan van siguiendo los datos del día. De manera personal, pienso que la cuarentena, el aislamiento seriamente cumplido, es la única medida que nos va a permitir transitar esta pesadilla. Estamos hablando de una pesadilla parecida a cualquier pandemia de las que se han dado en los últimos 100 años. Estuve analizando cuáles han sido y cómo han transcurrido. Todas duraron entre 8 y 12 meses y, en todas, independientemente de los recursos disponibles (nunca hemos tenido tantos recursos como ahora), la situación mejoró cuando la gente se quedó quieta porque se evitaron los contagios masivos simultáneos.
-Se dice que lo que estamos atravesando servirá para que aprendamos a pensar en lo que realmente importa y para que seamos mejores como sociedad, ¿cree que eso ocurrirá?
-Creo que es una idealización. Ha habido muchas sorpresas en este parate. Ha sido una frenada súbita, de golpe. Cuando uno va en el auto con la familia y frena de pronto, se caen algunas cosas, pero no se llega a chocar. Entonces, todos recapacitan, todos agradecen estar vivos y valoran el no haberse estrellado contra el camión. Todos dicen que, a partir de ahora, serán distintos. Sin embargo, al cabo de una semana están manejando otra vez a la misma velocidad. Yo soy un poco escéptico respecto a los cambios de conducta. A pesar de que parezca una eternidad, llevamos un poco más de 20 días de aislamiento.
-¿Hay enseñanzas?
-Sí, hay varias enseñanzas. Yo trabajo en medicina con niños y veo la sorpresa de los padres de convivir con los chicos. Es decir, de descubrir a esos hijos que van al colegio y aprenden materias. Hay muchos padres que no sabían de qué trataba que sus hijos fueran al colegio. Hay muchos hijos que están descubriendo a sus padres, lo que hacen, de qué trabajan y cuáles son sus carencias. La convivencia es una experiencia inédita porque, hasta el inicio de la cuarentena, vivíamos en un mundo en el que la velocidad, el ritmo y el apuro eran cotidianos. Es decir, era normal estar apurado y anormal quedarse quieto y observar, que es lo que está sucediendo ahora en medio del aislamiento.
-¿Los niños se ven muy afectados con la cuarentena?
-Es muy distinto según las edades. Para los niños menores de 5 años es el paraíso. Es lo mejor que les podía pasar. Ellos no sospechan el peligro para la salud y, por lo general, están a salvo porque el virus impacta más fuerte en personas adultas. Los niños de hasta 5 años están disfrutando porque tienen a sus padres todo el tiempo con ellos. Los problemas empiezan cuando los niños tienen entre 6 y 10 años, es decir, los escolares. Los chicos y nosotros descubrimos que el orden de la vida de ellos está marcado por la escuela. La escuela dice a qué hora hay que levantarse, a qué hora hay que comer, a qué hora hay que descansar y a qué hora es el recreo. Entonces, al haberse superado los primeros días de sorpresa, los chicos están enojados porque les falta ese orden. El último grupo es el de los adolescentes. Ellos ya estaban en una guerra simbólica con sus padres y ahora están enojados porque les falta intimidad, porque tienen que compartir más tiempo con sus hermanos menores y porque tienen que ayudar con algunas tareas de la casa.
-Una vez que se supere esta instancia y se vuelva a la vida normal, ¿será necesario asistir psicológicamente a los niños?
-Los chicos han perdido el orden, pero tienen una plasticidad notable y se adaptan muy rápido a los cambios. Los que van a necesitar apoyo psicológico son los adultos, ya que ellos son los que están sobrellevando el peso de la responsabilidad de que haya comida en la casa y de que se mantenga un cierto orden y que todo no sea un caos. Los adultos están hackeados. Hay muchos que ya venían complicados por la situación económica y que hoy no tienen para comer. A los que ya la estaban pasando mal se les suman los cuentapropistas que generaban su ingreso todos los días y que hoy lo están perdiendo. La posibilidad laboral después de la pandemia será difícil. En el caso de los chicos, si ven a sus padres tranquilos, entienden que su mundo está a salvo. Ahora, si los ven nerviosos, tensos, incómodos o molestos por la pandemia, perciben que su mundo se está derrumbando. Lo que pase con los niños dependerá mucho de lo que nosotros espejemos.
El fin
Finalmente, el médico consideró que, en el mejor de los casos, la pandemia terminará “cuando todos nos infectemos de a poco”.
“El 90% de los contagiados pasan el virus sin tener que pisar un hospital. Lo pasan como un cuadro parecido al de la gripe sin consecuencias para el futuro. Por eso, cuando todos tengamos los anticuerpos, el virus buscará otros sitios o especies. Lo que se está haciendo con la cuarentena es evitar que el contagio se produzca simultáneamente como ocurrió en países como Italia y España. Allí, por no frenar la economía, se generó una ola enorme de contagios y se produjo una gran cantidad de muertes. Eso es lo que se quiere evitar en Argentina”, concluyó Orschanski.
Nicolás Cheetham. Redacción Puntal

