Río Cuarto |

Cuidado de la piel: dicen que hay más consultas y que cambió la mentalidad

Lo afirmó la dermatóloga Cristina Laje, quien hoy brindará una capacitación en el Colegio Médico. No obstante, la profesional remarcó que es necesario tomar mayor conciencia sobre los efectos negativos de la radiación solar

Bajo el título “Oncodermatología: hacia un diagnóstico precoz”, la médica dermatóloga Cristina Laje dará una charla hoy en el auditorio del Colegio Médico Regional Río Cuarto. En diálogo con Puntal, la especialista adelantó algunos de los ejes de su disertación y señaló que cada vez son más las personas que se acercan a los centros médicos para hacer consultas preventivas. 

“La charla (de hoy) es orientativa para que el médico clínico o el que está de guardia pueda tener elementos para hacer un diagnóstico rápido y oportuno de algo que pueda sospechar que es una patología potencialmente maligna. A la piel hay que saber leerla. La piel tiene mucho para decir. Es el órgano más grande que tiene el cuerpo humano y muchas veces lo bastardeamos. Hacemos cualquier cosa con nuestra pobre piel. Es bueno que el médico clínico o de cualquier otra especialidad tenga algunas herramientas básicas para eso. Por supuesto que también los equipamientos ayudan a completar los diagnósticos”, anticipó. 

-¿Es una problemática que ha despertado más consultas?

-Es llamativo. Desde hace un año o dos hay más demanda de consultas de personas que vienen a controlarse los lunares o la piel en general. Antes no pasaba eso. Antes, el paciente recurría al consultorio a plantear una cuestión particular y decía “me pasa tal cosa”. Ahora ya vienen pidiendo que le controlen los lunares. De a poco, la mentalidad va cambiando. Vienen de vacaciones y hacen consultas, por ejemplo. Eso es lo mejor, hacia eso tenemos que ir y no a que la gente venga a la consulta cuando la patología ya está instaurada porque llegamos tarde. Hay que hacer medicina preventiva, sobre todo en el tema cáncer. El doctor Marini, una de las personas que más saben sobre oncodermatología, dice que el cáncer de piel es una “epidemia” solapada. Nadie habla de una epidemia de cáncer de piel; sin embargo, en las dos últimas décadas aumentó el 20 por ciento la cantidad de casos. La gente no le presta atención. 

-¿A qué signos debemos prestarle especial atención?

-Hay muchos cánceres de piel y las manifestaciones son distintas. Sin embargo, en la charla (de hoy) vamos a abordar únicamente tres tipos. Uno de ellos es el melanoma. En este caso, hay que prestar especial atención a los lunares, si aparecen lunares nuevos o si los que están cambian (de tamaño, color o forma) y si el cambio es importante o no. También hay que prestar atención a la edad en la que aparecen los lunares. Es normal que aparezcan en los niños, los adolescentes o en los jóvenes de hasta los 25 o 30 años. Entonces, si yo tengo 50 años y me aparece un lunar, tengo que ver por qué me aparece si tengo una edad en la que no debería ocurrir. Los otros tipos son el basocelular y el espinocelular. Si una lesión simple no se me cura en un tiempo razonable, hay que prestarle atención porque puede ser que tenga alguno de estos tipos de cánceres de piel. 

“En todos los casos, un factor importantísimo es la radiación ultravioleta. El sol es fantástico, el sol es buenísimo, pero hay que exponerse con moderación. Hay que evitar los horarios inconvenientes. La radiación ultravioleta, en cualquiera de sus formas, daña la piel en forma irreversible. La piel tiene memoria, pasa el tiempo y pasa factura. Antes, cualquiera de este tipo de tumores se veía en pacientes de 60 años para arriba. Ahora, los tenemos en personas de 20 o 30 años en adelante. En otro orden, hay que decir que la cuestión genética también es importante. Sin embargo, el gen tiene que mutar para convertirse en melanoma. Asimismo, hay melanomas que no dependen del sol, como el melanoma dentro del ojo o en la planta del pie, por citar ejemplos”, agregó la doctora Laje.  

Más adelante, la dermatóloga se refirió a los mandatos sociales que hacen que las personas se expongan al sol sin recaudos. 

“Me refiero a la cultura de actividades al aire libre. Es decir, se practican deportes que son muy buenos, pero se los desarrolla a la peor hora y sin ningún tipo de protección. Por otro lado, tenemos la cultura del bronceado. Se habla de piel bronceada como sinónimo de salud y belleza. Eso va dañando la piel. Uno puede tener un buen bronceado sin exponerse a nada demasiado importante. Si uno toma sol en horarios no nocivos va a tener un bronceado mucho más prolongado. Además, hay que decir que bronceado no es lo mismo que quemado. Son muchos los que se exponen al sol al mediodía y quedan rojos como camarones y dicen que están bronceados cuando, en realidad, están quemados. 

-¿Cuáles son los horarios en los que nunca hay estar al sol?

-Muy fácil. Hay que pararse de espalda al sol y mirar el largo de la sombra. Si la sombra es igual o menor que mi altura no debo estar al sol porque quiere decir que tengo el sol muy arriba. Si mi sombra es igual o más larga que mi altura, sí puedo estar al sol. En todos los casos hay que recurrir a una protección solar adecuada. 

-¿Cómo sabemos cuál es la indicada?

-Para eso hay que ver el fototipo de piel. Un tono de piel no es igual a otro. Hay cuatro (algunos dicen cinco) fototipos. El más bajo de todos es el uno, que son las pieles de los noruegos, por ejemplo, que se caracterizan por ser muy blancas, como de porcelana, y que se defienden muy mal del sol. En el otro extremo está la piel del negro racial, que tiene mucha cantidad de melanina y se defiende mejor del sol. Para saber cuál es la prevención adecuada, lo mejor es ir al médico dermatólogo de confianza. Él va a ver qué tipo de piel tiene el paciente y en base a eso le recomendará la protección. En el mercado hay infinidad de protectores solares. Uno para cada necesidad. Recomiendo que sean protectores solares indicados por un profesional médico y de un laboratorio dermatológico, no cosmético. 

-¿Hay algún horario en particular para tener en cuenta?

-Se puede exponer al sol antes de las 10 de la mañana o después de las 4 de la tarde. Hay una serie de meses en los que uno debe evitar el sol. En nuestro lenguaje castellano, hay que evitar la exposición en los meses que llevan R: septiembre, octubre, noviembre, diciembre, enero, febrero, marzo y abril. Hay que tener cuidado. De mayo a agosto el sol es menos nocivo. 

-Muchos dicen “me expongo uno o dos días a la semana”…

-No importa, si en ese único día que se expuso al sol la persona se puso roja, quemó su piel y la dañó. Vienen señoras que dicen “las manchas que tengo son manchas de vieja”. Sin embargo, cuando les pido que me enseñen los antebrazos no encuentro ninguna mancha y eso es porque en esas zonas no han recibido sol. No hay manchas por edad, hay manchas por el sol. 

-No estamos bien educados en la materia…

-No, en absoluto. Y encima contamos con mandatos sociales que incentivan a hacer todo lo que no es saludable. 

-¿Es real que el protector solar debe usarse todo el año?

-Sí, en invierno y en verano. El protector solar debe usarse todo el año porque todo el año tenemos radiación ultravioleta. 



Los niños



“Si uno previene el daño solar en los niños, se está previniendo el cáncer de piel en un 80 por ciento. Si protejo al niño, prevengo el cáncer de piel en edad adulta. La concientización debe empezar por los niños, así lo han hecho en otros países del mundo y les ha dado muy buenos resultados”, agregó la doctora Laje sobre la importancia de preservar a los más chicos. 

-Es difícil entenderlo, porque la gente disfruta del sol…

-El sol produce sensación de bienestar y eso es adictivo. En invierno la gente no se siente tan bien como en verano. El daño del sol es a nivel molecular, a nivel ADN. El daño es irreversible. 



Nicolás Cheetham.  Redacción Puntal