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Es de Hernando e hizo cumbre en 4 de los 7 picos más altos del planeta

Se trata de Jonathan Stobbia, quien enfrentó su último desafío en el monte Denali, en Alaska. Como en cada expedición, hizo flamear la bandera de los veteranos de Malvinas en la cima

El Denali o monte McKinley es la montaña más alta de América del Norte, con una altitud de 6.190 metros sobre el nivel del mar, y está situada en Alaska. Allí, el hernandense Jonathan Stobbia cumpió un nuevo desafío para poder hacer flamear la bandera de los veteranos de Malvinas en los rincones más altos del planeta. En cada expedición, el vecino de la zona rinde homenaje a los excombatientes. Ya visitó cuatro de los siete picos más altos del mundo.

Semanas atrás, Jony anotó en su lista la cumbre del monte Denali, muy cerca del Polo Norte. Si bien pasó por experiencias similares en travesías anteriores, admitió a Puntal que esta fue una de las más difíciles, debiendo enfrentar 35 grados bajo cero y vientos de más de 50 kilómetros por hora el día en que alcanzó la cima.

El anterior objetivo había sido en 2018 el monte Elbrús -conocido como el techo de Europa-, pero luego de ello le diagnosticaron problemas cardíacos y debió apartarse de la actividad por un tiempo. No obstante, contra todos los pronósticos, pudo volver a la montaña y no sólo eso: logró vencer uno de los climas más duros del planeta.

“Después de que bajé del Elbrús me detectaron una arritmia y me dijeron que nunca más iba a poder hacer deportes. Estuve dos años parado sin hacer nada y volví a principio de año a entrenar, seis meses después se dio la oportunidad en Denali, que hace 2 años atrás hubiera parecido imposible”, relató.

-¿Cómo surgió la idea de hacer la expedición en Alaska?

-Yo lo tenía previsto en 2019, por motivos personales no pude y en 2020 el parque Denali no abrió por el coronavirus. En 2021 estaba en duda pero a último momento confirmaron la apertura del lugar, fue en el mes de marzo. Así, se reorganizó el viaje en medio de todos los líos de la pandemia. En junio la gente del parque nos hizo una entrevista para consultarnos nuestras condiciones para subir la montaña y la logística que se haría. Allí conseguimos la habilitación con los guardaparques, tuvimos unos retrasos en el vuelo porque había mal tiempo y no podíamos llegar al parque. La única forma de arribar es en avioneta. Luego de tres días, tuvimos uno muy bueno y ahí pudimos partir al campo base.

-Para quienes no conocen la montaña, ¿qué desafío implica el monte Denali?

-Denali está a 320 kilómetros del Polo Norte. Una particularidad es que es considerada la montaña más fría del mundo, las temperaturas medias normales son de -20 grados, llegando a -40 en algunos días que nos ha tocado. Es una montaña de difícil acceso, se llega al campo base sólo en avioneta. No tiene ningún tipo de infraestructura o logística organizada como otras montañas, no hay campamentos armados. Todo lo tenemos que llevar nosotros, sin posibilidad de ir a un centro de abastecimiento. Como estás en un lugar tan inhóspito, una vez que la avioneta te deja lo que llevaste es todo lo que vas a tener hasta el día que termine la expedición. Además, al estar tan cerca del polo, la capa de ozono está más pegada a la tierra, entonces eso quita mucho oxígeno. Se calcula que hay un 40% menos de oxígeno que en otras partes del mundo. El equivalente en cuanto al esfuerzo físico es escalar los Himalayas, por el tema de la aclimatación a la altura.

-¿Tus compañeros de expedición ya eran conocidos o los conociste durante el viaje?

-No, ninguno nos conocíamos. El organizador de la expedición nos conocía a cada uno. Nos conocimos en Anchorage, la ciudad más grande de Alaska. Fuimos 4 argentinos, un chileno y un chico de México, que es Rafa Jaime. Es un deportista de élite mexicano que es ciego. Es un referente del deporte paralímpico en el mundo.

-¿Cómo fue la experiencia y cuánto duró la llegada hasta la cumbre?

-Teníamos planeado hacer un excursión relativamente rápida, de 15 a 17 días. Por motivos del clima, que uno no puede manejar, se nos extendió y terminamos estando 24 días arriba de la montaña. Hay que tener en cuenta que en esta montaña se transita permanentemente entre glaciares y nieve. Además hay mucha amplitud térmica en el día. A lo mejor estás a 0 grados, se levantó viento y te lleva la temperatura a -20 o viceversa, sale el sol y se va a 20 o 25 grados. Uno de los días más largos que tuvimos nos levantamos a desarmar campamento a las 3 de la mañana y hacía -18 grados, pero a las 3 de la tarde hacía 40 grados. El cuerpo lo siente mucho y eso le da una dureza extra a la montaña.

La bandera de Malvinas y

la foto que no pudo ser

Como en cada ocasión que hace cumbre, ya es un ritual que Jony tome la fotografía con la bandera de los veteranos de Malvinas en la cima. Sin embargo, esta vez no pudo haber foto del preciado momento en que desplegó el estandarte a centímetros del cielo. Las temperaturas que superaban los 30 grados bajo cero congelaron todos los dispositivos electrónicos y no pudo haber recuerdos.

-¿La bandera de Malvinas estuvo en el pico del monte Denali?

-La foto es un pendiente que me queda con Denali porque el día de cumbre fue muy duro. Terminamos llegando al pico en 11 horas y en las 4 últimas horas se nos levantó viento de más de 50 kilómetros por hora y temperaturas de -35. Eso nos hizo súper complicada la llegada y la estadía en la cumbre. Estuvimos no más de 8 minutos porque no se podía estar. Sacamos un par de fotos y videos del momento pero a esa temperatura las baterías de los aparatos digitales no aguantan. De las fotos no salió casi ninguna y ahí estaba la de la bandera porque la llevo a todos lados. Es una insignia muy particular mía, es una identificación. Si bien la foto no salió, la bandera de los héroes de Malvinas estuvo en la cima.

El estandarte que el montañista lleva por doquier es un regalo que le hizo un excombatiente de Malvinas de la agrupación que tiene sede en Hernando.

Otro dato interesante que tuvo la expedición en la que participó el hernandense es que fue la primera en Iberoamérica en alcanzar la cumbre con una persona no vidente.