El párroco José Manuel Jiménez, de la localidad salteña de Rosario de la Frontera, ciudad donde vive la mujer violada cuando caminaba por una playa de la localidad santacruceña de Puerto Deseado, junto a su hijo de 4 años, que fue asesinado a golpes, se unió ayer al pedido de "justicia" y que los acusados se dignen a "pedir perdón" a toda la familia que sufrió la pérdida de un ser querido y la aberración de un ataque sexual.
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