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Té y sensaciones de Río Cuarto que enamoran y viajan por el mundo

Cura Te Alma dio sus primeros pasos hace seis años en el garage de la casa de Belen Avico. Hoy su producción está en la prestigiosa Galería Kaufhof, en Alemania, y en Punta del Este. Ahora sube la apuesta y va por más

Cuando uno toca el timbre en la esquina de la avenida Marcelo T. de Alvear, el aroma a jenjibre, naranja, menta y pétalos de rosa, sobre una profunda base de té, envuelve el ambiente. Pero cuando la puerta se abre, una bocanada de sabores se perciben en el aire. Es el común denominador de todos los ambientes de la casa en la que funciona una jóven pero vigorosa empresa riocuartense que nació hace apenas seis años, pero que rápidamente dio sus primeros pasos y ya empezó a desplegar sus alas.

Cura Te Alma no nació convencionalmente. La empresa produce blends premium de té con casi 50 variedades, mientras explora algunas nuevas combinaciones para los exigentes paladares a los que apunta en el país y en el exterior. La calidad es la apuesta permanente, y no sólo en el producto sino también en el packaging. Todo parece en perfecta armonía.

Con materia prima que viaja desde Misiones, un ambiente propicio para el desarrollo de la Camellia sinensis, la planta de te que tiene su meca en China pero que en el extremo de la Mesopotamia logra variedades orgánicas de punta. Desde allí vienen las hebras que luego son combinadas en base a recetas propias, desarrolladas por Belén Avico, la creadora de la empresa que no para de cosechar reconocimientos locales, nacionales e internacionales. Belén recibió múltiples distinciones por su espíritu emprendendor, que asegura que cultiva desde muy pequeña, cuando organizaba los juegos entre amigos y primos, hasta unos años más tarde cuando en plena adolescencia se animó a vender vinos de una bodega mendocina. Fue su primer contacto directo con el comercio de sabores.

Lo del té surgió mucho después, en Europa, cuando se radicó en Holanda, en donde años más tarde, ya con la producción en marcha, le entregó una lata de sus blends en la mano a la reina Máxima. Pero allí se sintió atraída por los enigmas del té. Por sus cualidades, y lo que era capaz de transmitir. Para Belén Avico el té es mucho más que una exquisita infusión. Tiene que transmitir conceptos, emociones, sensaciones. Y sobre esas bases se construyen sus blends, en una habitación colmada de aromas.

Pero lejos de ese ámbito, Belén era ejecutiva de cuentas de una empresa taiwanesa que estaba radicada en Róterdam para todo el mercado de Europa. “Era ejecutiva de ventas para España y Portugal”, recuerda, más cerca de los fríos negocios a escala mundial que de los abrazadores placeres de una taza de té.

“Cura Té Alma nació de una búsqueda personal, aunque mi pasión del té lo desarrollé en mis ocho años en Holanda. Y en un momento regresé a Argentina porque quería tener mis hijos acá”, recuerda. Pero de las grandes empresas con base en Europa a la planta de té misionera hubo un capítulo previo que ayudó a conectar ambos mundos: un año sabático como mochilera recorriendo desde México hasta Argentina le abrió las puertas a la conexión con otro mundo. En Cachi, en el interior profundo de Salta, donde los pimientos tiñen de rojo los cerros, descubrió que su interés y gusto por el té podrían convertirse en una empresa. “Cuando volví a Río Cuarto y le conté a mi familia la idea me dijeron que estaba loca. ‘¿A quién le vas a vender té?’”, recuerda que le preguntaban.

Allí empezaron a tomar forma las primeras mezclas, prueba y error, hasta lograr las alquimias, blends y sabores que aseguren que el olfato y el paladar sientan lo mismo al tomar un té. El desafío no era sencillo.

“Hoy miro para atrás, que lo hago muy poco porque en realidad siepre tengo la mirada hacia adelante, pero lo hecho es mucho en poco tiempo. De todos modos no me detengo ahí ni me conformo. Estoy cada día pensando en cosas nuevas y viendo oportunidades”, explicó Avico a Tranquera Abierta.

La semana que viene la producción de Cura Té Alma viajará a Paris a presentarse con un stand en la Sial, la máxima feria de alimentos del mundo. “No tenemos nada que envidiarle a la producción que hay en París. La presentación de nuestros productos también está muy cuidada y es muy aceptada”, agregó.

Cura Té Alma tiene hoy 50 variedades y su principal canal de comercialización es el mayorista, que es monitoreado desde Río Cuarto. “Siempre quiero saber dónde está mi producto, cómo está exhibido, si se mueve. Y por eso nunca tercerizamos ese segmento”, explica. La produccion sale de la empresa hacia 300 puntos de todo el país: tiendas gourmet, delicatessen, hoteles. A esa estructura se agregan las tiendas propias de Punta del Este, Buenos Aires y Mendoza. Y ahora inicia la etapa de las franquicias para desplegar sus sabores y conceptos con más fuerza en las provincias del país.

De las hebras misioneras a los saquitos y la yerba

Belén Avico asegura que no para nunca y que esa es una característica a la que le adjudica su presente. Por eso no tarda en contar sus nuevas metas: té en saquito con tres variedades y el desembarco en el mundo de la yerba orgánica.

“El saquito ya está en producción, es nuevo, y va a estar para comienzos de diciembre”, relata la empresaria. La apuesta es más masiva, incluso para desembarcar en las grandes superficies, “pero siempre manteniendo nuestra identidad; va a ser un saquito con una presentación premium”, explica.

Prepara una linea típica inglesa, una para liberar toxinas y una tercera sin teína que es una infusión frutal.

Pero la semana que viene, junto con las valijas y el pasaporte, viajará a la Sial de París con la yerba mate como infusión, trabajada en blends con pétalos de rosa. “Eso va a salir a la venta en latas de medio kilo con pico vertedor, con saquito de té, enfocado mucho para el mercado externo, lo que es Asia y Europa”, contó Avico.

Entre los mercados próximos a captar con Cura Té Alma aparece Chile, el mayor consumidor de Té de América Latina. Para eso la empresa ya realizó una misión comercial y ahora intentará la conquista.


Gonzalo Dal Bianco
Tranquera Abierta