A 25 años de su nacimiento, la compañía celebró su aniversario y repasó una historia que empezó mucho antes de su desembarco en el mercado. Grido, el principal productor de helados de Latinoamérica, reunió a unas 3.000 personas en el Complejo Ferial Córdoba y confirmó un nuevo objetivo: duplicar su producción y avanzar con su desembarco en Brasil en los próximos años.
Detrás de ese crecimiento hay una historia familiar que se construyó a lo largo de décadas. El vínculo de los Santiago con el mundo del helado comenzó en la distribución de marcas tradicionales, continuó con la comercialización de insumos y dio un salto clave con la adquisición de una heladería en barrio Alto Alberdi. Desde ahí, a comienzos del 2000, la familia decidió lanzar su propio proyecto con una idea clara: fabricar un producto de calidad, pero accesible, y lograr que el consumo deje de ser ocasional.
El arranque no fue lineal. Incluso el nombre original del emprendimiento tuvo que modificarse antes de salir al mercado por un conflicto con otra marca. Ese inicio, atravesado por ajustes y decisiones rápidas, terminó marcando una lógica: adaptarse para crecer.
La crisis de 2001, lejos de frenar el proyecto, aceleró su desarrollo. La salida de competidores tradicionales abrió espacio para consolidar el modelo y expandirse con mayor velocidad. Con el tiempo, la marca empezó a multiplicarse en barrios y ciudades, acercando el helado a la vida cotidiana.
“Empezamos en un momento complejo, en el 2000. Podríamos haber elegido otro momento pero bueno se dio así. Queriamos buscar la forma de que el helado se consumiera más”, recuerda Sebastián Santiago, director comercial y miembro de la familia fundadora en una entrevista con Punto a Punto. Ese objetivo se tradujo en un cambio concreto en los hábitos. El consumo per cápita en Argentina pasó de 3 kilos por persona a 9 kilos anuales.
Uno de los pilares de ese crecimiento fue el modelo de franquicias, que permitió escalar el negocio sin perder cercanía con el cliente. “Con el modelo de franquicia logramos un modelo bien escalable. Una vez que vimos que la llegada al barrio funcionaba, dijimos bueno, la franquicia es el modelo ideal para expandirlo”, explica. Hoy, la red cuenta con 2.100 puntos de venta en cinco países.
Ese despliegue también impulsó la creación de un entramado productivo que se extendió por todo el país. “Y sí, de cero proveedores hoy tenemos una red de 2.000 proveedores y son 2.000 pymes de distintas partes del país que nos proveen de leche, de crema, de fruta”, detalla Santiago.
El impacto en el empleo fue otro de los ejes destacados. “Hoy tenemos 1.000 empleados directos y tenemos unos 10.000 en la red de franquicias y unos 1.000 más en la red de heladerías sociales de Vía Bana”, precisa. Y agrega: “Parece mentira, pero cada heladería genera más o menos cinco o seis puestos de trabajo”.
En paralelo, el crecimiento productivo mostró cifras contundentes. “El crecimiento productivo fue exponencial…Hoy estamos fabricando 100 millones de kilos, el primer año fabricamos 100.000 kilos. Los números son así exponenciales”, afirma.
Ese volumen posicionó a la compañía como líder regional y como una de las principales cadenas a nivel global. “Nosotros somos la cuarta cadena a nivel mundial, cadena de helados. O sea, los primeros son americanos y estamos ahí empujando, aparece un chino ahora, pero bueno, estamos ahí en ese ranking. O sea que vamos por el podio”, cuenta.
De cara al futuro, la empresa proyectó un nuevo salto en escala. “Hoy estamos con el desafío de ampliar nuestra planta de producción, llevarla de 100 millones a 200 millones para los próximos 10 años”, indica. El plan incluye inversiones en infraestructura, como nuevas cámaras automatizadas y la ampliación de líneas productivas. “De ocho que tenemos hoy, es ir ampliando una línea nueva por año. Vamos a llegar a tener, calculo, 10 más”, detalla.
En paralelo, la expansión comercial continuará con más franquicias. “Tenemos un plan al 2040 en llegar a las 4.000 franquicias donde incluiríamos a Brasil como un nuevo destino y seguir creciendo en la región”, explica. El desembarco en ese mercado ya tiene un horizonte. “Estamos en eso, analizando redes en el mercado, estamos calculando para el 2028 más o menos”.
A 25 años de su creación, Grido pasó de una heladería de barrio a una red internacional con presencia industrial, territorial y social. Un crecimiento que no solo transformó a la empresa, sino también la forma en que millones de personas incorporaron el helado a su vida cotidiana.