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Barren calles, hicieron un curso de computación y ahora son los capacitadores

Tres jóvenes de Laboulaye que participan de un programa municipal de empleo se sumaron como voluntarios a dar clases de computación en el Punto Digital. Para ellos, implica una oportunidad para afianzar su autoestima y generar nuevos vínculos

Cuando María Luz Quevedo, de 24, Agustín Morales, de 21, y Nicolás Bidondo, de 24, ingresaron al Programa Emprender que impulsa la Municipalidad de Laboulaye no esperaban lo que iba a ocurrir unos meses después.

En una primera instancia, el programa de inserción laboral destinado a personas entre 18 y 40 años les propone a los participantes recibir capacitaciones de huerta, costura, tejido y manualidades, cuidado del adulto mayor y computación, más otros talleres de emprendedurismo, manejo de alimentos y cuidado de la salud integral. A cambio de esta formación, las personas tienen que cumplir tareas de mantenimiento en un espacio público. Por cumplir estos requisitos, cada uno recibe una retribución económica de $ 12.000.

En el caso de los jóvenes, a los tres les toca barrer calles en la localidad de lunes a jueves, y los viernes coinciden en el curso de computación que se dicta en el Punto Digital, espacio que funciona hace cuatro años.

Luego de advertir el interés en la temática y la facilidad que tenían para adquirir los conocimientos en manejo de Word y Excel, y herramientas de internet, el docente a cargo Carlos Alicio, quien además es licenciado en Economía, se le ocurrió proponerles la idea de armar un taller básico de computación para otras personas que pudieran asistir al Punto Digital.

Los chicos, sin dudarlo, se sumaron al proyecto como docentes voluntarios. Así, a lo largo de casi un mes y medio fueron programando las clases, armaron el cronograma de contenidos y una presentación para compartir con sus futuros estudiantes.

Finalmente, la primera clase comenzó a fines de mayo y el curso finalizará en julio. Hay cinco estudiantes que están siendo capacitados por los tres jóvenes.

“Siempre me gustó la tecnología. A lo largo de las clases, Carlos sugirió que le enseñemos de forma voluntaria a gente que no tiene ni idea desde cómo prender la PC, manejar el mouse o el teclado. Y con mis compañeros creemos que la tecnología debería estar al alcance de todos, porque para cualquier trámite que quieras realizar hoy hace falta acceder a una computadora y hay personas que no saben cómo utilizarla o dependen de alguien para ello”, explicó María Luz Quevedo.

Con mis compañeros creemos que la tecnología debería estar al alcance de todos, porque para cualquier trámite que quieras realizar hoy hace falta acceder a una computadora y hay personas que no saben cómo utilizarla o dependen de alguien para ello Con mis compañeros creemos que la tecnología debería estar al alcance de todos, porque para cualquier trámite que quieras realizar hoy hace falta acceder a una computadora y hay personas que no saben cómo utilizarla o dependen de alguien para ello

Las clases que brindan son de manejo de Word (editor de texto) y Excel (hoja de cálculo). “Les damos ejercicios para que se den cuenta cómo cambiar el tipo de letra, como editar un texto, y les vamos a enseñar a usar Excel. La verdad me gusta mucho dar las clases, me lancé sin saber cómo ser docente, y si bien la primera clase estaba un poco nerviosa después le agarré la mano y se me hizo más fácil”, añadió la joven.

Por su parte, Nicolás Bidondo contó a Puntal que se acercó al Programa Emprender por una “necesidad de trabajo” ya que reciben una remuneración mensual y que actualmente está buscando empleo hasta poder ingresar a la carrera de Comunicación Social, que es su deseo.

“Empezamos el Programa sabiendo que no iba ser solo una oportunidad de empleo sino de recibir capacitación en algo que podíamos elegir. Eso me interesó”, comentó. Además de formarse en informática, el aprendizaje en habilidades blandas fue un tema que le gustó mucho. Lo que no esperaba era convertirse en docente.

Empezamos el Programa sabiendo que no iba ser solo una oportunidad de empleo sino de recibir capacitación en algo que podíamos elegir. Eso me interesó Empezamos el Programa sabiendo que no iba ser solo una oportunidad de empleo sino de recibir capacitación en algo que podíamos elegir. Eso me interesó

“Acerca de la transición de ser alumno a docente en la alfabetización digital nos gustó la idea de acercar a la gente al Punto Digital y desnaturalizar lo que se piensa como tecnología. También nos interesó que la gente se sintiera cómoda para preguntar si hay algo que no entendía”, explicó.

El más joven, Agustín Morales, dijo que a través de este voluntariado descubrió que le gusta la docencia y, sobre todo, “dar clases de computación”.

Nuevas oportunidades

María Luz tiene un hijo y estudiaba la carrera Diseño y Producción Audiovisual en la Universidad de Villa María pero tuvo que abandonar y regresar a su ciudad natal. “Se hace difícil encontrar trabajo y más siendo mujer, así que cada oportunidad que se presente la voy a aprovechar así me capacito y también porque quizá es algo en lo que soy muy buena pero yo no lo sabía, entonces el objetivo es que esto me ayude a abrir otras puertas”, señaló la joven. De hecho, tras empezar a dar clases en el Punto Digital, pudo encontrar un cliente para hacer marketing digital. “Ahora dejé de trabajar ahí porque la dueña aprendió el manejo de las redes y eso me pone feliz, que la gente aprenda cómo hacer las cosas por sí sola”, comentó.

Ahora está dando clases particulares a una señora de 74 años y disfruta de esa tarea. “No solo le enseño, sino que le hago compañía y me gusta mucho”, contó.

El impulsor

Carlos Alisio es el coordinador del Punto Digital de Laboulaye que funciona hace cuatro años en la localidad. Contó a Puntal que apenas inauguraron y se consolidaron, los “agarró la pandemia” y recién el año pasado pudieron retomar las actividades de a poco. “Cuando vinieron estos chicos del Programa Emprender a tomar el curso de Informática, les conté que quería armar una capacitación abierta al público y se prendieron”, dijo.

Si bien no terminaron de hacer el curso de capacitación, uno de los objetivos de Alisio es que “se empiecen a valorizar como profesionales”. “Yo quería mostrarles que con las herramientas que han adquirido en el curso, manejo de Word, Excel, herramientas en línea y Google, ellos pueden replicar el conocimiento en otras personas. El voluntariado no solo busca que puedan compartir herramientas técnicas sino el desarrollo de habilidades blandas, por ejemplo, la división de tareas, la resolución de conflictos, que sepan que una cosa es ser compañeros de curso y otra es ser docentes, que hay horarios que cumplir, aprender a ponerse de acuerdo y tenerse paciencia”.

El voluntariado no solo busca que puedan compartir herramientas técnicas sino el desarrollo de habilidades blandas, por ejemplo, la división de tareas, la resolución de conflictos, que sepan que una cosa es ser compañeros de curso y otra es ser docentes El voluntariado no solo busca que puedan compartir herramientas técnicas sino el desarrollo de habilidades blandas, por ejemplo, la división de tareas, la resolución de conflictos, que sepan que una cosa es ser compañeros de curso y otra es ser docentes

“Convoqué a estos tres jóvenes porque en ellos vi su rápida capacidad de aprender y que necesitan apoyo para abrirse camino. Tienen las capacidades pero por ahí se subestiman muchísimo y yo les digo que sepan esperar, que confíen en que les va a surgir una oportunidad de empleo”, señaló.

“Me gustaría abrir para otros voluntarios, de hecho ya hablé con una chica que está terminando el secundario y la idea es que pueda dictar un curso de Scratch (diseño de videojuegos) para chicos”, contó.

Alisio sostiene que lo importante es participar y generar vínculos: “A lo mejor la misma persona que está recibiendo el curso conoce a otra persona que necesita emplear a alguien que sepa computación, o hay gente grande que quiere tomar clases particulares y ahí pueden sumarse, como el caso de Luz”, ejemplificó.