El próximo 5 de enero, cuando la KTM Nº 113 cruce la rampa de largada, Sebastián Urquía estará comenzando su octava participación en el Dakar. En esta oportunidad, será la segunda vez que corra en tierra árabe.
La aventura en el Dakar comenzó para Sebastián Urquía en el 2014, donde con una Yamaha cumplió con el recorrido total, finalizando en el puesto 69.
En los tres años siguiente, 2015, 2016 y 2017 no pudo completar la prueba, abandonando en las etapas 11, 9 y 10, siempre por problemas menores, pero insalvables para llegar al final de dichas etapas.
Para la edición del 2018, tomó la decisión de cambiar de marca en la moto y se subió a una KTM, y con nueva asistencia, logró llegar al final en el puesto 73.
En el 2019, último año que el Dakar se corrió en Sudamérica, en la tierra peruana, Urquía logró la mejor colocación de su historial al ocupar la 45º posición.
El Dakar se mudó a Arabia Saudita en el 2020 y el representante dehecino culminó la carrera en el 59º puesto.
Luego de un “recreo” de dos años, Sebastián Urquía decidió volver a la tierra árabe para iniciar otro Dakar. Puntal estuvo conversando con él para conocer que lo llevó a tomar la iniciativa de volver a correrlo y cual es su preparación, tanto física como mecánica, para esta nueva competencia.
“En estos dos años que no corrí, volví a disfrutar de las fiestas de fin de año y vacaciones con la familia, aunque siempre siguiendo muy de cerca que pasaba en la carrera, mirando los tiempos en línea y siempre conectado a cada novedad que se produjera.
Siempre seguí corriendo en motocross, como lo hice toda mi vida, y este 2023 le di mucha más fuerza a mi presentación en el torneo argentino, donde logré el subcampeonato.
Cuando se corrió el Desafío Ruta 40, el equipo que siempre me atendió en los últimos años, el Experience Xraids de España, me trajó la moto y corrí con muy buen ritmo y me di cuenta que el entrenamiento del motocross me dio más agresividad para correr, esto me dio el empujón necesario para volver a correr el Dakar”.
Luego del Desafío Ruta 40, ¿como siguió tu entrenamiento, tuviste algún otro contacto con la moto?
“Hace unos meses viajé a España y con el equipo definimos muy bien como y con que correr.
Lo haré con una KMT 0 km., moto que ya la probé en ese viaje, es totalmente distinta a la anterior técnicamente, mucho más preparada y armada para la geografía de Arabia Saudita, y siempre con la asistencia de ellos”.
En esa oportunidad, ¿pudiste probar la nueva moto, analizar y estudiar los cambios técnicos para poder resolverlos en carrera?
“Hicimos unos días de prueba en lugares cercanos al taller del equipo y pude conocer a la perfección la moto. Es más liviana, con muchos detalles distintos en lo que hace a las ruedas y su configuración. Me sentí muy a gusto con la KTM y ya se han realizado muchos controles para llegar a la verificación en perfecto estado”.
En cuanto a la navegación, también hay cambios, ¿los pudiste analizar y conocer a los nuevos elementos con que correrán?
“Ahora corremos con una Tablet en vez del rollo de papel con la hoja de ruta. Yo lo conocí en el Desafío Ruta 40, es casi igual, pero me preocupa que pueda haber problemas técnicos por las vibraciones de la moto en carrera. Es un elemento nuevo y si lo ponen en funcionamiento debe estar bien probado ya.
También se ha variado la velocidad máxima, para nosotros ahora es de 170 km/h, y los avisos de la Tablet comienzan a sonar a los 150 km/h aproximadamente.
También tiene varias alarmas más, que nos permiten ir mas seguros durante la carrera y cometer menos errores”.
Por último, ¿Cuál es la expectativa para esta nueva edición del Dakar?
“Como siempre, la primera es completar la carrera, luego la de cometer la menor cantidad de errores para finalizar en el mejor puesto posible, lo cual es muy difícil para pilotos que no somos profesionales en la especialidad.
Otra es que, como este año seremos muy pocos argentinos corriendo, poder representar al país de la mejor manera posible festejar en la rampa de llegada el 19 de enero en Yanbu, punto final del Dakar 2024”.

