Dan de comer a más de treinta niños en el barrio Santa Rosa
Se trata del comedor “Divino Niño”, que funciona a metros del Centro Cívico y que cuenta con la merienda diaria y la cena dos veces por semana para todos los chicos del sector
En el barrio Santa Rosa, a pocos metros del edificio del Centro Cívico y el nuevo Palacio de Tribunales, funciona el comedor “Divino Niño”, un espacio que desde hace un año recibe a los pibes del barrio y les da la merienda y una comida. Prácticamente sin ayuda de ningún tipo, Liz Vasquez, una vecina del sector, les brinda contención a los pequeños.
A diario, se acercan al merendero que coordina Liz más de 30 chicos de la zona, justo detrás de Tribunales, para recibir la merienda. Ésto lo hace durante la semana, y dos días entrega la cena a los chicos. Algunos días son más los que van en busca de una ayuda, otros son menos, pero la realidad con la que se enfrenta, asegura, es muy complicada.
Desde hace 1 año funciona el merendero solamente con donaciones que la misma Liz realiza y de la gente que se acerca a través de las redes sociales, sumado al aporte de algunas organizaciones que suelen acompañarla.
Es por esto que pide ayuda a toda la ciudadanía de alimentos para los pequeños, como arroz, fideos, carne, salsas, verduras, al igual que una heladera para conservar todo.
Entre las actividades que se llevan a cabo desde el espacio, se realizó, previo al inicio de las clases, una gran colecta de útiles escolares para los chicos que allí asisten, y una vez a la semana los visita una trabajadora social para hacer gestiones de documentación, trámites, por discapacidad, y asesoramiento para acudir a Anses, entre otras iniciativas.
Del mismo modo, en el Divino Niño se realiza el acompañamiento a las familias de la zona para la entrega de medicamentos y ayudarlos en casos de urgencias.
Liz es oriunda de Paraguay, trabaja como enfermera, y ante las necesidades con las que se enfrenta el barrio en el que vive, decidió abrir las puertas de su casa y dar una ayuda. Con mucha energía, enfrenta a diario todas las tareas del merendero, y espera mejorar la situación de los pequeños.
De hecho, además de la comida, espera ofrecerles a los niños actividades que puedan ocupar su tiempo. Así es el caso de una biblioteca que allí está formando y que está a punto de habilitar para los chicos.
Del mismo modo, como es su especialidad, quiere avanzar en el salón que preparó para dar la merienda, y ofrecer un espacio de enfermería como para atender a los niños ante cualquier necesidad que presenten.
Asegura que por el momento no recibe aportes de ningún estamento del Estado, pero que espera poder ser recibida pronto, mientras que solicita una ayuda para no dejar de dar la copita o las cenas que ofrece en la semana.
Peligrosas condiciones
Una de las preocupaciones de Liz pasa por las condiciones en las que se encuentra el barrio donde está el merendero, considerando que suele inundarse mucho. Está previsto que esta semana, desde el partido Respeto reciba aportes de materiales y una minga comunitaria para terminar el salón y techarlo, así este invierno no pasarán más frio.