El próximo ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, hizo un duro diagnóstico sobre la situación del hambre en nuestro país al afirmar que "más que un lujo, comer pasó a ser una odisea", en una entrevista con el sitio Marca Informativa.
Tras recordar que hay casi un 60% de niños, niñas y adolescentes bajo la línea de pobreza, explicó el plan de emergencia ante el desastre alimentario, con dos ejes principales: el acceso a la Canasta Básica de Alimentos para toda la población y la tarjeta que permitirá la distribución de los alimentos.
Tranquilo, sencillo y de trato cordial, Daniel Arroyo pasó de la relativa tranquilidad de una banca en Diputados a ser uno de los ministros centrales del Gobierno que asumirá el 10 de diciembre.
Fue uno de los primeros nombres que surgieron para el gabinete de Alberto Fernández: desde que se consumó la victoria del Frente de Todos, su nombre estuvo firme para ocupar la cartera que finalmente tendrá a su cargo, la de Desarrollo Social.
El fantasma del hambre
Desde ese cargo, deberá enfrentar al fantasma del hambre que volvió a acechar a la Argentina.
"Se cayó toda la economía", arranca Arroyo.
Hace por lo menos dos años que advierte por la situación social y alimentaria que se fue gestando, pero dice que en los últimos 60 días "se complicó del todo".
"Se cayeron las changas y siguen subiendo los alimentos. Se come cada vez peor, se saltean comidas. Se ve mucho mate cocido y torta frita en los comedores, y poca leche y otros productos", añade.
La malnutrición llegó de la mano de la crisis económica y afecta a gran parte de la juventud argentina. "Estamos yendo a una generación de chicos petisos y obesos", se lamenta, y asegura que "más que un lujo, comer pasó a ser una odisea".
Arroyo explicó los dos ejes centrales que tendrá la lucha contra el hambre en el corto plazo.
La primera premisa es que "todos tienen que acceder a la Canasta Básica de Alimentos".
Para eso, es necesario que los productos estén en la góndola, que se fortalezca la economía popular y a los pequeños productores.
En segundo término, detalla una medida concreta como la distribución de una tarjeta de alimentos, que no permitirá la extracción de dinero.
"Vamos a poner énfasis en lácteos, carne, verdura, frutas", se entusiasma. Destacó que, de este modo, la familia organiza su propio esquema de comidas y además adelantó que las compras de alimentos con la tarjeta quedarán registradas para que un grupo de nutricionistas pueda supervisar lo que come cada familia.
Tranquilo, sencillo y de trato cordial, Daniel Arroyo pasó de la relativa tranquilidad de una banca en Diputados a ser uno de los ministros centrales del Gobierno que asumirá el 10 de diciembre.
Fue uno de los primeros nombres que surgieron para el gabinete de Alberto Fernández: desde que se consumó la victoria del Frente de Todos, su nombre estuvo firme para ocupar la cartera que finalmente tendrá a su cargo, la de Desarrollo Social.
El fantasma del hambre
Desde ese cargo, deberá enfrentar al fantasma del hambre que volvió a acechar a la Argentina.
"Se cayó toda la economía", arranca Arroyo.
Hace por lo menos dos años que advierte por la situación social y alimentaria que se fue gestando, pero dice que en los últimos 60 días "se complicó del todo".
"Se cayeron las changas y siguen subiendo los alimentos. Se come cada vez peor, se saltean comidas. Se ve mucho mate cocido y torta frita en los comedores, y poca leche y otros productos", añade.
La malnutrición llegó de la mano de la crisis económica y afecta a gran parte de la juventud argentina. "Estamos yendo a una generación de chicos petisos y obesos", se lamenta, y asegura que "más que un lujo, comer pasó a ser una odisea".
Arroyo explicó los dos ejes centrales que tendrá la lucha contra el hambre en el corto plazo.
La primera premisa es que "todos tienen que acceder a la Canasta Básica de Alimentos".
Para eso, es necesario que los productos estén en la góndola, que se fortalezca la economía popular y a los pequeños productores.
En segundo término, detalla una medida concreta como la distribución de una tarjeta de alimentos, que no permitirá la extracción de dinero.
"Vamos a poner énfasis en lácteos, carne, verdura, frutas", se entusiasma. Destacó que, de este modo, la familia organiza su propio esquema de comidas y además adelantó que las compras de alimentos con la tarjeta quedarán registradas para que un grupo de nutricionistas pueda supervisar lo que come cada familia.

