Admite que hay un vacío que aún no logró cerrar en los 12 meses que transcurrieron desde aquel fatídico accidente ocurrido en la tarde-noche sobre la autovía de la ruta 36. Y sospecha, además, que la misma sensación sienten muchos cordobeses.
Natalia de la Sota, la hija del exgobernador, que desembarcó en la arena política con más fuerza desde el fallecimiento de su padre, se planta y cuenta cómo lleva adelante esta etapa de su vida aferrándose a las enseñanzas que directa o indirectamente le dejó su padre.
“Fue un año muy complicado con muchas ausencias, para mí y para muchos, y por eso lo vamos a tratar de recordar de la mejor forma este domingo”, arrancó contando en una entrevista que ayer dio al programa Buen Día Río Cuarto, en la previa de lo que será mañana la ceremonia religiosa que se dará en la capital provincial y que además contará con la presencia del candidato a presidente del Frente de Todos, Alberto Fernández. Hace pocas semanas, Natalia y Alberto compartieron un encuentro cuya foto rápidamente se viralizó en las redes sociales y solidificó el acercamiento entre amplios sectores delasotistas y el exjefe de Gabinete de Néstor Kirchner.
“Como cualquier familia lo haría, queremos recordarlo con una misa y esperamos encontrarnos con todos quienes lo han querido tanto, quienes lo respetan y lo tienen en su corazón y su recuerdo. Creemos que es la mejor manera de estar, todos juntos, en una ceremonia religiosa. Y por eso todos quienes quieran participar serán bienvenidos y vamos a estar esperándolos. Y quiero también agradecer a Río Cuarto y a quienes pidieron y organizaron una misa también en la parroquia Nuestra Señora de la Merced el domingo a la mañana, que también se replicará en muchas ciudades y pueblos de la provincia”, dijo la legisladora electa de Hacemos por Córdoba en referencia a la ceremonia que tendrá lugar también mañana en Río Cuarto.
¿Considerás que está debidamente reconocida la figura de tu padre a un año de su desaparición?
Siento que sí está reconocida plenamente la figura de papá y es lo que sentí durante todo este año en distintos puntos de la provincia, en cada visita que realizamos. Pero además, en cada lugar encuentro la huella de los gobiernos de mi padre, y por supuesto que de Schiaretti también. Encuentro su obra y la gente que siente la misma ausencia que nosotros; esta orfandad que sentimos. Y el mayor reconocimiento que recibimos es el cariño enorme que voy recogiendo a medida que camino la provincia.
¿Y qué te dice la gente en esas recorridas cuando recuerda la figura de tu padre?
La verdad es que lloramos un poco cuando lo recordamos con la gente. Lo más importante fue que él demostraba estar cerca, atento a las necesidades. Era un vecino más y particularmente en Río Cuarto, que es donde más se escucha esto. Y eso, en una personalidad y en un dirigente de la política, es una de las mayores virtudes.
¿Y qué te dejó en su plano político a vos que decidiste meterte de lleno en esa arena?
Se caracterizó por ser un hombre de diálogo, de consenso, de ponerse de acuerdo, más allá de las diferencias que seguramente tenemos muchos. Hoy más que nunca, con el ánimo más afectado, es cuando más se necesita sentarse en una mesa y ponerse de acuerdo, tratando de encontrar las coincidencias y dejando de lado las diferencias. Ese es el mayor legado y aprendizaje que pude tener yo y muchos de mi papá.
Alguien que antes de ser gobernador perdió y mucho...
Sí, claro. De esa época recuerdo un hombre tenaz, insistidor. Tenía su vocación, su deseo, su objetivo e insistió muchas veces. Pero perdíamos! Y los domingos después de las elecciones, yo era chica, y había que volver al colegio... Perdedora, peronista, todo mal; en ese momento era toda una tristeza. Pero me acuerdo de aquellos momentos de su capacidad de reconocer las derrotas y eso me parece una condición fundamental. No dudaba, no se enojaba y, al contrario, redoblaba los esfuerzos y salía con más ganas a caminar la provincia otra vez.
Enfrente había una figura también de relevancia como Angeloz...
Angeloz era su rival, era gobernador, quien tenía todo el poder, el líder del radicalismo. Era difícil pelear contra esa fuerza que era tan importante en la provincia. Fue muy difícil y también desde su capacidad de diálogo y estrategia política logró finalmente convencer a los cordobeses para que lo voten. Él lo decía con humor de que lo terminaron votando por cansancio.
Pero lograron construir una relación y un diálogo entre ellos incluso que perduraron...
Sí, tenían con Angeloz una gran relación, de muchísimo respeto. Se encontraban, dialogaban, intercambiaban ideas. Por eso hacía referencia al aspecto de que los grandes líderes tienen esa grandeza y de eso hay que aprender. Y por supuesto que quiero recordar y remarcar la maravillosa idea de convertir a Río Cuarto en capital alterna, bajo la premisa de integrar zonas que por ahí en otros momentos no eran valoradas o se sentían más alejadas. Y también el trabajo que se hizo en el norte fue muy reconocido por esos cordobeses que mi papá decía que en algún momento se sentían más santiagueños que cordobeses. O los del sur que se sentían más de La Pampa.
Es sabido que estaba trabajando activamente en política cuando ocurrió el accidente, ¿crees que hoy tendría un protagonismo importante en el escenario político?
No tengo dudas de que hoy hubiese tenido un protagonismo importante en el escenario político nacional. Porque además sé que era un dirigente político que miraba muy lejos, que entendía y que podía pensar qué podía pasar y cuál era el mejor camino a seguir. Estaba trabajando en ese momento en su sueño presidencial, que era el sueño de él, pero también el sueño de muchos. Y no tengo dudas de que tal vez hubiese sido su oportunidad y hubiese sido un gran presidente.
¿Para la misa de mañana esperan a Alberto Fernández?
Sí. Nos confirmó su presencia y lo vamos a estar esperando a él y a todos los que quieran venir. Yo y mi familia tenemos un gran agradecimiento por todos los que nos dicen que van a venir, desde el dirigente más encumbrado hasta el vecino más humilde que se acerque a darnos un gran abrazo.
“Fue un año muy complicado con muchas ausencias, para mí y para muchos, y por eso lo vamos a tratar de recordar de la mejor forma este domingo”, arrancó contando en una entrevista que ayer dio al programa Buen Día Río Cuarto, en la previa de lo que será mañana la ceremonia religiosa que se dará en la capital provincial y que además contará con la presencia del candidato a presidente del Frente de Todos, Alberto Fernández. Hace pocas semanas, Natalia y Alberto compartieron un encuentro cuya foto rápidamente se viralizó en las redes sociales y solidificó el acercamiento entre amplios sectores delasotistas y el exjefe de Gabinete de Néstor Kirchner.
“Como cualquier familia lo haría, queremos recordarlo con una misa y esperamos encontrarnos con todos quienes lo han querido tanto, quienes lo respetan y lo tienen en su corazón y su recuerdo. Creemos que es la mejor manera de estar, todos juntos, en una ceremonia religiosa. Y por eso todos quienes quieran participar serán bienvenidos y vamos a estar esperándolos. Y quiero también agradecer a Río Cuarto y a quienes pidieron y organizaron una misa también en la parroquia Nuestra Señora de la Merced el domingo a la mañana, que también se replicará en muchas ciudades y pueblos de la provincia”, dijo la legisladora electa de Hacemos por Córdoba en referencia a la ceremonia que tendrá lugar también mañana en Río Cuarto.
¿Considerás que está debidamente reconocida la figura de tu padre a un año de su desaparición?
Siento que sí está reconocida plenamente la figura de papá y es lo que sentí durante todo este año en distintos puntos de la provincia, en cada visita que realizamos. Pero además, en cada lugar encuentro la huella de los gobiernos de mi padre, y por supuesto que de Schiaretti también. Encuentro su obra y la gente que siente la misma ausencia que nosotros; esta orfandad que sentimos. Y el mayor reconocimiento que recibimos es el cariño enorme que voy recogiendo a medida que camino la provincia.
¿Y qué te dice la gente en esas recorridas cuando recuerda la figura de tu padre?
La verdad es que lloramos un poco cuando lo recordamos con la gente. Lo más importante fue que él demostraba estar cerca, atento a las necesidades. Era un vecino más y particularmente en Río Cuarto, que es donde más se escucha esto. Y eso, en una personalidad y en un dirigente de la política, es una de las mayores virtudes.
¿Y qué te dejó en su plano político a vos que decidiste meterte de lleno en esa arena?
Se caracterizó por ser un hombre de diálogo, de consenso, de ponerse de acuerdo, más allá de las diferencias que seguramente tenemos muchos. Hoy más que nunca, con el ánimo más afectado, es cuando más se necesita sentarse en una mesa y ponerse de acuerdo, tratando de encontrar las coincidencias y dejando de lado las diferencias. Ese es el mayor legado y aprendizaje que pude tener yo y muchos de mi papá.
Alguien que antes de ser gobernador perdió y mucho...
Sí, claro. De esa época recuerdo un hombre tenaz, insistidor. Tenía su vocación, su deseo, su objetivo e insistió muchas veces. Pero perdíamos! Y los domingos después de las elecciones, yo era chica, y había que volver al colegio... Perdedora, peronista, todo mal; en ese momento era toda una tristeza. Pero me acuerdo de aquellos momentos de su capacidad de reconocer las derrotas y eso me parece una condición fundamental. No dudaba, no se enojaba y, al contrario, redoblaba los esfuerzos y salía con más ganas a caminar la provincia otra vez.
Enfrente había una figura también de relevancia como Angeloz...
Angeloz era su rival, era gobernador, quien tenía todo el poder, el líder del radicalismo. Era difícil pelear contra esa fuerza que era tan importante en la provincia. Fue muy difícil y también desde su capacidad de diálogo y estrategia política logró finalmente convencer a los cordobeses para que lo voten. Él lo decía con humor de que lo terminaron votando por cansancio.
Pero lograron construir una relación y un diálogo entre ellos incluso que perduraron...
Sí, tenían con Angeloz una gran relación, de muchísimo respeto. Se encontraban, dialogaban, intercambiaban ideas. Por eso hacía referencia al aspecto de que los grandes líderes tienen esa grandeza y de eso hay que aprender. Y por supuesto que quiero recordar y remarcar la maravillosa idea de convertir a Río Cuarto en capital alterna, bajo la premisa de integrar zonas que por ahí en otros momentos no eran valoradas o se sentían más alejadas. Y también el trabajo que se hizo en el norte fue muy reconocido por esos cordobeses que mi papá decía que en algún momento se sentían más santiagueños que cordobeses. O los del sur que se sentían más de La Pampa.
Es sabido que estaba trabajando activamente en política cuando ocurrió el accidente, ¿crees que hoy tendría un protagonismo importante en el escenario político?
No tengo dudas de que hoy hubiese tenido un protagonismo importante en el escenario político nacional. Porque además sé que era un dirigente político que miraba muy lejos, que entendía y que podía pensar qué podía pasar y cuál era el mejor camino a seguir. Estaba trabajando en ese momento en su sueño presidencial, que era el sueño de él, pero también el sueño de muchos. Y no tengo dudas de que tal vez hubiese sido su oportunidad y hubiese sido un gran presidente.
¿Para la misa de mañana esperan a Alberto Fernández?
Sí. Nos confirmó su presencia y lo vamos a estar esperando a él y a todos los que quieran venir. Yo y mi familia tenemos un gran agradecimiento por todos los que nos dicen que van a venir, desde el dirigente más encumbrado hasta el vecino más humilde que se acerque a darnos un gran abrazo.

