Río Cuarto

De Río Cuarto a China: un sueño cumplido al compás de boleadoras, bombos y malambo

El riocuartense Emiliano Viale integra Puro Gaucho, la compañía de “folclore fantasía” que llevó la danza nacional a tierras orientales. De una infancia de trompos en barrio Valacco, a las 772 puestas en escena en la ciudad de Zhuhai
 
Jugaba a los trompos en una placita del barrio Valacco, al norte de la ciudad, cuando su hermano le acercó la propuesta: “¿No querés empezar folclore?”. Tenía 9 años. Y le dijo que sí. Hoy, 17 años después, Emiliano Viale (“el Emi”, como lo llaman sus amigos) deslumbra a China y a su gente al ritmo del malambo.

En las filas de Puro Gaucho, la compañía que llevó la danza nacional a los confines orientales, Emiliano vive “un sueño hecho realidad” ante la devoción de un público que día a día agota las estadías de cada espectáculo. Testimonian tal magnitud los 772 shows realizados en el último año.

Recién bajado del escenario, cuando aún le corría “la adrenalina en la sangre”, Emiliano Viale compartió con Puntal los largos caminos que unen aquella infancia de trompos con el sueño que se hace realidad todos los días a las 20 (9 horas, en Argentina), cuando suenan los primeros acordes y se abre el telón.

“Lo que vivimos día a día es increíble. Salimos a escena y la respuesta de la gente es sorprendente. La cultura china es muy diferente a la nuestra y quizás por eso es que les impresiona tanto el show que hacemos. La verdad es que estoy viviendo un sueño hecho realidad”, contó el riocuartense.

“La propuesta nuestra -continuó- tiene malambo, boleadoras y bombo en una versión moderna, lo que hoy se conoce como malambo fantasía. A eso se suma la vestimenta, el pelo largo y el maquillaje, todos aspectos que suman al show. Pero la base de fondo es el malambo y eso es lo que le gusta a la gente: el hacer música con los pies, los golpes, las puntas, las quebradas, son aspectos propios de esta danza que no se encuentran en muchas danzas del mundo”.

Puro Gaucho es una compañía que desde hace varios años gira por el mundo. En China hace cuatro años que forma parte de un megaespectáculo que reúne en escena a bailarines de más de 10 países del mundo: Francia, Rusia, Ucrania, Corea del Norte, Guatemala, Cuba, Moldavia, Turkmenistán, Colombia, Australia y Holanda, entre otros.

El joven riocuartense se sumó al elenco en abril de 2017 y desde entonces, junto a otros 10 malambistas de la provincia de Buenos Aires y una malambista de Catamarca, representa al país en el espectáculo que se desarrolla en Zhuhai, una ciudad ubicada a 20 minutos de Macao, en el sudeste del extenso país oriental.

A pocos días del Nuevo Año Chino, Emiliano y sus compañeros se preparan para una seguidilla artística que tiene programadas hasta cuatro actuaciones diarias durante el mes de febrero. “Es entrar al Circo -nombre que recibe el anfiteatro en donde se desarrolla el espectáculo- a las 10 de la mañana y salir a las 10 de la noche. Es un ritmo que te demanda mucho sacrificio y entrega, pero es una experiencia que nos brinda un crecimiento personal y profesional impresionante”, destacó.



Volver a los orígenes



“Volver a los orígenes y ser consciente de todas las cosas que uno pasó antes de estar acá, te da las fuerzas necesarias para seguir metiéndole pilas. Porque no es fácil estar tan lejos de la familia, de mi novia, de los amigos y de la gente que quiero”, subrayó Viale.

-Si hablamos de los orígenes, ¿cómo fueron tus inicios en la danza folclórica?

-Empecé a bailar a los 9 años, gracias a mi hermano. Tengo esa imagen en la cabeza todavía: estaba jugando con los trompos y él vino y me preguntó si quería empezar a bailar folclore. Así que dejé los trompos y me fui. Me llevó a la primera clase y me encantó.

-¿En qué grupo empezaste?

-Comencé en una academia que se llamaba Tradición Gaucha, de Río Cuarto. Hoy ya no existe más. Tiempo después tuve la oportunidad de conocer a mis profes de hoy en día, Marcelo y Maxi Urquiza, y de integrar la escuela  Atahualpa Yupanqui, un espacio que me ayudó muchísimo en mi crecimiento como bailarín y también como persona.

-¿Cómo fue la incursión en el folclore de proyección o fantasía?

-Yo de niño bailaba las danzas tradicionales o de raíz. Íbamos a certámenes y encuentros en los que bailábamos danzas tradicionales o estilizadas o, en el caso del malambo, bien tradicional: vestidos de gauchos, con las vestimentas típicas. Después, a medida que fui creciendo me intrigaron otras formas y, de curioso, a través de videos, fui aprendiendo boleadoras, shows con bombos y otras cosas más cercanas a las que hacemos hoy en el espectáculo. 

Contó Emiliano que desde los 18 años alternó su pasión por la danza con su trabajo de plomería. Así, bolso en mano, recorría distintos pueblos de la región dando clases de malambo, bombo y boleadoras, esfuerzos que se sumaban a sus ingresos como plomero. 

“Jamás dejé de apostar a la danza y al malambo, porque es algo que amo. No es fácil vivir de la danza y del folclore, para nada, hay que rebuscárselas. Y encima la gente, que muchas veces te dice: ‘¿Qué vas a  hacer con el baile, con las boleadoras?’, es muy duro eso”, reflexionó.

Y añadió: “Pero hay que meterle, es así con los sueños. Vos le metés y lo ves lejos, le seguís metiendo y sigue lejos... hasta que un día se da. Hoy en día puedo decir que vivo de la danza, haciendo lo que me gusta. Y eso me hace feliz”.

-¿Cómo vive tu familia este momento que estás viviendo?

-Ellos lo viven con mucha alegría, aunque nos extrañamos mucho a veces. Con mucho orgullo, también, porque ellos la han sufrido conmigo. Quienes estamos en esto sabemos lo que implica a veces ser bailarín de folclore, en donde todo es a pulmón. Y ellos han sido parte de todo esto y me han acompañado permanentemente en todo. Creo que, en todo lo que es el arte, que la familia te acompañe es fundamental. No tengo más que palabras de agradecimiento para ellos.



Malambo hecho piel



Mientras transcurre la charla -vía plataforma virtual-, Emiliano vuelve una y otra vez al malambo. Es una referencia hecha piel. 

-¿Qué lugar ocupa el malambo como danza argentina en el mundo?

-Personalmente, creo que el malambo se está ganando un lugar en las diferentes partes del mundo. A nivel mundial está muy instalado el tango, a la gente le apasiona y eso se debe también a una cuestión de tiempo, de trayectoria. Pero en los últimos años el malambo ha ganado presencia y se lo percibe en la respuesta de la gente. El malambo tiene una energía y una presencia que gustan en todos lados y eso le está dando mucha expansión.

-¿Qué significa el malambo en tu vida?

-Y... ¿Cómo responderte? Podría decirte que el malambo es mi vida. Porque me crié haciendo esto y, si hoy miro hacia atrás, toda mi vida está ligada al malambo. Espero que esto siga, que pueda seguir vinculado al malambo, porque es lo que amo hacer.